Lunes, 30 de mayo de 2016

MENU

Asonada

Las imágenes de los violentos acontecimientos ocurridos la semana en el barrio Marconi de Montevideo llaman a la reflexión.
Vehículos incendiados, jóvenes disparando a la policía, neumáticos quemados.
Todo ello captado por las cámaras de los noticieros de televisión y tapa de los diarios.
Policías retrocediendo frente a los delincuentes. Un médico herido. Juez y fiscal recibidos por una lluvia de piedras.
Imágenes de guerra, de desafío a la autoridad y de falta de ella.
Imágenes que ponen de manifiesto una situación dura, de pobreza, marginalidad y delincuencia.
Que mezclan falta de servicios públicos, pobreza, droga y violencia.
Imágenes de una sociedad fragmentada que fracasa en sus políticas sociales y educativas.
Dentro de tanta oscuridad, sin embargo, brilla una luz.
A pocas cuadras de dónde ocurrieron esos incidentes, varias instituciones educativas de gestión privada obtienen resultados alentadores.
Jóvenes encuentran en ellos una oportunidad de futuro a través de la educación y la formación que hasta no hace mucho no tenían.
Los liceos públicos de gestión privada, los CAIF, las instituciones educativas como Los Pinos son faros en la oscuridad de la tormenta.
Más allá de la actuación de la policía para restaurar el orden (necesaria) la solución al terrible problema que vive nuestra sociedad pasa por la educación y las políticas sociales.
Pasa por el fortalecimiento de los planes CAIF, por el aliento a la instalación de liceos públicos de gestión privada, a la educación técnica y la educación pública.
El problema es que el tiempo se va a agotando.
Cada día que pasa, cada año que termina, se lleva la oportunidad de trabajar con una generación de jóvenes. Jóvenes que si no encuentran en la educación su futuro se ven tentados por el camino de la droga y la violencia.
No nos damos cuenta, pero el tiempo se acaba y cada día, cada minuto cuenta.

Admin Telescopio

Autor: Admin Telescopio