Miércoles, 5 de octubre de 2016

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Basta!!!

El sábado 24 de setiembre a las 17 hs. un abuelo viajaba en moto con sus dos nietos mellizos de 14 años, cuando fue abordado por dos delincuentes armados para rapiñarlo. El abuelo entregó la moto a los rapiñeros, sin resistencia alguna, pero le dispararon igual. La bala le ingresó por el ojo izquierdo provocándole la muerte en el lugar. Los únicos testigos del terrible crimen fueron los nietos de la víctima. No resistirse no aseguró nada. Lo ejecutaron vilmente.

Apenas unos días más tarde, el sábado 1 de octubre, otro uruguayo con su esposa llevaron a una amiga hasta la puerta de su casa y, ante la aparición de un delincuente que quiso rapiñarla, la quiso defender y recibió un disparo a quemarropa en la cabeza que lo llevó a la muerte en el lugar.

Cuanta impotencia, cuanta indignación, cuanto dolor.

Estas trágicas muertes engrosan la lista de los 197 homicidios ocurridos en lo que va del año  de acuerdo a los registros que lleva Fundapro (y aún queda un trimestre más del año).

La delincuencia parece haber reimplantado la pena de muerte. Roban y ejecutan a sangre fría. El tsunami de inseguridad azota en todos los barrios sin distinción alguna.

Este último brutal homicidio, es una prueba más, del fracaso estrepitoso de la gestión del Ministro del Interior y su equipo. Ocurrió a pocas cuadras de la Seccional 14 de policía y lo que es más significativo, de uno de los distritos policiales que supuestamente tiene las tareas operativas de prevención (son 8 distritos en total desplegados en la capital) y donde se logran ver decenas de patrulleros –parados-.

Ocurre en un escenario cotidiano, donde no se ve patrullaje alguno. La calle parece ser tierra de nadie. O mejor dicho de la delincuencia. Para peor, los relatos de los testigos del último homicidio, indican que llamaban al 911 y no los atendían, o respondía una contestadora. Realmente enerva y resulta inadmisible.

Y como si fuera poco, están las poco felices declaraciones del ministro del Interior, que no contribuyen en nada. Aconsejando que, “es conveniente no resistirse” ante una rapiña.

Se ha demostrado una gran insensibilidad. Sin una sola palabra para con la familia de la víctima. Con cero humildad en reconocer que no se obtienen resultados, que se ha fracasado, y que las cosas se vienen haciendo mal. En suma, el principal responsable de la ausencia de seguridad, a un paso de responsabilizar a la víctima. Nada más inoportuno y terrible. Realmente un horror.

Cuando la frase debería haber sido, que lo más conveniente, sería que el gobierno nos protegiera y evitara que nos rapiñen, nos lastimen o nos maten. Como es su función primordial.

Asistimos a un Estado que no previene, no disuade, no reprime y no rehabilita (65% de los reclusos no trabajan, 80% no estudian y más de la mitad reinciden). Pero que da consejos de cómo proceder en caso de que nos asalten. Realmente inédito.

Donde la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo, no se expresa sobre el auge delictivo, sobre la terrible consolidación de la inseguridad, sobre las víctimas del delito y la violación a sus DD.HH., sobre una violencia criminal que cada día es más letal en nuestro país, sobre el fracaso de quienes tienen la responsabilidad de suministrar seguridad pero no exhiben resultados positivos.

Cuanta gente ha sido asesinada a sangre fría, sin oponer la más mínima resistencia. Ya no se pierde “calidad de vida”, sino que directamente se pierde la vida. Hay una impunidad casi absoluta, donde apenas si se llega a aclaran el 9% de las rapiñas (de las denunciadas) y en homicidios casi la mitad quedan sin esclarecerse.

Tal vez lo que ocurre es que aún no se ha entendido el verdadero rol del Ministerio del Interior no es dar explicaciones de porque nos roban o asesinan, sino brindar seguridad. La gente vive con justificado temor e indefensión. Tenemos un ministro “diagnosticador” (explicar en estos casos, es peor que admitir el fracaso). Que más que del Poder Ejecutivo parece responder al Poder Explicativo. Donde se confunden deseos con realidad. Con una gestión que ha alcanzado record en materia de delitos graves. Que parece no comprender que las estadísticas y los números en materia de seguridad, son en realidad personas. Que no reconoce que el camino elegido no ha dado resultados y sin embargo se persiste.

Donde se ha fallado en proteger a la gente, pese a contar con mayorías parlamentarias, con bonanza económica, con un presupuesto extraordinario, y hasta con el apoyo de la oposición -cuando se la ha requerido para votar normas en materia de seguridad-.

En estas situaciones tan extremas, si no se es parte de la solución, se es parte del problema. Sin embargo no se vislumbra, ni la más mínima intensión de alejarse del cargo, ni de dar un paso al costado. Mucho menos de ser removido del mismo.

Los promedios de un homicidio cada 30 horas y de una rapiña cada media hora, son escalofriantes. Los uruguayos viven en un país más inseguro, con más delitos -más violentos y más letales- y más impune. La inseguridad es como una sombra que los acompaña en todo momento.

Como señalaba recientemente, Esteban Valenti, “Actualmente la población siente que está en lista de espera para ser robada o asesinada por la inseguridad”. Angustiante realidad.

Como si todo esto fuera poco, una reciente nota periodística (Búsqueda 29/9/16) señala que se estaría pensando por parte de las autoridades del ministerio del Interior, en reducir las Comisarías de los barrios “para que los efectivos policiales no se oculten dentro”. Otro desacierto y demostración contundente del caos y de la falta de contralor y conducción. A ello se suman los episodios de los destrozos y hurtos sobre la rambla de Pocitos, cuando los festejos de deportivos de la semana pasada. Otro caso emblemático, donde las autoridades pecaron por inoperancia u omisión de no actuar, para evitar lo acontecido. Inaceptable.

Sin lugar a dudas, para empezar, se necesita un cambio de conducción y de gestión en materia de seguridad. El actual está agotado y fracasó.

Es por todo esto que la gente legítimamente se moviliza y reclama, Basta!!!

Guillermo Maciel

Autor: Guillermo Maciel

Doctor en Derecho y Ciencias Sociales. Doctor en Diplomacia. Docente de la Universidad de la República; de la Universidad de la Empresa y de otros centros de estudios superiores. Director General del Ministerio del Interior de la República Oriental del Uruguay de 1999 a 2005. También se desempeñó como asesor del Ministro del Interior durante 1998. Asesor del Comité Nacional de Calidad de la Presidencia de la República de 1996 a 1999. Director del Observatorio en Seguridad de la Fundación Propuestas. Consultor especializado en seguridad ciudadana; y autor de varios trabajos publicados sobre la materia.