Viernes, 26 de febrero de 2016

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Daños colaterales de la inseguridad

En los últimos tiempos insistí en el concepto de  “daño colateral”  para poder sensibilizar y generar conciencia sobre el impacto de la inseguridad reinante  en la población civil inocente. Personas que han visto como poco a poco fueron  siendo atrapadas en una zona de incertidumbre en relación a la posibilidad de desarrollarse en paz y tranquilidad en sociedad. Es más, ahora se incrementa  el temor de  que te quiten la vida a consecuencia de “luchas entre bandas”, “balas perdidas”, “errores de sicarios” entre un sinnúmero de nuevas formas de ser asesinado.

Hace unos días una joven de apenas 16 años, en forma trágica, es atropellada por una camioneta donde viajaba una pareja que momentos antes habían sido acribillados desde otro vehículo en plena ruta.Si trato de seguir el hilo conductor de Bonomi, tarea difícil, diría que esta inocente jovencita fue un daño colateral de una lucha entre bandas de narcotraficantes. Sin duda, una víctima colateral de la inseguridad, aunque al Ministro del Interior no le guste el concepto. Este hecho quedó evidenciado porque todos vimos como en los medios se refirió al daño colateral, en clara alusión a mis afirmaciones remitiendo el concepto a la “Película Daño Colateral”. Supongo que se refería a la protagonizada por Arnold Schwarzenegger del 2002, equivocándose otra vez.

No obstante ello, una vez más, nos trae una nueva forma de entender las muertes inocentes etiquetándolas como “un drama humano”.

Ahora bien, como la seguridad es un tema serio es bueno aclararle y aclarar que esta terminología se incorpora en tiempos recientes al vocabulario de las milicias para denotar los efectos no esperados, ni intencionales de las acciones militares, a lo que le sumaria además las acciones policiales y las luchas del crimen organizado.

Si pensamos ahora en clave de inseguridad, el desbalance es aun más complejo ya que además de las actuaciones policiales, tenemos las acciones de los criminales, solos u organizados, los enfrentamientos entre ellos,  contra las fuerzas del orden y contra la población civil. En este punto es donde el Daño Colateral adquiere las dimensiones más drásticas de la desigualdad, entre otros aspectos, como dice Zygmunt Bauman (2011-México, DF. FCE-)  autor que me sirvió como disparador para reflexionar, analizar, discrepar y sumar desde sus aportes. Por ejemplo en algunos de los documentos que hemos leído [i]donde este  plantea un tema interesante, nos dice que hoy existen nuevos miedos, lo que a mi criterio genera “nuevos paradigmas” de control.  Si solo fuera que renunciamos a libertades por convicción, para obtener más y mejor seguridad, capaz que pudiera ser “aceptable”. No obstante ello el tema es que desde mi forma de ver y entender actuamos porque empezamos a percibir que estamos siendo víctimas de ese “daño colateral”.

Por acción u omisión a los uruguayos nos empezaron a pasar cosas que son el resultado de una “política de seguridad”, donde el ejercito invisible de la delincuencia, en todos sus niveles, esta mellando nuestras defensas como sociedad y quien debe responder formalmente no ha podido dar en el clavo. No ha podido generar respuestas satisfactorias para evitar que sigan muriendo personas, que siga habiendo heridos y patrimonios afectados.

Es bueno entender la realidad desde lo que nos toca vivir, una rotura de una puerta producida a consecuencia de un hurto, nos genera gastos y pérdida de tiempo, un vidrio roto en el auto por un hurto también y así en toda la casuística que se nos ocurra. Asimismo podemos agregar lo que nos pasa cuando nos hurtan  documentos, todo lo que gastamos en rejas, alarmas, luces encendidas en las noches para intentar disuadir a los delincuentes.

No creo que solo sea un tema de los medios o de políticos como habitualmente se pretende afirmar por algunos “intelectuales” o por parte de las autoridades. La bestia de la criminalidad existe, está entre nosotros y crece, los datos oficiales lo reflejan.

Es entonces que reitero que un daño colateral, es cualquier muerte a manos de la delincuencia, pero también la consecuencia de las repercusiones de la criminalidad y por sobre todas las cosas son un DAÑO COLATERAL de las acciones u omisiones de quienes están obligados constitucionalmente a generar las condiciones de seguridad necesaria para desarrollarnos en paz y tranquilidad.

 


 

[i] Ernesto Treviño Ronzón Doctor en Ciencias Instituto de Investigaciones Histórico Sociales, Universidad Veracruzana

 

Robert Parrado

Autor: Robert Parrado

Psicólogo, Lic. en Seguridad Pública ,Crio. Insp. (R), Perito Judicial y Asesor Privado. Luego de 31 años en el Ministerio del Interior, se dedica al ejercicio liberal de sus profesiones. Volcando su experiencia y saber a la comunidad. Se destaca en el estudio y análisis social de las distintas materias que aborda desde hace más de 20 años, en distintos ámbitos.

  • Álvaro Ferrari

    Agradezco la nota del Sr. Parrado Y me intensa agregar otros detalles importantes sobre los daños colaterales que además hablan de una situación de estado fallido en la se hace imposible garantizar un mínimo de seguridad a sus ciudadanos.
    Yo me considero exiliado en España ya una de las razones, además de las profesionales, por las que vivo fuera del Uruguay es el temor a que por defender a mi familia y mi integridad personal termine con mi vida arruinada en una cárcel de nuestro querido país. Ojalá esto cambie y volvamos a tener un Estado.