Domingo, 17 de diciembre de 2017

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Bajad el telón la farsa ha terminado

En esta época previa al verano uno aprovecha para ordenar papeles, libros y otras cosas que se acumularon durante el año. Tira, ordena, guarda de todo.

Al hacerlo me encontré con la separata del Semanario Voces número 500 y en ella este artículo sobre Valores que el amigo Alfredo nos hizo el honor de publicar.

Pasaron ya dos años, Voces va rumbo al número 1.000 y el país y en especial nosotros los políticos seguimos sin entender que recuperar los valores y la educación son el desafío más grande que tenemos.

Los hechos de apartamiento a normas éticas y legales que los partidos políticos sufrimos este año nos impone una revalorización de los valores.

Por ello, y en la seguridad que Alfredo no se enojará, comparto ese artículo del 2015 que creo sigue vigente.

“Bajad el Telón la Farsa ha Terminado“

Las palabras del título se atribuyen a Francois Rabelais, escritor, médico y humanista francés, autor de, entre otros libros,“Pantagruel“.

Dicen que las pronunció, ya agonizante, en su lecho de muerte. Lo que es toda una definición sobre el teatro de la vida. Hoy se habla mucho de valores. Que se perdieron, que ya no son los mismos, que no hay códigos ni ética, se repite por todos lados. La escuela no es la misma, dicen algunos. El liceo ya no es lo mismo, afirman otros. No hay respeto por nada, dicen muchos al unísono.

Mientras tanto, nosotros los políticos clamamos porque vuelvan los valores, la ética. Pero la caridad bien entendida empieza por casa. Antes de ver la paja en el ojo ajeno tendríamos que ver que es lo que tenemos en el nuestro (que a veces se asemeja a una viga).

Porque ética y valores, van de la mano. Pero ética y política fueron durante mucho tiempo también en yunta.

Los griegos, en especial Platón y Aristóteles, entendían la ética y la política como algo indisolublemente ligado. No se podía entender una sin la otra. Para más basta con leer Etica para Nicomaco del segundo. Por esa senda también caminaron San Agustín y Santo Tomás.

Todos éramos felices hasta que apareció Maquiavelo con sus planteos finalistas sobre lo que debe hacer el Príncipe. Justificó que, a veces se pueden hacer cosas mal para al final hacer el bien.

Entre otras cosas.

Entonces la política cambió. Se la pudo estudiar por separado de la ética y de los valores.

Después, con razón y con Descartes, nos cuestionamos muchas cosas. Entre otras

si existen la ética, los valores y, en caso afirmativo, quien los establece o de dónde los sacamos.

Un tema más profundo de lo que nos imaginamos.

Hace algunos años algunos en mi Partido resolvieron formar un sector denominado “plancha“. En su primera declaración el representante del grupo dijo que había que luchar por los códigos en el delito. Para él no podía ser que se robe en el barrio o en la escuela. A contrario sensu, parecía que si se podía hacerlo en otros lugares.

Lo dijo de total buena fé, criticando que hoy día los delincuentes no tenían códigos ni valores.

Si, de dónde vienen los valores o quien los establece es todo un tema.

Si hacemos una lista genérica de ellos creo que muchos coincidiremos: vida, respeto por la ley, honestidad, trabajo, esfuerzo, superación, transparencia, respeto por el otro, etc., etc..

Hace un par de números leí en Voces una crítica teatral sobre la obra “Querida Elena“. Se trata, en resumidas cuentas, de una profesora de matemáticas que es sorprendida por sus alumnos que llegan a su casa a festejar con ella el día de su cumpleaños. La pobre profesora primero se emociona y luego constata, tristemente, que la visita no está motivada en compartir su cumpleaños sino en el resultado del curso. Como debe hacer una obra teatral o una novela, en “Querida Elena” se amplifican situaciones para así presentarlas más nítidamente. La profesora se plantea dejar de ser docente ante esos monstruos que no tienen valores algunos y sólo piensan en lograr el fin.

Las palabras de Vladimir, uno de los alumnos, parecen vaciar de contenido toda idea de valor o ética: “La moral es una categoría humana, y por lo tanto, relativa. Yo debo guiarme por intereses políticos: mi juez no es la moral, sino la utilidad”.

Si esto es así, parecería que en materia de valores el fin justifica los medios o por lo menos que a veces prevalece sobre ellos. Nosotros los políticos somos los peores de la clase. Hablamos del valor del trabajo y el esfuerzo, pero el plenario y las comisiones del Parlamento funcionan del 1o. al 18 de cada mes, de lunes a miércoles. Salvo que sean citadas por sus presidentes.

Nos vamos de vacaciones con el receso parlamentario el 15 de diciembre y volvemos el 1o de marzo.

Cuando llegan las épocas electorales aparecen los asesores. Esos que pretenden hacerte pasar de la crítica al elogio, de lo positivo a lo negativo, prometer cosas que no se sabe si se podrán cumplir o no tratar temas porque asustan a los votantes. Cuando llegues harás lo correcto, te dicen condescendientemente.

Parece que Rabelais tenía razón y la vida es un teatro en la que somos actores.

Afirma Zygmunt Bauman en “La Ceguera Moral” que la política está en retirada y es el tiempo de los que entienden las reglas del info entretenimiento. Bauman, un profesor de origen polaco de la Universidad de Leeds, es muy duro. Llama a esto los payasos al poder.

