Miércoles, 21 de octubre de 2015

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A pocos días del fin…(¿ o no?)

Suspenso…

Desde las PASO, elecciones primarias que tuvieron lugar hace más de dos meses, nada cambió: la gente sigue aferrada a su voto. Simplificando, Scioli 40%, Macri 30%, Massa 20%. Esta escalera no permite anticipar nada. No se sabe si habrá un ganador el 25 de octubre o si habrá que esperar a una segunda vuelta en noviembre.

Abundan los nervios en los estrategas de campaña.

Ni Scioli perfora el mágico 40%- que le permitiría ganar en primera vuelta si el segundo queda a 10 o más puntos de diferencia.

Ni Macri crece los dos o tres puntos que lo acercarían a Scioli a menos de 10 puntos

Ni Massa se separa del 20%, aunque su campaña insiste- con encuestas muy dudosas- que se acerca a Macri y que es posible un Balotaje Scioli vs. Massa.

La incertidumbre, pues, domina el panorama. Hay un tenso suspenso que incluye a políticos, funcionarios y periodistas.

Las encuestas no permiten develar el misterio, ya que las cifras que darían vuelta los resultados no pueden ser captadas por ellas debido al error estadístico que tienen las muestras-pequeñas- que se utilizan. Habría una solución: se necesitaría una muestra diez veces mayor a las que actualmente se utilizan. Unos 10,000 casos. Una fortuna. Pero se gastan millones en rutinarios spots publicitarios y nadie se anima a recaudar 200,000 dólares como para financiar una encuesta definitiva.

El massismo, un duro de matar

Lo que algunas encuestas muestran es que los que votan a Macri y los que lo hacen por Massa son “primos hermanos”, son de la misma familia. Por ejemplo, obsérvese este gráfico. En él, cada uno de los electorados expresa su deseo de que determinadas políticas del actual gobierno cambien. (No  olvidemos que “cambio” es la consigna de ambas fuerzas opositoras. “Cambiemos” es el nombre de la alianza electoral que encabeza Macri, y el “cambio justo” es la principal consigna de Massa)

 

DESEA CAMBIAR LAS SIGUIENTES POLITICAS

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Como se observa hay pocas distancias entre votantes macristas y massistas . Ambos electorados demandan  mayoritariamente la desaparicion del impuesto a las ganancias de los trabajadores, el cambio o desaparición de Futbol para Todos y los subsidios a tarifas eléctricas y de transporte. Es decir, los ejes del populismo kirchnerista:  ampliación de la base imponible hasta sectores asalariados, monopolio de la comunicación oficialista y mantenimiento de tarifas bajas. En los temas “positivos y simbólicos”, como Asignación Universal y estatización de empresas emblemáticas como YPF y AA, en cambio,  los massistas se acercan a los sciolistas

Es simple: massistas y macristas votarían juntos si hubiera un candidato único que los contenga. Pero como hay dos, existe un empecinamiento en negarse a votar al que mejor está, sirviendo así en bandeja el triunfo al candidato más alejado  a sus demandas. No es fácil de interpretar esta persistencia de los massistas. Parece un rasgo de “independencia” más que una decisión racional de terminar con el kirchnerismo , votando al que más adelante va en la oposición.

Los dilemas de los candidatos

Ante la ausencia de cambios en los electorados la atención se vuelca a los candidatos. En realidad a dos de ellos: Scioli y Massa.

Las preguntas son:

Scioli: ¿Por qué no te animas a distanciarte un poco de la Jefaza, en búsqueda del voto massista- peronista pero antikirchnerista- ? Por ejemplo, si el 60% de TUS votantes y el 90% de los massistas  quieren terminar con el impuesto a las ganancias de los trabajadores, ¿qué tal un anuncio en ese sentido? Además ¿Por qué lucis tan tenso, tan rodeado, vigilado, asechado, auscultado, examinado, humillado?

Massa: ¿Por qué te emperras en tomar a Macri como el enemigo a vencer, si así le das servido el triunfo al Gobierno? ¿Por qué seguís alentando a tu candidato Felipe Solá en la Provincia de Buenos Aires, cuya única función es, por ahora, impedir el triunfo de María Eugenia Vidal, la Dama que Macri colocó en la provincia más poblada del país?

