Martes, 24 de mayo de 2016

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Allanamiento nocturno, entre luces y sombras

Cuando escucho a muchas personas de la vida pública de nuestro  país, plantear la necesidad de modificar la Constitución para introducir cambios en el artículo 11 que dispone, ” El hogar es un sagrado inviolable. De noche nadie podrá entrar en él sin consentimiento de su jefe y de día, solo de orden expresa de Juez competente, por escrito y en los casos determinados  por la Ley”, me cuestiono el fondo del asunto.

Lo primero que viene a la mente, es que  los fundamentos deben  ser serios y provenientes de gente  preocupada y con gran voluntad de aportar, de eso, no tengo dudas.

No obstante, creo que la realidad se construye con un discurso que en más de una oportunidad nos es dado por quienes son juez y parte.

En este punto, notamos que cada cual trata de aportar y proponer desde sus saberes, lo que no implica que tengan  una mirada integral. Es por ello que  terminan siendo miradas miopes y  carentes de sustento integral. En definitiva hace que sea aun más caótico el problema a estudio.

En el allanamiento nocturno encontramos en la línea de construcción del discurso público,  personas opinando del tema; gente legitimada por su cargo o designación para ello, que tienen una limitada y corta mirada, ya que ven la hoja y no el árbol, mucho menos el bosque. En ese bosque no solo está el narcotráfico y otros delitos mayores, está la vida misma, que es mucho más que la inseguridad que nos afecta.

Al flagelo de la droga sin duda, hay que atacarlo. No siempre es creando o modificando leyes,  muchas veces es necesario tener una actitud más proactiva, coordinada e integral, que abarque distintos organismos para su abordaje. Los resultados que se logren estarían respetando y atesorando nuestra última trinchera, la que se encuentra  representada en la Carta Magna.

El allanamiento nocturno es una medida “tirada de los pelos”, que en su momento también pregonaban actores oficialistas y no es suficiente con tener buenas intenciones. En los hechos se  pueden generar más dificultades que soluciones, la respuesta está en una mejor gestión, un plan integral hoy ausente y muy lejos en la actual coyuntura.

Me niego a tocar la Constitución en este asunto. Esta  es nuestra última trinchera, que protege nuestras libertades y en dicho marco obtener más seguridad. Porque como me dijo un docente  hace un tiempo:  “ hay temas que después no tienen retorno”

La noche nunca es amiga de procedimientos policiales, puede representar riesgos para terceros incluso ajenos al  “procedimiento de allanamiento nocturno” y en definitiva generar más daños colaterales.

Ni tanto, ni tan poco, imaginemos situaciones infraganti delito. Aquí hay que proteger la vida porque hay, por ejemplo, gritos en el interior de una finca y alguien pide auxilio, sin duda se podría ingresar porque el bien tutelado es superior, se estaría “violando” el domicilio pero se salvaría una vida.

Es este un tema muy debatido  oportunamente. En lo demás precisaríamos más trabajo de inteligencia técnico-operativa y equipos de alta especialización, con interfaces con el resto de los organismos llamados a entender, como ser el Mides, el Inau y el M.S.P.

No renuncio a mis derechos, por más seguridad, reclamo mejor gestión, acciones reales y concretas.

Robert Parrado

Autor: Robert Parrado

Psicólogo, Lic. en Seguridad Pública ,Crio. Insp. (R), Perito Judicial y Asesor Privado. Luego de 31 años en el Ministerio del Interior, se dedica al ejercicio liberal de sus profesiones. Volcando su experiencia y saber a la comunidad. Se destaca en el estudio y análisis social de las distintas materias que aborda desde hace más de 20 años, en distintos ámbitos.