Jueves, 2 de febrero de 2017

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Cómodos y Pachorrientos II

En Memoria de Álvaro Lame, referente de la innovación y visionario Uruguayo.

 

Dado el interés de un buen número de lectores por lo que, estimo, fue el injurioso título de mi artículo del 16/11/15, decidí, al mejor estilo Hollywood, escribir la secuela. Con ese fin, mantuve a los actores principales, de reparto y extras: nosotros, los uruguayos. Pero esta vez la trama está ubicada en pleno verano y con aquellos que deberían de haber dedicado el año laboral (unos 9 meses netos) a construir un país mejor o, al menos, a pensar el Uruguay que soñamos y en un Uruguay posible, de vacaciones.

El Uruguay que soñamos es el de la esperanza, el ideal, el utópico, aquel en donde el viaje es lo que importa y no el destino final. El otro es el de las realidades, el de una visión compartida, generosa, el plenamente democrático y republicano, pragmático, honesto, sin populismos ni demagogia. Aquel inserto en la economía del conocimiento y compitiendo en el mundo y con el mundo. El posible.

Sin embargo, como un ejemplo, los que debían de haber transformado en hechos el borrador del proyecto de Ley sobre Transformación Productiva y Competitividad (empezamos con un mal título si le falta “innovación”) cuando no pudieron, o no supieron, negociar el texto con, supongo, todo el que pedía una copia del borrador, lo dejaron para más adelante. Lo que llegue a leer era más fácil echarlo al fuego y empezar de nuevo. No incluía ni al sector privado ni a la UdelaR (¿al menos algunas facultades? Nada) pero si, sobresalían 11 organismos del estado los cuales debían de coordinar sus trabajos para actuar coherentemente. Esto último, en este gobierno, parecería una broma de mal gusto, dada la improvisación y el caos colectivo que existe entre poderes, ministerios, entes, intendentes y, en particular, entre las fracciones políticas que componen el Frente Amplio. Una vez más, aprovecho para subrayar que no tengo filiación política alguna y que la única bandera a la cual le rindo honores es a la de la Patria. Por las dudas.

No culpo a los profesionales de la OPP que estoy seguro que se merecen un descansito de solo leer las sugerencias (¿imposiciones?) que habrán llegado de interesadas manos políticas y, peor aún, populistas, demagógicas y, peor todavía, totalmente inexperimentadas. Conozco a los profesionales de la OPP y son gente idónea. ¿Pero incluir 11 organismos del estado cuando uno solo no puede coordinar su trabajo interno? La única manera es reformar los términos de referencia de todos para que exista la obligación de coordinar y cumplir. Por escrito y responsabilidades si no se hace. En un gobierno como en cualquier organización no hay que quererse, hay que necesitarse. Y los términos de referencia irían al encuentro de esa necesidad. Basta de chacras.

¿Porque la molestia? Porque parecería que salvo a algunos pocos, a nadie le interesa el Uruguay del mañana, el de 10 años, el de los hijos. Seguimos evocando el Uruguay en que el “pasado fue mejor” y aun si lo fue, lo que es debatible, las nostalgias la dejamos para un tango. Basta de excusas y a enfrentar el futuro. Hoy ya no existe aquel predicamento medio limosnero (dicen que ¨cariñoso¨) de que somos un ¨paisito”. Muy de Mujica al salir a vender el país e intentar subirse al estribo de un Brasil que después de recibir a la defenestrada ex presidente, con abrazo presidencial incluido, no nos quiere ni ver. Ya el tema de extensión territorial no importa, si es que alguna vez realmente importo, si uno mira a Europa. Hoy Singapur, con sus 699 km2, está en los primeros lugares de todos los rankings que importan. Competitividad, innovación, educación, solicitudes de patentes y uso de propiedad intelectual. Hoy vivimos en le economía del conocimiento. No en la de commodities. Son los intangibles lo que valen más y no requieren más que 20.000 km2 como en Israel. Hoy el Standard and Poor’s (S&P 500) conocido como el índice bursátil más importante de los Estados Unidos, y donde se ingresa por invitación, negocia 87% de las acciones en el sector tecnológico cuando hace solo 25 años era exactamente lo opuesto. ¿Qué importa, dirán algunos? Mucho. Es el camino del presente, ya no del futuro. Una tendencia irreversible. Cuando los asesores del PIT-CNT aconsejan no firmar un tratado de libre comercio bajo cualquier excusa, nos muestran, además, el miedo al cambio, el conservadurismo. Irónico verlos con los puños en alto dando vivas a la ¨Revolución Bolivariana¨, la cual lo único que cambio fue la esperanza por el hambre.