Las posibles respuestas a los interrogantes para Scioli, pertenecen a la historia de la enfermedad mental, no de la política. Es simplemente imposible desde la ciencia política- la que inauguró Maquiavelo- interpretar esta timidez del candidato oficialista, timidez que le impide captar un electorado que está ahí, casi a la espera de algún mensaje seductor que lo decida a engrosar el voto a Scioli. Ahí están los dos o tres puntos que necesita para ganar en primera. ¿Esperará algún permiso de la Casa Rosada? “Sentate a esperar” se podría decir: nunca va a llegar un guiño para que te apartes ni un metro del guión kirchnerista. Esa es tu decisión, tu coraje, tu riesgo. No lo toma. Y muchos interpretan esta blandura, esta indecisión como un atributo muy negativo en un Presidente. La gente espera liderazgos definidos, no sombras con temor a hablar.

En el caso de Massa es al revés: no tiembla en criticar a tirios y troyanos, a prometer audaces jugadas, como involucrar a las fuerzas armadas en una guerra con el narcotráfico. Se aplica aquí  el famoso “Teorema de Baglini”: Cuanto más lejos del poder está un candidato más irresponsables son sus propuestas. Jamás consentirá en bajarse, para darle lugar a Macri. Por el contrario, cada voto que le quite al PRO, más se incrementa su autoestima. Porque su verdadero enemigo no  está en el gobierno sino en la oposición: quiere ser el jefe de la Oposición, a la espera de su momento, ya que es joven.

Macri, tampoco luce muy orientado. Se acordó de que buena parte de los massistas son peronistas y él, líder de hecho del No-Peronismo (para no usar la inconveniente palabra “Antiperonismo”) se ha hecho más papista que el papa, inaugurando un enorme monumento a Perón a metros de la Casa Rosada. “Para peronista, yo” pareció gritar Macri , rodeado por los restos del naufragio peronista: Duhalde, Hugo Moyano, Momo Villegas, y otros de esa calaña, absolutamente impresentable: ex compañeros de camino de Kirchner, separados por temas de negocios, más que por ideas o proyectos. Afortunadamente Macri y Vidal se retiraron a tiempo, antes de que sonara la “marchita” para delicia de esos viejos y acabados peronistas.

Para colmo, repite y amplía las políticas redistribucionistas del kirchnerismo. Promete un millón de créditos hipotecarios, una asignación universal para jubilados y cien maravillas más financiadas por…nadie que se conozca. ¿Cómo va a parar la inflación si sigue prometiendo ampliar aún más el Gasto Público?

En suma

Habrá, pues, que esperar a la noche del 25 de octubre para develar la incógnita.

Si gana Scioli y se pone la banda el 10 de diciembre comenzará otra película. La opinión pública estará pendiente de cada gesto suyo y del kirchenrismo para anticipar si viviremos una larga agonía kirchnerista, sin soluciones para la crisis económica,  o podremos vislumbrar ciertos cambios imprescindibles que protagonizará quizás el menos preparado y motivado para llevarlos adelante.

Si gana Macri, balotaje mediante, tendrá que lidiar contra un formidable aparato de poder que incluye gobernadores, senadores, diputados, intendentes, sindicalistas, periodistas, empresarios amigos, intelectuales, artistas, deportistas, farándula, jueces, fiscales, camaristas, militantes de La Cámpora y otras agrupaciones, ONGs feministas, indigenistas, gays, ecologistas, punteros políticos, beneficiarios de planes sociales, aspirantes a beneficiarios,  etc.

Se necesita un líder muy fuerte y convencido para enfrentar semejante muralla. La historia dirá si ese líder es Macri o si aún no nació.

Esteban Lijalad

Autor: Esteban Lijalad

Sociólogo (UBA, 1972). Investigador de Opinión Pública, procesos de mercado y Comunicación Social. Experto en investigación social mediante el uso de encuestas. Titular de las consultoras Aresco (1984-87), Equas (1987-1991), Sofres Ibope (1991-1993) Consultora Tesis (1993-2003). Asesor del Ministerio de Educación de la Nación (Argentina), Área de Evaluación de Calidad Educativa (1996-1999). Consultor PNUD ARG 97/025 (2002-2004). Docente de la Universidad Nacional Tres de Febrero, en la Maestría en Generación y Análisis de Información Estadística (2003-2004). Actualmente Director del GOP, Grupo de Opinión Pública de Comunicaciones Sudamericanas S.A. (http://consultoracs.com/cs/gop/)