Miércoles, 13 de julio de 2016

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Comunicando

La irrupción del Presidente de la República utilizando la Cadena Nacional de radio y televisión en el inusual horario de las 17 horas de un día viernes hizo volar mi imaginación y hacerme recordar esas películas de ciencia ficción (algunas de ellas de dudosa calidad) donde algún Presidente (siempre el de EEUU) aparecía anunciando una catástrofe como la inminente caída de un meteorito que llevaría a la civilización nuevamente a la Edad de Piedra o una invasión de alienígenas que esclavizaría a la humanidad.

Por cierto, que está de más decir que el motivo de los anuncios del Presidente, merecen nuestros más sinceros plácemes. Sin embargo, lo que llama cada vez más la atención es la estrategia comunicacional, si es que la hay, que se viene desarrollando desde el gobierno.

En tiempos en que el déficit parece ser un tema insoslayable, la comunicación gubernista parece haberse contagiado y arrastra una carencia notoria.

Lo que debiera ser objeto de análisis son las causas de este deterioro.

Me animo a sugerir algunas posibles causas, sin abrir a priori juicio al respecto:

  1. Incapacidad de trazar una comunicación razonable, creíble y clara
  2. La situación general de los temas a comunicar son de una gravedad tal que es imposible otorgar seriedad al proceso de su información.
  3. El deterioro de las relaciones internas en el gobierno generan un caos comunicacional difícil de controlar. Este aspecto puede tener diversas aristas: enfrentamientos entre sectores, tendencia a provocar el desgaste de determinados actores políticos en beneficio de otros, etc.

Si nos dedicáramos a confeccionar el inventario de errores y horrores nos alarmaría lo extenso de la lista.

El Vicepresidente de la República picó en punta con el culebrón cubano de su licenciatura. En cuarenta y ocho horas pasó de negar su existencia, a sostenerla desafiantemente prometiendo mostrar las pruebas de la misma para finalizar ordenando ser citado por el título en discusión en los escritos oficiales.

Como si quisiera enfrentarlo en el campo de la incoherencia, el Ministro de Economía y Finanzas, que parece que se hubiese obsesionado por informar en diversas conferencias de prensa de todas las “pálidas” que la coyuntura le va presentando, también presenta  intrascendentes noticias como si fueran grandes soluciones provocando la indignación de los interesados.

Como ejemplo de ello toda la ciudanía advirtió el lastimoso anuncio del aumento a las jubilaciones. Lo que hubiera ameritado una simple información burocrática pretendió presentarse como un importante logro ocasionando la ira de los presuntos beneficiados.

Días después se genera la irrupción presidencial. Pareció la carga desesperada del ejército sitiado que ve la posibilidad de llevarse una victoria poco previsible. ¿Dónde quedó la sobriedad característica? No hablemos de tomarnos unas horas. No sea cosa que alguien pueda apoderarse de una buena nueva en este páramo de descreimiento con encuestas que van mostrando un disconformismo cada vez mayor.

A continuación,  en esta carrera de vallas comunicacionales que estamos presenciando, irrumpió raudamente el Ministro de Economía para anunciar que se volcarían los beneficios del juicio ganado (siete millones de dólares) en beneficio de las jubilaciones más sumergidas. Excelente noticia. Esto podría llevar a los bolsillos de los cien mil jubilados de menores ingresos la “friolera” de $ 150 por mes el próximo año. Digo el próximo año en el entendido que los ministerios competentes terminen sus cálculos a tiempo, ya que el ministro prefirió anunciar que dichos organismos se abocarían a ello en lugar de volver a generar la ira generalizada anunciando el monto de que se trata.

Mientras tanto, el Subsecretario de Economía pide que el Frente Amplio se deje de hacer oposición y pontifica que “no es bueno el tironeo entre compañeros”.

Aunque algunos podamos pensar que mejor que el Frente Amplio siga haciendo oposición, pero desde el lugar que ésta se debe hacer, es decir fuera del gobierno, el pandemónium en el que nos vamos sumergiendo cada día más es para preocuparnos.

Cuando asumió esta administración, pareció quedar claro que la imagen que se buscaba transmitir era muy distinta a la de la anterior. El chapuceo de los cinco años anteriores dio paso a declaraciones medidas. Las corbatas sustituyeron a la desprolijidad.

Sin embargo, bastó que la situación económica comenzara su curva de deterioro para que la compostura se perdiera, las declaraciones fallaran, los enfrentamientos internos salieran a luz.

Seguramente los problemas internos del Frente Amplio son exclusivamente de dicha fuerza política. Pero cuando está en juego el camino por donde deben transitar las políticas públicas los problemas son de toda la ciudadanía.

La comunicación fallida que estamos viviendo no es más que los síntomas de una realidad que nos compromete a todos. Es el reflejo de una guerra en la interna del oficialismo que repercute en la acción del gobierno y de la incapacidad para afrontar adecuadamente con la pericia y rigor necesario los tiempos que estamos viviendo.

Volviendo a la comunicación oficial, es bueno que reconozcamos la vigencia de la frase de Platón: “Los hombres sabios hablan porque tienen algo que decir; los necios porque tienen que decir algo”.

Max Sapolinski

Autor: Max Sapolinski

Es Contador Público egresado de la Universidad de la República, integró la Asesoría Económico Financiera del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, Director General de Secretaría del Ministerio de Turismo, Subsecretario del Ministerio de Economía y Finanzas y del Ministerio de Turismo. Entre 2006 y 2008 fue Presidente de la Comunidad Israelita del Uruguay. Gerente del Seguro del CASMU y entre 2010 y 2012 fue Director de la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (URSEA).