¿Y nosotros? Como somos un país sin adversidad, más allá de las limitaciones idiosincráticas autoimpuestas, esperamos. No sabemos qué. Pero esperamos.  Como no sufrimos situaciones dramáticas ni traumáticas más allá de un “terremoto” de 3.4 y turbonadas o inundaciones que, siendo importantes, no podemos compararlo con terremotos o tsunamis en Japón o el propio Chile, entre muchos otros países, no sentimos la necesidad de forjar nuestro propio futuro y preferimos asumir, irresponsablemente, que mañana alguien proveerá.

Un ejemplo son las patentes. Odiadas si no se tienen y veneradas si son propias. Y si bien las patentes no son una panacea que resuelve todo capturan y divulgan, gratuitamente, conocimiento.  Y el conocimiento si es una panacea. El Tratado de Cooperación en materia de Patentes (mejor conocido como PCT en Ingles) ha sido ya firmado por 151 Estados Miembros de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) pero en las audiencias que presidio el Diputado socialista Roberto Chiazzaro, Presidente de la Comisión de Relaciones Internacionales de la Cámara de Diputados, adelanto que no lo veía como “conveniente”. Es decir, se pronunció antes de escuchar a quienes testificaron. Y todo porque el Diputado “entendió” supongo, que Chile y Uruguay se comprometían a firmar el PCT y que no le conviene a los “genéricos”.  Equivocado en ambas. Chile solo exigió que “Uruguay hiciera el mejor esfuerzo por firmar al PCT” porque Chile ya lo firmo. Para cualquier persona el ¨mejor esfuerzo¨, está lejos de ser vinculante. Y lo de los “genéricos”, en Uruguay no existen. Existen copias que salen de la divulgación de información de las patentes. (http://www.smu.org.uy/sindicales/info/genericos/dmg.pdf)

Finalmente, la innovación. La que quedo fuera del borrador de la Ley. La aparentemente prescindible. Hay, al menos, dos maneras de ser competitivos. Seguir el camino de la carne, agregándole valor vía innovación tecnológica o no tecnológica y firmar acuerdos comerciales limitados o verdaderos tratados de libre comercio, según sea el caso, eliminando o bajando los aranceles para poder competir con países como Australia y Nueva Zelandia. La otra, traída a colación por dos ex ministros de Economía la semana pasada, es innovar imitando el exitoso caso de las tecnologías de la información y comunicación (TICs). Uruguay es el primer exportador per cápita de software de América Latina. Hay muchas razones; excelentes profesionales, un modelo de negocios que permite exportar a 52 países, altamente competitivos con 0 desempleo en el sector, escuchando a los mercados y, no menos importante, sin el estado encima. Esto último, en sí mismo, lo transformo en un sector competitivo.

Para el mundo desarrollado y emergente, la innovación comienza con una idea que, al agregarle novedad, se transforma en un producto que se lleva al mercado. Si no llega al mercado, no es innovación. Para nosotros, salvo pocas instituciones y organizaciones meritorias y sacrificadas, así como individuos, como a quien está dedicado este modesto artículo, seguimos esperando.

