Domingo, 22 de noviembre de 2015

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Ancap, lo que se viene

La Comisión Investigadora sobre Ancap tomó la recta final de su trabajo. Atrás quedaron las fatigosas sesiones con preguntas sobre las causas de la situación económico financiera.

Ahora el foco está puesto en operaciones concretas realizadas por el ente. Terminada esto se tomará declaración a quienes fueron Presidentes en el período 2005 a 2010 y a los integrantes actuales del Directorio.

A partir de ese momento, al igual que sucede cuando los Jueces van a dictar sentencia, se abrirá un espacio de tiempo para que los integrantes de la Comisión analicemos los más de 15.000 folios de documentos que se han reunido, los testimonios que se brindaron y redactemos nuestro informe.

La avidez, normal y natural, periodística lleva muchas veces a preguntarnos sobre lo que sucederá. Nuestra respuesta ha intentado ser ecuánime y seria.

Entendemos que no corresponde realizar conclusiones antes de haber terminado la investigación y especialmente, antes de escuchar los descargos y testimonios de quienes dirigieron al Ente.

¿Cómo se sentirían estas personas citadas a declarar si, antes de que lo hagan, ya se concluye que su proceder fue o no equivocado?

Si se concluye que no fue equivocado, preguntarán para qué se las convoca. Si se concluye que lo fue, dirán que se los ha condenado sin antes escucharlo.

No se debe prejuzgar y no lo haremos.

Lo que sí podemos hacer es adelantar los temas que nos despiertan las mayores dudas para así, lealmente, quienes vengan a hacer sus descargos conozcan nuestras interrogantes. De esa forma además podrán prepararse mejor.

Una duda muy grande es sobre las causas del deterioro patrimonial de Ancap.

Esta semana se sumaron dos declaraciones públicas que echaron más sombras sobre el tema.

Primero, desde el Ministerio de Economía se anunció que se estudia realizar una capitalización del ente para atender su situación económico financiera. Si hay que capitalizar -es decir, poner dinero- es porque la empresa se descapitalizó, perdió una parte importante de su capital. Esto confirma los preocupantes números que surgen de los balances: 500 millones de dólares de pérdidas tan sólo en los últimos dos años.

El pasivo pasó de aproximadamente 290 millones de dólares en el 2004 a más de 1900 millones de dólares en el 2014. Se necesitarán muchos, pero muchos, años para enfrentar esa pesada carga que se traduce además en costosos intereses que hay pagar.

Se conoció también un segundo dato que produjo impacto esta semana.

Desde el Directorio de Ancap se anuncia que este año será igualmente desastroso en materia de resultados. Estiman en aproximadamente 200 millones de dólares las pérdidas del año 2015.

200 millones de dólares.

Mucho dinero, con el que se podrían hacer muchas cosas que se postergaran. El gobierno tendrá que capitalizar a la empresa en lugar de construir más escuelas, mejorar los hospitales o los salarios sumergidos.

Identificar las verdaderas causas que llevaron a este desastre para así poder tomar decisiones que cambien la situación es vital. Si no se conoce cuál es la enfermedad no se podrá recetar el remedio para curarla.

Hasta ahora se dieron explicaciones que no conformaron. Primero se dijo que fue por un impuesto por el que se subsidia al transporte. Esto se descartó porque se demostró que Ancap es solamente agente de retención del mismo. Es decir, no paga el impuesto, sino que lo cobra, retiene y vierte a rentas generales.

Después se dijo que fue por la variación del dólar. También esto se descartó, porque esa es una de las variables que siempre se tienen en cuenta para subir o bajar las tarifas de combustible. Además, en la mayor parte de estos 10 años esa variable favoreció a Ancap más que perjudicarlo.

Finalmente se dijo que fue porque el Ministerio de Economía no le permitió reconocer aumentos de costos internos (de distribución y salariales) en la tarifa. Esto también se descartó. El actual Ministro de Economía y sus dos antecesores fueron claros en cuanto que ello no fue así.

Existen, en cambio, otras operativas que aún no han sido debidamente aclaradas.

Por ejemplo, la contratación directa, sin pedido de precios y por un monto de 8 millones de dólares anuales, de fletes para llevar cal de una planta en Treinta y Tres a Candiota, Brasil.

La semana pasado un Gerente declaró que el ente gasta aproximadamente 1 millón 600 mil dólares en fletes de cemento y en este caso siempre -siempre- pide tres precios.

Pero en el caso de la operativa de la planta de Treinta y Tres no se pidieron tres precios y el costo aparece muy pero muy superior.

Es decir en el cemento se piden tres precios y el costo es 1 millón 600 mil dólares. En la cal no se pidieron tres precios, se hizo contratación directa, y el costo es de 8 millones de dólares.

Para peor, se citó al representante y propietario de la empresa de fletes y este se negó a declarar. Se trata de un ciudadano brasileño que es titular de una empresa uruguaya que subcontrata a camiones brasileños.

El negarse a declarar se ha convertido en una constante en las últimas semanas.

Muchos funcionarios que ocupan cargos gerenciales en Ancap se han negado a declarar ante la Comisión. Al negarse a hacerlo, ante la oportunidad que se les da de aclarar su situación, no hacen más que despertar sospechas de parte de los integrantes de la Comisión.

Llama mucho la atención que quien puede brindar información no comparezca a hacerlo.

En el caso del ciudadano brasileño, su negativa a colaborar -dado las diferencias de precio constatadas- la reputamos como grave. No tenemos facultades para obligarlo a venir a declarar, como sí tienen los Jueces, pero el que no comparezca es un mal indicio.

Otro tema que aún nos genera dudas es lo sucedido con la construcción de una Planta de Bioetanol y Alimento animal en Paysandú por parte de Alur.

Los representantes de la empresa que construyó la Planta dieron esta semana sólidas respuestas en la Comisión. Los representantes de la empresa que intentó ofertar y no pudo o no le fue permitido, también agregaron información importante.

Será interesante en este caso conocer a fondo las explicaciones de quienes tomaron la decisión de no permitir la participación de quien aducía ofertar un precio sensiblemente inferior.

En ese sentido falta aún agregar mucha documentación.

Por último, estamos esperando que se nos dé respuesta de unos oficios que libramos a diversos medios de comunicación para conocer cuánto cobra efectivamente la Agencia La 10 por su trabajo en Ancap.

Ya sabemos que se le paga un precio fijo mensual más el 1,5% de la inversión. Eso es lo pactado en el contrato.

Pero eso no es todo lo que percibe.

Una radio de la capital nos informó esta semana que, cada vez que recibe una pauta de Ancap, la Agencia le cobra a la radio el 20%. Si el ente llegó a invertir 10 millones 700 mil dólares por año, el 20% es mucha plata.

Ahi también hay algo para cambiar.

Hasta aquí los temas que más dudas nos generaron. De la información que se siga aportando y del estudio concienzudo de lo que tenemos y lo que llegará, surgirá finalmente nuestra conclusión sobre las responsabilidades.

Pedro Bordaberry

Autor: Pedro Bordaberry

Abogado, Senador, 57 años.

  • Cecilia Castiglioni

    Como que el gobierno capitaliza ?? Nosotros, como siempre, pagando un combustible ridículo, a U$S 37 el barril y renunciando a aumentos salariales acordes con la inflación, afectando nuestra calidad de vida y la de adultos mayores, porque no hay recursos. No hay delito ?? el pueblo lleva perdido mas de 3.000 millones de dólares ( capital confesa de ISIS ) entre todas las matufias reveladas en estos doce años….HASTA CUANDO ?