Miércoles, 23 de mayo de 2018

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Coordinación e inversión pública para el turismo

La inversión pública puede hacer una contribución fundamental al desarrollo sostenible del turismo y en este sentido debemos diferenciar la que se realiza en infraestructura física (por ejemplo, carreteras, puentes, pasos fronterizos) y la que conocemos como infraestructura blanda (por ejemplo, el desarrollo del capital humano, con una fuerte capacitación y apoyo a la innovación, investigación y desarrollo). Todas estas inversiones deben ser pensadas estratégicamente con una mirada a mediano y largo plazo dentro de una estrategia país que no solo visualice lo que pasa hoy, sino que se proyecte con una visión de futuro.

Ahora estas decisiones de inversión pública deben estar vinculadas con el desarrollo general del país realizando evaluaciones por zonas geográficas, analizando sus ventajas competitivas, índices de posible crecimiento con la infraestructura física y blanda que se pretende realizar, así como en la innovación que cada lugar o zona lo que debería aplicar para tener éxito en este mercado tan cambiante y de alta competencia. Medir el potencial que se tiene en cada zona para crear nuevos empleos, preservando la equidad y fundamentalmente cuidando la sostenibilidad del medio ambiente de cada destino turístico algo hoy primordial si pretendemos crecer y mantener los logros para nuestras comunidades.

Las estrategias y políticas de inversión no pueden ser casuísticas o solamente para realizar grandes anuncios propagandísticos, sino que deben tener la seriedad de estar orientadas a obtener resultados que ayuden a contribuir a reducir la pobreza y abrir nuevas oportunidades a infinidad de destinos dentro del país. Muchas veces o mejor dicho en forma reiterada, se escuchan grandes anuncios que luego no se concretan y eso es algo que no nos podemos permitir y menos cuando estos fueron realizados en primera plana de los principales medios periodísticos ya que ello contribuye a generar incertidumbre y poca credibilidad dentro y fuera del sector. Otro aspecto nada menor es como se trabaja en forma coordinada a todos los niveles sin importar las diferencias ideológicas o banderías políticas y que se analice en forma realista cuales destinos o localidades pueden realmente hacer un uso positivo y fructífero de las inversiones que se puedan realizar con una mirada reitero hacia el futuro.

Muchas veces en esta columna hemos hablado de la transversalidad del turismo y como este beneficia a toda la cadena productiva y a las diferentes comunidades y esto debe también hacernos reflexionar de como siempre buscar complementariedades entre las inversiones que se realizan a nivel de los diferentes ministerios y diferentes niveles de gobierno.

Es claro que no se puede pensar en el turismo como una chacra aislada del resto de la economía y se deben utilizar marcos estratégicos para la inversión pública pensando siempre en alinear objetivos comunes para el país, esa es la única forma de lograr fortalecimiento del sector a largo plazo.

Son reiteradas las veces que somos testigos de decisiones aisladas que en nada contribuyen al crecimiento y que, por el contrario, se contradicen una respecto de otras. Debemos siempre impulsar programas de colaboración donde existan programas de inversión conjuntos para incluso maximizar el uso de los dineros públicos que en definitiva son de todos los ciudadanos estableciendo prioridades claras y realistas.

Una inversión pública inteligente con visión clara y con fundamentos es vital para atraer inversiones privadas.

Puede parecer una utopía, pero a nuestro entender no lo es, una buena coordinación de inversiones fortalece la efectividad de los fondos utilizados y maximiza las oportunidades de nuestro país como destino turístico. Esta es la única forma que no se trabaje improvisando en forma permanente, es la forma de lograr que los diferentes actores en distintos niveles de gobierno piensen en un objetivo común compartido donde de alguna forma se garantiza que a veces los pocos recursos con los cuales se cuentan se utilicen de manera acertada y que cumplan con diversos propósitos necesarios para un crecimiento ordenado, existiendo una coherencia general entre el gobierno nacional y los gobiernos departamentales.

Así por ejemplo, todo aquel que utiliza la ruta interbalnearia por ejemplo ha podido comprobar el aumento desmedido de semáforos en la ruta como si fuera la única solución existente a los problemas de tránsito y la proliferación de zonas con vallados y corte de rutas que acceden a esta vía.

Sin embargo, pese a que es una de las vías nacionales en mejor estado, quienes optan por hacer ese camino deben cargarse de mucha paciencia y resignarse a las largas colas y esperas de un tránsito que, cuando llega el verano, muchas veces está cerca del colapso. Hemos visto filas que llegan desde el peaje de pando hasta el balneario cuchilla alta.
Ni hablar de los problemas reiterados del ingreso de turistas por carretera a través de nuestros puentes con el país vecino donde las horas de espera son interminables y esto no es de ahora a pesar que hemos escuchado infinitas veces grandes anuncios de mejoras y obras que hasta ahora no se ven plasmados tal cual fueron anunciados en reiteradas oportunidades, por ejemplo debido al retorno de ciudadanos argentinos a su país luego de pasar la última semana santa por la frontera de Fray Bentos las colas fueron de entre 25 y 27 kilómetros. Ya ni quiero detenerme a analizar el estado de innumerables rutas nacionales que en algunos casos se encuentran en un estado lamentable generando riesgo para los visitantes y para los turistas y usuarios nacionales.

A nuestro criterio se debería trabajar mucho más en evaluaciones conjuntas y de largo plazo, antes de efectivizar cualquier tipo de inversión. A su vez, las inversiones deben ser técnicamente impecables y realizadas por expertos en cada área para así poder identificar y evitar impactos ambientales, sociales y obviamente económicos.

