Domingo, 7 de mayo de 2017

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Ángel Arellano, “El gobierno de Nicolás Maduro mutó rápidamente en una dictadura”

Ángel Arellano vive en Uruguay desde 2015, con experiencia en estudios políticos, este comunicador social analiza la realidad de su país y desea que Venezuela  llegue pronto a un proceso de transición que decante en unas elecciones generales y en el reconocimiento total del Poder Legislativo.

Tiene 26 años y trabajó en el área de Relaciones Públicas en el estado Anzoátegui, al oriente del país. Viene de la ciudad de Clarines, un pequeño pueblo ubicado a unas 4 horas de Caracas, la capital del país. Entró a la Universidad Santa María (Núcleo Barcelona) como profesor instructor en la Escuela de Comunicación y trabajó con el diputado de la Unidad por Anzoátegui y en la Alcaldía del Municipio Píritu.

Viajó a Uruguay en noviembre de 2015 para presentarse al programa de Doctorado en Ciencias Sociales de la Udelar donde ingresó en abril de 2016.

 

¿En qué circunstancias se encontraba Venezuela al momento de tu partida?

Salimos de Venezuela el 10 de noviembre de 2015 luego de muchas peripecias propias de un país cuya economía es una bomba de tiempo que cada tanto explota. La inflación ese año superó el 100% y el cambio negro para comprar dólares (único disponible libremente) multiplicó sus valores en pocos meses.

Eso generó una profunda devaluación (en consonancia con años anteriores, pero hasta ese momento la más alta registrada en la historia) que nos afectó de forma contundente. Todos los ahorros más la venta de pequeñas cosas con las que contábamos, se resumieron en unos pocos dólares con los que compramos apenas lo necesario cuando llegamos a Montevideo.

Dejamos un país institucionalmente colapsado, con una grave escasez en alimentos básicos, medicamentos, repuestos de vehículos, y demás productos de primera necesidad. Hospitales desmantelados por la precaria inversión, órganos de gobierno totalmente corrompidos como por ejemplo la Cancillería, atrapada por una mafia de gestores (muchos de ellos autoridades del mismo Ministerio de Relaciones Exteriores) que emitían (y emiten) documentos “legalizados” fraudulentos para los venezolanos que salen al extranjero luego de cobrar una elevadísima suma de dinero. Dejamos un país exageradamente centralizado, cuyos trámites esenciales dependían de una gestión o decisión del Centro de mando en Caracas. Un país inundado en colas kilométricas de personas desesperadas, con enfermedades que habían vuelto a cobrar cientas de vidas luego de haber sido superadas como el paludismo. Un país sin ocio, en permanente conflicto, sin grandes espacios para la cultura, la música, la lectura, le educación. Con una prensa acorralada y una oposición que luchaba contra el Estado para ganar las elecciones parlamentarias de diciembre de ese año. Venezuela era un caos, no un país. Hoy es peor.

 

¿Cómo definirías el proceso Venezolano?

El gobierno de Nicolás Maduro mutó rápidamente en una dictadura. Aun cuando diversos países estén renuentes en asumir el término “dictadura” porque es muy fuerte y prefieren perseverar en “democracia autoritaria” o algún otro sinónimo, la dictadura cívico-militar que dirige todos los poderes en Venezuela (salvo en Legislativo ganado por la oposición y liquidado por el Judicial), ha sumido a la nación en su crisis más terrible. Ni la guerra de Independencia produjo tantas bajas como la ola de violencia e inseguridad que reina en las calles de las ciudades y pueblos venezolanas. Caracas se convirtió en la ciudad más peligrosa del mundo y Venezuela en el país más corrupto del Continente. El conflicto de Siria ha tenido menos muertes que la crisis social venezolana. El año pasado se registraron casi 30 mil homicidios y más del 90% de estos casos quedaron impunes por la falta de instituciones democráticas y la politización del día a día.

La dictadura administra una riqueza en minerales e hidrocarburos que es muy importante para un país de sus dimensiones. En Venezuela la renta petrolera tiene una influencia definitiva. Condiciona la forma de gobernar pero también la forma de pensar.

Hugo Chávez llegó al poder prometiendo grandeza, superación de la pobreza, igualdad social, el paraíso terrenal, el socialismo posible, y el chavismo solo trajo consigo el periodo de más miseria y más descomposición social del que se tenga recuerdo en la región, incorporando inclusive un elemento del que no se conserva memoria, o por lo menos no en las proporciones denunciadas hoy en Venezuela: el vínculo de diversos jerarcas del chavismo, desde el Vicepresidente, Ministros, alto mando militar hasta miembros de la familia presidencial, con carteles del narcotráfico internacional que operan en el país bajo resguardo del régimen.

