Lunes, 18 de abril de 2016

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Brasil, Argentina ¿y después?

Los hechos que están sucediendo en Brasil y Argentina deben llamar a la reflexión.

Más allá de la orientación de los gobiernos nos encontramos con que la actuación de la Justicia puso de manifiesto gravísimos hechos de corrupción.

En Argentina se exhiben videos de personas contando billetes y testimonios de que en algunos casos era tanto el dinero que se recibía que no lo contaban sino que lo pesaban.

Empresarios cercanos a los dos últimos ex presidentes se encuentra imputados y privados de libertad junto con altos ex funcionarios de los últimos dos gobiernos.

Junto a ello se cita a la ex presidente Cristina Kirchner a prestar declaración en varias causas que la rozan, según dicen los analistas, muy de cerca.

El tema, lamentablemente, no es nuevo en la República Argentina y ha salpicado, además de los gobiernos de los Sres. Kirchner, a casi todos los anteriores.

En el Brasil la cosa es aún peor. 

Las acusaciones de corrupción por los escándalos de Petrobras y de la denominada operación “lava-jato“ alcanzan a la actual presidente Dilma Rousseff y a su antecesor Luis Inacio Lula da Silva. 

Junto a ellos se estima que cerca del 60% de los integrantes de las cámaras legislativas tienen alguna acusación pendiente. Ello incluye al actual vice presidente y al ex secretario de la presidencia, el otrora poderoso, José Dirceu. 

La corrupción parece haber pasado como una ráfaga por nuestros dos vecinos en los últimos 10 años. Se llevó millones de dólares que no se pudieron destinar a mejorar infraestructura, políticas sociales, educación y tantas emergencias más.

Junto con ello está dejando un descreimiento en muchos políticos.

Lo único bueno de todo esto es que la Justicia está actuando. 

Algunos critican su lentitud. Olvidan que su proceder nunca es apurado puesto que no toma decisiones al grito de la multitud sino luego de reunir las pruebas para ello y darle a los acusados la oportunidad de defenderse.

Eso no se hace de un día para el otro.

Tarda pero llega, dice el refrán y es lo que está sucediendo.

Los hechos que están ocurriendo “en el barrio“ deben llamarnos a reflexión.

Nuestro país no es una isla incomunicada de sus dos grandes vecinos, por lo que se debe estar muy atento.

Se ha denunciado que parte del dinero mal habido de la Argentina pasó por nuestro país.

La pregunta que muchos se hacen es si esos hechos de corrupción también pudieron ocurrir aquí.

Tomar medidas para prevenirlos es necesario. Contar con los instrumentos procesales con que hoy cuentan nuestros vecinos para averiguarlo también.

Entre ellos, la figura del arrepentido. 

Ese personaje que a cambio de un beneficio, una rebaja en su pena, suministra la información para llegar a los verdaderos corruptos.

El ha sido pieza fundamental en toda estas indagatorias y haría bien nuestro parlamento en aprobar una ley que extienda la actuación de esa figura.

Para que nuestro Uruguay no sea el siguiente en la lista de países en que sus gobernantes son denunciados por corrupción.

Admin Telescopio

Autor: Admin Telescopio