Carlos Mazal

Autor: Carlos Mazal

Politólogo de la University of the Pacific con una Maestría en Estudios Latinoamericanos y del Caribe de la New York University. Es Consultor Internacional en temas de Propiedad Intelectual, Innovación y Desarrollo y ex Director para América Latina y el Caribe de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Miembro Fundador del Centro de Estudios de Propiedad Intelectual (CEPI) de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Republica. Miembro de Número de la Academia Nacional de Economía. Miembro Consejero del Consejo Uruguayo de Relaciones Internacionales (CURI)

  • Alejandro Segade

    Muy modesto el artículo. Con todas las calificaciones obtenidas en países extranjeros yo le aconsejaría al señor redactor que emigrase a alguno de ellos. Solo parece escrito para alegrarle el alma a los políticos de oposición. No aporta. Solo mira el vaso medio vacío.

  • Cdmazal

    Si a Ud le parece lo podemos debatir aquí o en cualquier lado. No soy oposición pero encantado. Pero en serio y con cifras. Ud sugiere que mis artículos son para ¨alegrar¨ a la oposición lo que denota cierto cinismo. O Ud. me esta sugiriendo que emigre porque, por razones que no aclara, no le gusto. Artículos como están van 15 y son distribuidos directamente, compartidos por Facebook, tuiter y otros medios. A esos le debemos agregar una lista personal de mas de 500 directores de oficinas de PI, Ministerios de Economía y Comercio, sector privado, 600 expertos en PI y académicos latinoamericanos. Asi que lo espero cuando quiera.

  • Alejandro Segade

    Le diré poca cosa. No me gusta debatir, pero conozco a la gente como usted. Se reciben en universidades privadas y de otros países porque son unos grandes incapaces, pero tienen la platita de papito. Para recibirse en la universidad en Uruguay hay que tener las pelotas bien puestas y tener cierto nivel económico que le permita estudiar y no matarse trabajando. Pero seguro que usted llegó de USA con un puestito asegurado. No me interesa gente como usted. Por eso sus opiniones son basura, al menos para mi. Aprenda a ser positivo. No tengo una mafia que me respalde como a usted. Solo soy un trabajador por 8 horas al día.

  • Charlie

    No le gusta debatir porque es obvio que no tiene argumentos sobre el tema que tratamos. Los insultos son una característica típica de quien no los tiene. No tendría porque decírselo pero, ademas, en la diatriba confusa y acomplejada no acertó ni una. Soy hijo de un camionero, quien falleció muy joven, y una ama de casa a quien mi hermano y yo salimos a ayudar desde adolescentes en el mercado de las flores. Ninguno de ellos fue a la escuela. Y nosotros trabajamos desde los 13 años hasta el día de hoy, No hubo nunca ayuda y me pague la universidad con una beca que gane por concurso mientras trabajaba en lugares de comida chatarra, limpiando oficinas y siendo operador de un taladro del 23 kilos ( como olvidarme). Y de ahi, golpe a golpe y verso a verso, fui llegando a donde estoy. Como uruguayo, Ud tendría que estar orgulloso de que un compatriota haya llegado exclusivamente por su esfuerzo a un alto cargo en la ONU. Pero lo veo muy amargado. Y, creame, trabajar 8 horas por día no es ninguna exhibición de esfuerzo destacable. Yo iba 8 horas a la universidad y a la biblioteca y después a mis dos trabajos y dormía 5 horas por día. Y, finalmente, aunque quiero mucho a nuestra UdelaR, no figura ni entre las primeras 200 universidades de la region. Vio ? Sin un insulto le agradezco el haber leído el articulo.

