Jueves, 26 de abril de 2018

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Bill Cosby, declarado culpable de otro caso de abuso sexual

Bill Cosby fue declarado culpable por abusar sexualmente de una mujer hace 14 años. Tras dos días de deliberaciones, el jurado cree probado que el actor drogó a la mujer para abusar de ella. La víctima, Andrea Constand, trabajaba como entrenadora de básquet en la Universidad de Temple cuando sucedieron los hechos.

Los cargos contra el ex actor (penetración sin consentimiento, penetración mientras la víctima estaba inconsciente y penetración tras drogar a la víctima) conllevan cada uno un máximo de 10 años de prisión, si bien todavía se desconoce la pena impuesta a Cosby.

Esta es la segunda vez que Cosby se enfrenta a un juicio por, presuntamente, drogar a varias mujeres para abusar de ellas. El pasado verano, el actor se enfrentó a un primer juicio por sus actos que fue declarado nulo, al no ser capaz el jurado de llegar a un veredicto. Hasta 30 mujeres denunciaron al intérprete por abusar sexualmente de ellas, delitos que en su mayoría han preescrito.

Tras salir a la luz los supuestos casos de abusos sexuales, Cosby, con una fructífera carrera televisiva en los años 80, ha reconocido utilizar medicamentos para doblegar a su voluntad a las mujeres con las que quería mantener relaciones sexuales.

El testimonio de Constad se produjo un día después de que otra mujer acusara a Cosby de agresión sexual. La víctima, Kelly Johnson, aseguró que Cosby le había dado una píldora no identificada antes de asaltarla, unos hechos que ocurrieron en 1996.

Admin Telescopio

Autor: Admin Telescopio

  • Israel_3

    La justicia mediática, imperfecta y manipulada del hombre tiene sus días contados, pues está cercana la ira de Dios sobre esta generación perversa, idolatra e incrédula. La verdadera justicia es la que Dios le hará a cada uno de los seres humanos, ya sea teniendo vida física a quienes tienen temor de Dios, desean y claman a Él para ser guiados al arrepentimiento de sus pecados y ser dignos del reino de los cielos y de la salvación; o estando muertos física y espiritualmente, a quienes desprecian esa gracia, para condenación y muerte eterna.

    Para que Dios lo dignifique y sea digno del reino de los cielos usted debe tener fe en la palabra de Dios, en la mal llamada biblia, pues no es solo un conjunto de libros, es Dios hablándole a usted, no es que haya otro dios como enseña la secta católica y repiten las otras sectas con la blasfema trinidad (dos dioses falsos y uno solo verdadero). La fe que salva es en tener la certeza de que la palabra de Dios es la única verdad y el único camino de salvación.

    El único testimonio de que usted dejó de ser hijo de la maldición de Adán y Eva, que ya no carga con esa muerte espiritual, que nació de nuevo y se convirtió en hijo de Dios, es que usted entienda la palabra de Dios porque Dios se la reveló, pues ningún hombre de barro la puede enseñar. Para que Dios se la revele, debe usted estar a paz y salvo con Él, o sea haber sido guiado al arrepentimiento de sus pecados. Él además de ser omnipotente, es omnisciente, conoce todo lo que usted ha hecho, dicho y pensado y solo pide que usted se humille a Él, no a ningún hombre, que clame por su misericordia y por su justicia y a medida que usted se arrepienta, guiado por Él, va borrando sus faltas

    Tenga temor de Dios y no confíe en hombres, menos en quienes se han autodenominado curas, pastores o guías espirituales, esos son solo mercaderes de la fe, vendedores de palomas y ladrones de limosnas, de los mal llamados diezmos y de almas, quienes recibirán mayor condenación.

    Tampoco se conturbe con los que le tiran piedras, juzgándolo por apariencias o por chismes y con una tremenda viga en sus ojos, pues es lo mismo ser mentiroso, idolatra (seguidor de cualquier doctrina diabólica como el catecismo, evangélico, mormón, piraquivo, testigo de Jehová, judío mesiánico y todas las sectas dirigidas por hombres de barro, TODAS), asesino, drogadicto, homosexual, fornicario, adultero, ladrón, etc. Ante todos está la posibilidad de dejar de hacer lo malo y buscar el juicio de Dios mientras estén vivos, y antes de que llegue su cercana ira, para ser guiados al arrepentimiento, lavados, sanados y dignificados.