Lo que importa es lograr el objetivo, ganar la elección, mantenerse si uno está en el gobierno o cambiarlo si uno es opositor.

El problema es que si el fin, la utilidad es todo, y vale todo, hay consecuencias.

Para empezar en lo jurídico y los valores. Algunos empiezan a afirmar que lo político está sobre lo jurídico o que los jueces deben adaptarse a los tiempos políticos. Como si existieran dos formas de leer la misma norma.

Lo moral, los valores, son prescripción de conductas personales. Es la esfera de lo interno como afirman algunos. Otros lo definen en contraposición con las normas jurídicas diciendo que estas son coercitivas mientras que las primeras no lo son.

Si de a poco se pierden o no respetan los valores se termina aceptando inconscientemente la violación de normas jurídicas. Como pasó en San Juan, Argentina, cuando se dijo que se suspendía del MERCOSUR al Paraguay para que ingrese Venezuela, porque lo político está sobre lo jurídico.

Lo mismo que está pasando hoy con Venezuela, a quien no se le aplica la cláusula democrática pese a su violación porque está pesando lo político.

De esta forma se pasan por encima normas jurídicas, tratados, y también valores. Sin valores, o con estos llevados a un segundo plano, el paso siguiente son las normas. Empezando por algunas que inconscientemente violamos todos los días. Como el límite de velocidad en las calles y rutas (está mal puesto el límite, nos justificamos) o el facturar todos los actos comerciales (el que lo hace no puede trabajar, no le da, se justifican otros).

Otro francés, Francois Larochefoucauld, decía que “hacemos las reglas para los demás y las excepciones para nosotros“. Parece tener razón.

Nuestro deporte nacional, el fútbol, fue durante mucho tiempo ejemplo de esa violación constante de las normas. Una patada bien dada, un gol con la mano, un patoterismo extremo, eran aplaudidos por todos. Esto empezó a cambiar últimamente, con el fair play.

Nuestros vecinos del plata han hecho un culto de ello. Uno de los actos deportivos más aplaudidos por su máximo héroe del deporte, es un gol … ¡con la mano! Pero con

“la mano de Dios“ se justifican entre risas. Es el colmo de la exaltación de la ilicitud. Decía Jorge Luis Borges, con su habitual ironía, que “la deshonestidad goza entre nosotros de gran veneración, la llamamos viveza criolla“.

Otra obra de teatro, “El Mercader de Venecia“ de William Shakespeare presenta de forma cruda ese conflicto entre el bien, o lo que consideramos el bien, el valor, y la norma.

Es ese momento en que Shylock exige al Juez Porcia que se cumpla la pena de arrancarle a Antonio, su deudor, una libra de carne de su cuerpo porque no había pago una deuda.

Bassiano, el abogado defensor, le pide a Porcia que viole la ley y no permita que se cumpla esa obligación monstruosa. Haga un pequeño mal, para así hacer un gran bien, le suplica.

Porcia lo rechaza diciendo, no puede ser, no debe ser, no existe poder en Venecia que pueda pasar por encima de una norma. De hacerse esto, se producirán funestos resultados.

El problema de todo esto es quien exige el cumplimiento de las normas.

La falta de valores es censurada o no por la sociedad. Dependerá del grado de aceptación que los mismos tengan y, creo, del nivel educativo en general.

La falta de valores en la política debiera ser castigada por el ciudadano con su voto y por los pares en su relacionamiento.

La falta de cumplimiento de las normas legales por los magistrados.

Recasens Siches afirma que las normas jurídicas deben darnos la seguridad y certeza de su cumplimiento para así poder vivir en sociedad. Si bien ello es cierto, hay también un fin último de lograr el valor justicia. Si aceptamos esto nos habremos puesto de acuerdo en que los valores son importantes y necesarios.

Lo que no es poca cosa. Porque hay algunos que niegan su importancia o entienden que está, como lo jurídico, supeditado a las necesidades de lo politico.

Concluir sobre la existencia y necesidad de valores lleva a preguntarnos cuáles son esos valores importantes.

Pero esta nota ya se ha hecho demasiado larga. Así que sobre eso escribiré cuando Voces cumpla otros 500 números. Por ahora me alcanza con que hayamos concluido que hay valores, y que debemos trabajar cada día por ellos.

¡Por 500 más!

Pedro Bordaberry

Autor: Pedro Bordaberry

Abogado, Senador, 57 años.

  • http://derechocomercialbeatrizbugallo.blogspot.com Beatriz Bugallo Montaño

    Está muy buena la reflexión… La pregunta constante, hace un tiempo, es… ¿se puede realmente recuperar o reconstruir los valores? ¿Cómo? ¿Generará el colectivo nuevos o renovados valores? Por lo que veo de la Historia, la reflexión colectiva se moviliza luego de un “golpe o trauma”… luego de algo que la conmueva. La praxis de la cosa me parece complicada a todo nivel.

  • Jose Maria Da Silva Melgares

    La historia lo dice … Revoluciones ,guerras mundiales ,los grandes enfrentamientos de las religiones (antes y ahora) que parece no existiera y son las que estan por ahora en un dominio equilibrado,apenas “la balanza” se incline no lo dude Beatriz , “golpe o trauma” …