Martes, 2 de junio de 2015

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De fracasos y oportunidades perdidas

En la última década se ha consolidado el estancamiento del sistema educativo uruguayo. Los resultados de las sucesivas pruebas PISA, o las pruebas regionales aplicadas por la Oficina Regional de la UNESCO (OREALC) constituyen una prueba irrefutable para sostener esta afirmación. tweet

El Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (TERCE), a través del cual se mide el nivel de aprendizaje de los estudiantes del tercer y sexto grado de la educación primaria, divulgado en diciembre de 2014, ubicó al Uruguay entre el grupo de los países cuyos estudiantes mostraron menor progreso en las pruebas de lengua y matemática, y un retroceso significativo en el área de ciencias, en comparación con el segundo estudio regional aplicado 10 años atrás.[1]

Las Pruebas PISA se miden en Uruguay desde 2003, y tienen por objetivo conocer las competencias y habilidades adquiridas por los jóvenes de 15 años de edad escolarizados, como forma de determinar cuan listos están para enfrentar los desafíos de la vida adulta. Los resultados configuran una realidad preocupante. En las pruebas de matemática, por ejemplo, los estudiantes de la generación 2013 tienen un desempeño promedio, 11 puntos por debajo de aquellos que tomaron el examen diez años atrás. Mientras tanto, en Brasil, la tendencia es justamente la inversa. Es decir, la generación 2013 de muchachos brasileños obtiene 35 puntos más que la generación 2003.

Las diferencias respecto del promedio de los países de la OCDE son aún mayores. También en la prueba de matemática el nivel de más bajo desempeño agrupa al 29,2% de los estudiantes uruguayos, mientras que los países de la OCDE promedian, apenas, el 8% de sus estudiantes en este nivel. En el otro extremo, mientras los países de la OCDE ubican al 12,6% de estudiantes en los niveles de excelencia, Uruguay, tan solo al 1,4%.

Los aspectos estructurales del sistema también manifiestan signos de estancamiento. Entre los años 2006 y 2013, el universo de centros educativos agregó tan solo 19 establecimientos, de los cuales uno correspondió al sector privado; ninguno en el área de la formación docente. La matrícula total, desde el nivel inicial hasta el bachillerato, y, considerando la formación docente, perdió en este período 13.620 estudiantes. La repitencia en la educación primaria muestra una leve tendencia a la baja, ubicándose en torno al 5%. Sin embargo, en el nivel medio alcanzó al 30% para el primer grado, y al 26,5% para el conjunto de primer a cuarto grado.[2]

Pero quizás, la mayor bofetada a las políticas educativas de los últimos tiempos, y a la gestión de la educación nacional de las sucesivas administraciones, de la ANEP fundamentalmente, lo constituye el nivel de egreso del último grado de la educación media. En tiempos en los cuales la gran mayoría del mundo desarrollado supera el 95% de egreso de este nivel, y varios países de la región, como Chile y Venezuela, declaran el bachillerato como grado obligatorio, en Uruguay sólo el 28,5%, de los jóvenes entre 18 y 20 años, logra culminar este nivel en tiempo y forma.[3] Solo cuando se mide el nivel de egreso del bachillerato en la población de 24 a 29 años de edad, se alcanza el 40%. República Dominicana, por ejemplo, país con un nivel de desarrollo educativo histórico menor que Uruguay, situado en la retaguardia de las pruebas TERCE, presenta una tasa de egreso de este nivel superior al 52%. [4]

La situación actual de estancamiento del sistema educativo es estructural. Indica que los gobiernos de los últimos 40 años, independientemente de las razones, no han logrado encauzar y desarrollar al sistema educativo nacional.

La dictadura hirió de muerte a la educación nacional, cuando rompió el paradigma del mérito como llave de acceso y permanencia en el cargo para los educadores, y le abrió la puerta a la política y la ideología que habían sido reducidas a su mínima expresión, desde que Jacobo Varela enviaba a titularse a cada estudiante que se acercaba a su despacho con una tarjeta de recomendación.

Recuperada la democracia, fracasó la primera administración del Dr. Sanguinetti porque se concentró demasiado en corregir las arbitrariedades acumuladas tras los 12 años de gobierno cívico-militar, pero no pudo sentar las bases para constituir a la educación como un eje del desarrollo nacional. Fracasó también el Gobierno del Dr. Lacalle, por no considerar a la educación como una prioridad de su gobierno y no intentar una reforma del sistema educativo, así como lo promovió, aunque también falló, en la reforma del Estado.