  • Alejandro Segade

    Su historia me hizo llorar. Las cuentas de sus horarios no me cierran. Pero bueno, no le llamaremos mentiroso. Se ve que en matemáticas no anduvo bien. Lástima que no haya aprendido nada de todo eso que dice que vivió. El humanismo no va de la mano con el pensamiento de derecha que usted siempre defiende. Lo entiendo porque un perro no muerde la mano de su amo. De hacerlo estaría de patitas en la calle.
    Considero que llamar a alguien acomplejado es un insulto. No solo se trata de tener un corrector ortográfico, también hay que revisar la sintaxis de nuestras expresiones.
    Me sorprende que un uruguayo que no vivió en Uruguay, sea representante de Uruguay!
    Trabajar tantas horas hace mal, muy mal. Sobre todo en la edad en que una persona forja su personalidad. Llega a pensar que eso es algo natural y pretende que los demás también sufran de la misma manera o similar.
    Si usted fuese un empleador pretendería que sus empleados trabajaran al menos 12 horas al día sin descansos. Esto está grabado a fuego en sus ideales.
    No pretenda que por escribir mucho tendrá la razón. La verdad es esquiva, y más a los ojos de una persona tan herida por la vida como usted.
    Usted es de los que piensan que los que trabajamos 8 horas somos unos flojos. Nunca podrá ver más allá de sus narices con este pensamiento remachado en su cerebro.
    Yo no soy fanático de la UdelaR, pero estoy seguro de que a pesar de no estar entre las 200 “mejores” universidades, si es una de las mejores universidades GRATUITAS, que tanto necesitan los uruguayos de bajos recursos.
    Representa un honor, y lo digo con toda seriedad, haber sido un egresado de esta institución.

  • Charlie

    Lamentablemente, no se le entiende nada y es muy difícil comunicarse con alguien tan disperso. Obviamente, tiene problemas que no esta en mi tratar y menos resolver. No soy medico. Si tiene algo que decir sobre el articulo encantado, aunque lo dudo porque no creo que entienda los conceptos mas básico de la propiedad intelectual, la innovación, la inserción externa o la gobernanza. Busque un lugar donde pueda aportar. Los temas personales, el rencor, la rabia, la envidia son para un especialista en esas patologías. Lo politico, ideológico o dogmático para las bases.

  • Alejandro Segade

    El artículo es muy poca cosa y muy sesgado. Por lo tanto no vale la pena discutir sobre una pequeñez de este tipo.
    Usted es consultor de temas de propiedad intelectual, y algunas otras actividades que debió aprender aquí antes de aprenderlas en uno de los países que se interesan por llevarse materia prima a bajo costo de nuestras tierras y pagarnos con papeles sin valor real, a los que nosotros damos valor al aceptarlos.
    Y pretenden que les paguemos por cada idea que ellos tienen, que generalmente compran con su dinero a científicos que han emigrado de las condiciones de trabajo ignominiosas de sus países para trabajar en el país gendarme.
    Le invito a leer los nombres de las publicaciones científicas y se dará cuenta que los mismos son traducciones al inglés de nombres que ni siquiera se pueden pronunciar en ese idioma.
    Una carencia que posee sin dudas es que para tratar temas de propiedad intelectual, sería deseable que uested mismo tuviese una producción intelectual que proteger. No me refiero a libros de supermercado. Me refiero a trabajos serios.
    Usted dirá que yo soy disperso, pero si lee mi primer intervención se dará cuenta que ya le dije desde un principio, que usted no aporta nada nuevo. solo importa (de importar tras la frontera) lo que vio en sus etapas de estudiante en otras realidades. Ignora nuestra propia realidad y por eso le parece que todos son populistas y dogmáticos, cuando la persona que quiere aplicar en Uruguay los dogmas del capitalismo salvaje y desenfrenado es usted.
    Pero es cierto, tengo muy poco interés en seguir esta farsa de discusión en la que por ningún motivo admitirá sus errores.
    Usted afirma que la propiedad de las ideas es más importante que el trabajo de producción. Incurre en un grueso error. Repite como papagayo lo que dicen los consultores de moda.
    Las ideas no surgen en un solo lugar. Si alguien las patenta antes, bien por él, pero no significa que mi trabajo es inútil por llegar a destiempo a la oficina de patentes. Las patentes solo crean retardo en la investigación. Para obligar a reconocer patentes hay que aplicar la fuerza. Eso sí es un dogma. La fuerza en contra del conocimiento es un dogma de este capitalismo de hoy.
    Salga de su cascarón. Lea otras fuentes distintas de las de siempre. Usted solo lee sobre los temas que ya conoce. Lo más probable es que no entienda nada si lee algo de ciencia, pero puede pedir ayuda. Por favor pida ayuda a un científico.