Se impone incentivar políticas de trabajo conjunto en el marco de una acción coordinada con mirada a largo plazo antes de tomar cualquier decisión que pretenda mejorar áreas y aspectos claves, lo que es necesario para lograr un crecimiento ordenado y profesional.

Otro aspecto nada menor, es la necesaria retroalimentación y evaluación conjunta todo lo que promueve la transparencia en todos los niveles, en especial en lo que al involucramiento de la ciudadanía refiere. Lamentablemente la mayoría de las veces los proyectos de infraestructura realizados con fondos públicos, suelen estar altamente politizados y con mucha falta de consensos por carencia de consulta a grupos de interés y esto es muy habitual en el sector turístico a nivel de muchas regiones geográficas.

Hoy tenemos muchos ejemplos en Europa en países como Alemania, Holanda y Dinamarca donde se forman grupos o foros regionales que apuntan al crecimiento conformados por grupos público–privados donde participan desde autoridades municipales, regionales, nacionales, empresarios, representantes de la educación superior, así como institutos de investigación. Estos grupos trabajan juntos en estrategias de desarrollo en diferentes ámbitos incluido el turismo donde existen ejemplos como en el aeropuerto de Frankfurt donde el proceso para construir una nueva pista fue acompañado por estudios y consultas tanto con los que proponían  la idea como los que se oponían y al final con una importante cantidad de recomendaciones se realizó la construcción siguiendo los lineamientos establecidos por los diferentes grupos de interés.

El turismo es un fenómeno económico y social que ha experimentado un continuo y acelerado crecimiento con una oferta cada día más diversificada y competitiva, siendo uno de los sectores que crecen con mayor rapidez en el mundo. Hoy en día es un motor clave en el crecimiento socio económico de enorme cantidad de países, el turismo supera a muchísimos sectores y se ubica en los primeros lugares de las economías generando mucho empleo y desarrollo social. Como hemos dicho tiene un efecto positivo transversal en muchas áreas de la economía de cualquier país tanto desarrollado como en proceso de desarrollo y sectores como la construcción o la propia agricultura se benefician dentro de una amplia cadena de servicios directos e indirectos. El turismo representa el 10% del PIB mundial,1 de cada diez empleos,7% de las exportaciones mundiales, 30% de las exportaciones de servicios y podríamos seguir mencionando beneficios que cada día se siguen sumando y aumentando.

El fenómeno de Asia un continente que cada año aumenta como emisor de turistas al resto del mundo obviamente liderado por China, así como el aumento de las clases medias en muchos países emergentes que generan nuevos flujos turísticos, turistas senior europeos y de Estados Unidos muy activos y que dedican mucho tiempo a viajar con exigencias diferenciadas. También un nuevo fenómeno como los Millennials una nueva generación que está cambiando las forma de viajar, con demandas de servicios turísticos diferentes y que ya suponen el 40% de las compras mundiales y en pocos años se convertirán en las mayoría de turistas que viajaran por el mundo. La influencia cada día mayor de la tecnología en los servicios y en las transacciones de compra y todo esto está impactando directamente en los destinos.

Ante esta realidad de cambios y oportunidades, la inversión tanto física como en capacitación e innovación, se transforma en algo vital si queremos seguir creciendo en forma ordenada y no perder competitividad.

En particular, uno de los errores más comunes que se cometen y que limitan el crecimiento, es el de asumir que un destino podrá mantener a lo largo del tiempo su capacidad de atracción de turistas solo por las fortalezas que con que cuenta hoy por hoy. Ello es un error ya que en realidad debe pensarse en evolucionar en forma constante y adaptar su oferta a las nuevas exigencias del mercado para proteger su rentabilidad, los embates de la competencia y estructurar estrategias que le permitan mantener un crecimiento constante no solo en el número de turistas sino que también de los ingresos.

Sin dudas, se trata de una realidad que nos pone múltiples desafíos, entre el que se destaca la apuesta a través de nuevas y múltiples inversiones en el marco de un actuar coordinado y articulado entre los diferentes actores que intervienen en el sector, cuestión para nada menor si se considera la realidad que impera actualmente.

Arnaldo Nardone

Autor: Arnaldo Nardone

Licenciado en Adm. Hotelera en la Escuela de Negocios de la Univ.de Bridgeport EEUU. Licenciado en Gerenciamiento Estratégico en la Universidad de Cornell – EEUU. Postgrado en Marketing Estratégico empresarial –Universidad Carlos III de España y Universidad de Belgrano Argentina. Past President de ICCA (Asociación Internacional de Congresos y Convenciones). Miembro Directivo del JMIC (joint meeting international council) consejo mundial que agrupa a todas las asociaciones Internacionales del Sector congresos y eventos. Director de la Consultora Mice International Consulting-especializada en Recintos de Congresos, Feriales, Bureau de Convenciones y Marketing de Ciudades como destino de Eventos. Ex Presidente de COCAL. (Asociación Latinoamericana y Caribe de Organizadores de Congresos y Ferias 16 países miembros) (2003-2006). Ex Director de Marketing para Latinoamérica de Hoteles Radisson. Ex Director de Marketing para Latinoamérica de los Hoteles Steingerberger de Alemania. Ex Director de Turismo de Canelones. Premio Mundial Moisés Shuster 2008 otorgado en Victoria, Canadá por su aporte profesional al desarrollo de la industria de reuniones a nivel Mundial, entre otros.