Jueves, 7 de enero de 2016

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Allá sí, acá no

Esta es la triste historia de Don Alcides Orestes Perdomo Parada.

Ayer visité a la tía Catalina que siempre tiene algún cuentito para hacerme de esos jugosos e imperdibles. Algunos reales y otros fruto de su maravillosa imaginación.

Mientras me cebaba mate dulce en tacita de lata, me contó sobre el desgraciado final que llevó Don. Alcides Orestes Perdomo Parada, el farmacéutico del pueblo.

Don Alcides -apodado “El Capincho”- estaba al frente de la farmacia del pueblo desde hacía 40 años, siempre cumpliendo religiosamente con sus obligaciones y pagando sus impuestos, hasta cierto día en que contrató a un encargado supuestamente idóneo que le rediseñó el sistema de aportes al BPS y a la DGI. Eso fue en el 2005 más o menos.

Desde entonces Don Alcides, aunque cobraba todo lo que vendía agregando el IVA, en realidad solamente vertía a la DGI el 50%, el otro 50% se lo quedaba, pero peor aún fue la situación con BPS, ya que dejó de aportar a ese banco las retenciones de sus cinco empleados. Se las descontaba del sueldo pero no las vertía al BPS, siempre por consejo de su nuevo empleado que le decía “No pasa nada Don Alcides”

En una palabra, el veterano farmacéutico se hizo de una buena plata durante al menos diez años. Hablo de impuestos que debió haber vertido al fisco en su carácter de depositario de esos dineros y que jamás hizo.

EL DULCE PICA LOS DIENTES

Saltó la bronca y Don Alcides marchó al Juzgado donde no tuvo mucha defensa: se había quedado con plata que no le correspondía y aunque algunos vecinos intentaron juntarla para que la devolviera, jamás se logró.

Su abogado apeló a la sensibilidad de los denunciantes, inclusive llegando a solicitar irrisoriamente, la con-donación de su deuda, algo que fue tomado como una tomadura de pelo por el juez, enojándolo tanto que a la carátula -además de apropiación indebida- le agregó “asociación para delinquir”.

Hoy el hombre disfruta de unas largas vacaciones en el COMCAR.

Me despedí de la tía Catalina, no sin antes comerme varios “vinagrillos” caseritos bajados con mate dulce, pensando en el destino de aquél pobre hombre, si se quiere engañado por el empleado que se decía “idóneo” pero que en realidad lo llevó a la ruina y a la cárcel.

LA VENTANA DEL 163

Desde la ventana del 163 pude ver el titular de un matutino, en el que los legisladores del Frente Amplio habían festejado el haber votado la capitalización de ANCAP como si se tratara de un triunfo deportivo, con aplausos y abrazos.

Dos paradas después leí en otro titular que la Ministra Cosse aseguraba que el Estado no tendrá que pagar esos casi 800 mllones de dólares porque en realidad se trata de plata que ANCAP recaudó y que no vertió a rentas generales o sea que bastaba con darles una especie de “perdón supremo” por haberse apropiado de la plata.

Me bajé del 163 y volví a lo de la tía Catalina para preguntarle si el cuento era verdad, en cuyo caso si Don Alcides aún vivía, si podía ir a verlo de su parte “Si mijo vaya nomás…” me dijo la tía.

Con gesto adusto y muy demacrado, se presentó ante mí Don Alcides Orestes Perdomo Parada, separado de mi por una mesa de cármica comida y oxidada. La visita duró 20 minutos, pero eso me alcanzó para decirle a Don Alcides que se alegrara que en breve quedaría libre ya que en Uruguay su delito había sido eliminado, pero aún más; sería recibido con abrazos y aplausos por los legisladores del Frente Amplio.

El hombre me miró, llamó al guardia y se retiró sin emitir una sola palabra…

Chico La Raya

Autor: Chico La Raya

  • Luis

    Sin duda es como cuenta la historia, ANCAP ser quedó con la plata de los impuestos que recaudó y eso en mi Constitución es “Apropiación Indebida” y si me apuran “asociación para delinquir” Luis.

  • mario gallo

    son todos iguales, esta eldicho de que “ENTRE BOMBEROS ,NO SE VAN A PISAR LA MANGUERA”, J…..E, uruguayos, J…..E¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