Martes, 14 de junio de 2016

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Brecha educativa y social: inequidad que persiste y que debe cambiar

El Consejo de Educación Inicial y Primaria hizo público, el pasado 31 de mayo, los datos del Monitor Educativo, que desde el año 2002, proporciona información relevante sobre esos niveles educativos facilitando el acceso a la información sistematizada acerca de la educación pública nacional.

De ellos se desprende que, a pesar de los esfuerzos realizados, se mantiene la brecha educativa que impide a los alumnos de los quintiles inferiores lograr aprendizajes de calidad, persistiendo una importante inequidad en nuestro sistema educativo, la que al avanzar a niveles superiores se profundiza.

Los indicadores de cobertura del sistema, se ven acompañados por la existencia de altas tasas que muestran los problemas existentes en la trayectoria escolar de los alumnos, especialmente en lo que respecta a la repitencia, la extraedad y el ausentismo.

Es importante, y así ha sido desde siempre, proteger y atender las trayectorias educativas de los alumnos. Estas son el “…recorrido de los alumnos en el sistema, la que está pautada por una progresión lineal, en tiempos marcados por una periodización estandar.” I[1] y permite ver las múltiples formas de recorrer la experiencia escolar.

Muchos alumnos no cumplen su escolarización de modo heterogéneo y variable y es sobre esos alumnos que inciden los indicadores que vamos a analizar, ya que los mismos obstan a la continuidad y culminación de esas trayectorias escolares.

En cuanto a la repetición o repitencia, los datos del Monitor Educativo señalan que la misma se sitúa sólo en un 5%. Al ser un promedio  de la repetición de 1ª a 6ª año, a nivel nacional, enmascara el alto y persistente índice de repetición que se registra en los primeros años, fundamentalmente en aquellas escuelas situadas en los contextos más vulnerables, correspondientes a los quintiles 1 y 2..

El índice de repetición se relaciona estrechamente con el indicador que marca la extraedad. La problemática de la extraedad se relaciona con nivel socio-económico de los alumnos y muestra la brecha existente entre quintiles, lo que se pone de manifiesto al relacionar el porcentaje de repetición, el porcentaje de extra-edad y los quintiles.

Así en 1ª año la extra-edad alcanza al 13.9% avanzando progresivamente y llegando al 28.6 % en 6ª año, siendo mayor en los quintiles más bajos, llegando al 43% en el quintil 1 y bajando hasta llegar al 16 % en el quintil 5.

Tanto la repetición como la extraedad tienen su correlato, en el rezago escolar. El 20.9% de los alumnos presenta un año de rezago, el 6.3% presenta dos años de rezago y el 1,4 % presenta tres o más años de rezago. En particular, se debe tener en cuenta que el rezago escolar, correspondiente a dos o más años de repetición, se utiliza como indicador que alerta a una desvinculación del sistema.

A su vez, las inasistencias, constituyen un factor fundamental que inciden en los aprendizajes ya que afectan directamente en las oportunidades de aprendizaje, dificultando la incorporación de hábitos, la socialización y adquisición de los contenidos propios del nivel en que el alumno se encuentra.

Hablamos de inasistencia insuficiente, cuando el alumno concurre más de 70 días a clase, pero menos de 140, teniendo por resultado un aprendizaje de baja significación que impide a los alumnos seguir el ritmo de los aprendizajes.

Y nos referimos a asistencia intermitente cuando asiste 70 o menos días que da por resultado una educación de baja intensidad, dado el reducido número de días que concurre a clase.

Los alumnos con asistencia insuficiente o intermitente, constituyen un núcleo de alumnos con vulnerabilidad educativa en los que no se ha logrado, a través de las diferentes estrategias de programas compensatorios, superar esas conductas que repercuten en su asistencia e inciden en sus aprendizajes.

