Viernes, 24 de noviembre de 2017

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A la espera de cambios en educación… ¡un año más sin novedades!

A la hora de pensar las innovaciones pedagógicas y las políticas educativas, ya nadie pasa por alto el papel de los docentes en dicho ámbito, así como la calidad de su formación, lo que implica la importancia de establecer las bases de una nueva profesionalidad para los mismos.

Sin embargo, el nuevo plan para la formación de los futuros maestros, maestros técnicos, profesores y educadores sociales no se iniciará en el 2018, como estaba previsto desde hace tiempo.

Se pospone un año más su puesta en práctica por motivos que al menos a nosotros, no nos quedan del todo claros.

 

¿Qué significado tiene la postergación?

Que seguiremos formando docentes con el plan único 2008, plagado de carencias en la formación  y profesionalización de la carrera docente, tal como ha sido reconocido por los propios actores institucionales en diversos ámbitos, o por estudios desarrollados por las propias autoridades.

En tal sentido, cabe recordar que el plan vigente, fue evaluado por estudiantes y docentes de Formación Docente.

Sus conclusiones se pueden encontrar en la Circular Nº1/2012 del Consejo de Formación en Educación la que hasta hace poco tiempo figuraba publicada.

En dicha circular se deja en evidencia que se generaron asignaturas de 45 minutos, escasas horas de investigación, superposiciones curriculares, carencias en la formación de una segunda lengua y en nuevas tecnologías, en formaciones específicas para futuros docentes en lo que a aprender a enseñar refiere, entre otras particulares características.

También, una pesada carga horaria, entre teoría y práctica, lo que dificulta el estudiar y trabajar, por lo que – a consideración de los estudiantes – se transforma en una propuesta elitista.

Se suma a esto una carrera docente donde la antigüedad es el mérito con mayor peso, en detrimento de otros aspectos a considerar en el desarrollo profesional, cuestión tan hablada desde hace tiempo y respecto de la cual no se conocer avances, salvo el caso del Consejo de Educación Inicial y Primaria que ha iniciado una experiencia que sin dudas debe desarrollarse muchísimo más.

 

Nueva propuesta para la formación docente

Los principales cambios respecto de los cuales se viene hablando, todo lo cual se trabaja desde hace muchos años, son los siguientes:

-Una propuesta de transformación de la carrera docente, en donde se crean grados como en la universidad de la república, sin perjuicio de que dentro del grado dos propuesto se incluyen los siete grados restantes, programándose concursos para acceder a los mismos.

– Un plan de estudios que apunta a una carrera por créditos, con materias optativas, trabajos finales obligatorios.

– Una propuesta curricular y de evaluación más flexible, facilitando la doble titulación entre otros aspectos que se han destacado públicamente.

– Una organización que posibilite la generación de espacios de investigación y extensión, tal como sucede en las entidades de rango universitario, cuestión a la que se aspira desde hace tanto tiempo y no se ha concretado.

 

Nueva propuesta de estructura académica

Los 5 grados académicos en que se dividen los docentes, se establecen de la siguiente forma:

El 1ª grado se reserva para los profesores que vayan ingresando, mientras que el 5ª grado, comprenderá a los profesores titulados, de acuerdo a su avance en investigación.

Los grados 2º, 3º y 4º comprenderá a los docentes que hayan concursado para los mismos. (Esta propuesta es la que genera mayor resistencia, porque se asocia con pérdida de estabilidad docente)

Esto significa que la estructura del trabajo docente estará basada en cargos y grados concursables para su continuidad, cuestión que ya existía en los Centros Regionales de Profesores y fuera derogado a partir del año 2006, a partir de decisiones adoptadas por las autoridades de la época las que se mantuvieron a pesar de la resistencia y advertencias de actores pertenecientes a estos centros educativos.

 

Una postergación más….

El nuevo plan para la formación de los futuros maestros, educadores sociales y profesores, se posterga un año más.

Según declaraciones de autoridades a la prensa nacional, no están dadas las condiciones para comenzar con el nuevo plan, a pesar de que se había establecido desde hace años, en el caso del actual Consejo de Formación en Educación desde el año 2015, una hoja de ruta precisa al efecto. La misma consagraba que durante el presente año 2017 se aprobaría el nuevo Plan y se llevarían adelante los concursos correspondientes a efectos de iniciar con la nueva propuesta a partir del año 2018.

Ello constituye una mala noticia para la educación nacional. Una vez más se posterga una ansiada y necesaria reforma.

Lamentablemente, como lo hemos dicho durante tantas veces, continuará vigente un Plan Único de formación docente que a partir de 2008 le hizo muchísimo mal a generaciones enteras de aspirantes a la docencia, ya que logró convertir a la carrera en una verdadera competencia de obstáculos para todos aquellos que iniciaron su formación profesional docente.

El tan anhelado cambio de ADN de la educación, anunciado a los cuatro vientos por el actual gobierno, seguirá esperando hasta que las autoridades comprendan que cada año que pasa, es una generación que se le priva de obtener mejores condiciones de formación.

Parafraseando a la irónica frase de Michael Fullan decimos:

” Que la formación (y de manera concordante, el desempeño y la identidad) docente tiene el honor de ser, simultáneamente, el peor problema y la mejor solución educativa”.

Teresita González

Autor: Teresita González

Maestra especializada en la “Educación de niños con problemas originados en el desarrollo del desenvolvimiento psíquico”. Licenciada en Educación en la Universidad Mayor de Chile y cursa Licenciatura en Ciencias Históricas –Opción Investigación- en la UDELAR. Cuenta con posgrado de Perfeccionamiento para Directores. Fue Directora General del Consejo de Educación Inicial y Primaria (2000-2005), Consejera Interina del Consejo de Educación Secundaria (1998), Gerente de Programas Especiales y Experimentales (1996 -2000) e Inspectora Nacional de Educación Especial (1990-1995), entre otras funciones.