 

Te has comunicado con familiares, colegas y amigos en tu país. ¿Qué te cuentan sobre la realidad venezolana hoy?

Todos los días hablo con mi familia gracias a la tecnología celular. Converso con colegas, ex compañeros de trabajo, profesores y conocedores del mundo político para ensayar una comprensión que permita, desde la distancia, elaborar una panorámica sobre la situación actual. Naturalmente la escena es desalentadora. En los últimos 15 días hubo más de 1000 detenidos y 20 muertos en las protestas donde la mayoría popular exige la destitución de los Magistrados del TSJ que proclamaron en Gaceta Oficial un golpe de Estado y la restitución de totas las atribuciones legales del Poder Legislativo en miras a una convocatoria de elecciones generales que subsane la ruptura del hilo constitucional y reemplace la dictadura por un gobierno realmente democrático que respete la división de los poderes e inicie un proceso de depuración de las instituciones del país. Sin embargo, la sociedad, además de expectante, está sumida en una terrible angustia que trae consigo sorprendentemente la pérdida del miedo y es por eso que las marchas, concentraciones y protestas, aun cuando deban sortear la criminalidad con la que reprimen los cuerpos del Estado, se siguen realizando sin parar en todo el territorio.

 

No todos coinciden en que lo que hay en Venezuela sea una dictadura. ¿A qué se debe que existan dos corrientes tan dispares con respecto a lo que ocurre en el país?

Existen dos corrientes. Hoy una es mayoría y otra minoría. Evidente, además. No hay que ser experto para notarlo además que ningún estudio de opinión pública serio da números positivos al chavismo. Antes existió un empate. Pero todo ha cambiado desde 2015 para acá. El 80% de los venezolanos no quiere el sistema de gobierno que instaló el chavismo porque resultó en un caos institucional, una conducta dictatorial y una crisis humanitaria sin precedentes no reconocida por el oficialismo.

El otro 20% lo apoya, sí, tomando en cuenta que en el país millones de funcionarios públicos están afiliados (muchos por obligación) al Partido Socialista Unido de Venezuela y fuerzas afines, y cuyos puestos de empleo dependen de su apoyo abierto al gobierno.

La corriente mayoritaria quiere votar y ver un cambio en el país a partir de un resultado electoral, y la otra es solidaria con el gobierno sin importar cual sea la situación. También hay que destacar que la ruptura del hilo constitucional hizo que muchos de estos últimos saltaran al bando disidente. La liquidación del Legislativo y de las elecciones ha tenido un costo altísimo para el chavismo en términos políticos. La relación actual con Uruguay, por ejemplo, sirve de referencia actual.

 

¿Cómo ves que perciben los uruguayos lo que pasa en tu país?

La sociedad uruguaya está clara que en Venezuela la dictadura ha hundido al país en la miseria y que de eso se desprende, en consecuencia, la gran corriente migratoria de ciudadanos venezolanos que huyen buscando un mejor sitio donde vivir.

 

¿Qué lectura o reflexión hacés del Chavismo y luego del período de Maduro?

El chavismo configuró en su momento una matriz ideológica resumida en un proyecto que Chávez bautizó como “Socialismo del Siglo XXI” y que pocos teóricos han podido descifrar o traducir en un lenguaje realmente digerible para la gente común. El gobierno de Maduro, en cambio, no acciona siguiendo una orientación ideológica. Su posición, en todo caso, responde a una práctica político-pragmática de ganar un día a la vez anclado en los postulados propagandísticos de Chávez y la Revolución Bolivariana en el intento de justificar su accionar dictatorial.

 

¿Qué quieren los venezolanos, hay dos Venezuelas?

No hay dos venezuelas. Hay una que está en caos y tiene a su pueblo en la calle de forma sacrificada buscando un cambio democrático.

 

¿Cómo te gustaría ver a tu patria en los próximos meses?

Me encantaría verla iniciando un proceso de transición que decante en unas elecciones generales y en el reconocimiento total del Poder Legislativo tal como está establecido en la Constitución vigente para generar una depuración institucional que devuelva la autonomía a la Justicia, al Consejo Electoral y al resto de los órganos de gobierno. Cualquier avance hacia esa meta es una excelente noticia para nosotros.

 

 

Por Gabriela Viera

Admin Telescopio

Autor: Admin Telescopio

  • Alfonso Rodríguez

    Excelente resumen.

  • Vanessa Sarmiento

    Muy claro análisis de la situación venezolana!