La inasistencia adquiere mayor relevancia en los quintiles de contextos vulnerables. Es así que los alumnos del quintil 1 registran un 14% de inasistencias, los del quintil 2 un 11.2 %, lo que se diferencia significativamente de las cifras correspondientes al quintil 5 en donde la misma es del 4.7%.

A su vez, las escuelas APRENDER, ubicadas en contextos vulnerables y que se caracterizan por una situación social compleja, presentan mayores inasistencias (13.2%) con respecto al resto de escuelas (comunes, de práctica, tiempo completo, tiempo extendido, especiales) que se ubican por debajo del 10%. Las escuelas de Montevideo a su vez, presentan mayores inasistencias 16% con respeto al interior 5.1%.

En otro orden y en forma concomitante, desde hace tiempo, existe consenso en cuanto a que la educación inicial constituye una de las políticas más efectivas para superar la vulnerabilidad de los niños y niñas que nacen en los hogares pertenecientes a los quintiles inferiores. La asistencia al nivel inicial incide positivamente en el mejoramiento de la trayectoria escolar de los alumnos, favoreciendo el desarrollo cognitivo, lingüístico, motriz y su socialización. Sin embargo, las altas inasistencias que se registran en este nivel, son una señal que marca la importancia del trabajo con las familias más vulnerables lo que deberá ser una cuestión a tener en cuenta a futuro para el logro de una trayectoria exitosa en el marco de lo que viene de expresarse. [2]

Del análisis de los datos presentados, podemos concluir que la educación en términos de equidad y calidad continua con problemas a pesar de los esfuerzos que se realizan y de las políticas implementadas.

Sin la plena vigencia de una razonable equidad en la calidad de la oferta educativa, que se efectivice en nuestras escuelas públicas, las desigualdades existentes refuerzan las condiciones que mantienen la brecha educativa ligada al origen socio-económico de los alumnos.

El anuncio por parte del CODICEN de avanzar – finalmente – en una Marco Curricular Común alienta la expectativa de cambios favorables, que avancen en la superación de las desigualdades educativas, a través de propuestas flexibles, centradas en el alumno, que atiendan los diferentes ritmos de aprendizaje, superando el paradigma de aprendizajes monocrónicos, que son aquellos que proporcionan una secuencia establecida para los alumnos, y cuando un niño o joven se desfasa, la idea es que repita, que lo vuelva a hacer.

Será fundamental para esto, el involucramiento de los docentes en la construcción de la nueva propuesta, así como considerar el trabajo de los centros educativos con las familias, constituyéndose estas en fieles observadores de los procesos y acciones que se implementen.

También el involucramiento de otros actores que han manifestado acuerdo respecto de estas propuestas, como ser los Partidos Políticos en cuyos programas de gobierno figura la elaboración de un Marco Común de Aprendizajes como una herramienta válida para la transformación en la educación, así como la necesaria profesionalización de los maestros y de los profesores.

En definitiva, se debe generar una nueva y alternativa propuesta con fuerte centralidad en el alumno que logre incidir y cambiar las tasas de repetición, extraedad y baja asistencia las que tanto inciden en el éxito de nuestros alumnos.

 


 

[1]Terigí, Flavia – 2009 – Trayectorias escolares.
[2] Las inasistencias registran un 24.3% de alumnos en los niveles 4 y 5, mientras que en el nivel 3 asciende a un 35.4%.

 

Teresita González

Autor: Teresita González

Maestra especializada en la “Educación de niños con problemas originados en el desarrollo del desenvolvimiento psíquico”. Licenciada en Educación en la Universidad Mayor de Chile y cursa Licenciatura en Ciencias Históricas –Opción Investigación- en la UDELAR. Cuenta con posgrado de Perfeccionamiento para Directores. Fue Directora General del Consejo de Educación Inicial y Primaria (2000-2005), Consejera Interina del Consejo de Educación Secundaria (1998), Gerente de Programas Especiales y Experimentales (1996 -2000) e Inspectora Nacional de Educación Especial (1990-1995), entre otras funciones.