La segunda presidencia, le otorgó al Dr. Sanguinetti una nueva oportunidad para iniciar un proceso de transformación de la educación, y aprendida la lección, optó por configurar un equipo capaz de diseñar e iniciar una política de Estado.  Propuso como Director Nacional de Educación Pública a Germán W. Rama, probablemente la persona que más sabía en ese momento sobre los problemas de la educación nacional y las estrategias posibles para su solución, las cuales ya había  esbozado cuando integró, en los años sesenta, los equipos técnicos de la recordada CIDE, y profundizó más tarde desde la oficina de la CEPAL en Montevideo. Rama, fue secundado por un extraordinario equipo multipartidario, integrado por el Dr. Claudio Williman, intelectual de altísimo prestigio asociado al Partido Nacional, que venía de oficiar como primer decano de la novel Facultad de Ciencias Sociales; la Maestra Rosa Márquez, técnica de confianza del Presidente Lacalle, y quien presidiera el Consejo de Educación Primaria en el período anterior; la Prof. Nelly Leites, vinculada al Partido Colorado; y la Prof. Carmen Tornaría, destacada docente de Secundaria, reconocida por su trayectoria como militante de los derechos de la mujer, y figura, por aquel entonces, cercana al candidato presidencial del Frente Amplio.

Pero el proceso estaba condenado desde el primer día. Germán Rama y su equipo si bien sentaron las bases para configurar una política de Estado, olvidaron lo más importante: el tiempo. Las rencillas con el herrerismo, frenadas por el compromiso con la educación de Williman y Rosa Márquez, solo se postergaron para reaparecer cuando este sector resultó determinante para que el Partido Colorado reeditara la presidencia en el período  siguiente. Mientras tanto, la frialdad de cálculo y la avidez por acceder al poder del Frente Amplio, le impidieron al Dr. Vázquez, y a toda su fuerza política, darle el apoyo a un esfuerzo nacional que a todas luces reivindicaba la escuela pública, el estado docente, y que se enfrentaba a los paradigmas derivados del Consenso de Washington y al modelo chileno privatizador, celebrado por aquellos días por la intelectualidad y la bibliografía especializada.

Tal vez, es por esta razón que el primer y el segundo gobierno frenteamplista han tenido tantos problemas para estructurar un plan de educación propio. Sucede que la reforma que el país necesita, lo saben los técnicos frentistas que saben, huele demasiado a Germán Rama. Entre otras cosas, porque esa reforma resultó un proceso que tuvo a varios técnicos e intelectuales frenteamplistas como actores protagónicos de primera línea.

Como Nación, en los últimos 40 años,  hemos dilapidado buena parte de nuestra suerte, y no hemos sabido aprovechar las oportunidades y los esfuerzos que iban en la dirección correcta, siempre por intereses mezquinos.

El país necesita apostar decididamente por la incorporación a la educación de los niños y niñas en edades tempranas. Llevar progresiva y decididamente la totalidad de los centros educativos urbanos de inicial, primaria y secundaria a funcionar en la modalidad de tiempo completo. La educación media debe agregar valor y dejar competencias, técnicas y académicas, en todas las personas jóvenes. El docente, protagonista estelar del proceso educativo, necesita recuperar su prestigio y su práctica como un profesional liberal modelo, mucho más como miembro de una comunidad académica que como integrante de un sindicato. Es más, los sindicatos de la educación debieran proyectarse para funcionar y visualizarse como verdaderos colegios profesionales.

El Gobierno actual del Presidente Vázquez parece dar signos de retomar la esencia de la agenda que dejó planteada la Reforma Rama. Una agenda que estaba latente; que nunca murió. Parece ser el tiempo de salir del estancamiento de una vez y para siempre. Es necesario mover al sistema en la dirección correcta y con la velocidad adecuada. Nuestros hijos merecen mirar al futuro con esperanzas. Futuro que luce incierto, complejo y desafiante, para el cual se vuelve esencial asegurar el derecho fundamental de todo niño, niña y persona joven a una educación de calidad.

 

[1] Bilahuer, Mortiz (2004): “Resultados comparados SERCE-TERCE”. UNESCO/Santiago. Disponible en https://drive.google.com/file/d/0BwzG1KOQMVTlVG5nOUV1LVIzM28/view
[2] ANEP (2014): “Principales Indicadores de Educación 2006-2013.” Disponible en www.anep.edu.uy
[3] ANEP (2014): “Porcentaje de personas mayores de 17 años que completaron el segundo ciclo de educación media. Total país (2006-2014).” Disponible en www.anep.edu.uy
[4] Véase www.educa.org.do

Darwin Caraballo

Autor: Darwin Caraballo

CEO de la Fundación Educa desde 2012 a la Fecha, institución dominicana que opera en la zona del Caribe, Centro América y EE.UU. Responsible Técnico por el sector privado de la Iniciativa Dominicana 20.30. Entre 2004-2012, ha sido consultor senior y funcionario de los organismos multilaterales presentes en la región latinoamericana, y ha trabajado para los Estados y sector privado de 17 de la región. Antes fue Responsable de la Gerencia de Planificación y Evaluación de la Gestión Educativa de la ANEP (1998-2001). Licenciado en Ciencias Políticas (UDELAR), Gerente Social (INDES/BID USA), MBA (IDECEM/UE).

  • Oscar N. Ventura

    Excelente artículo Darwin, la temperatura del enfermo es evidente, el diagnóstico certero, Espero que en un próximo artículo abordes la panoplia de soluciones posibles. Y espero que todos los partidos políticos se den cuenta que no será en aislamiento, rápida y verticalmente, que podrán solucionar los problemas.

  • Blanca Velázquez

    Me encantó el artículo! Muestra un análisis objetivo. Muy claramente se refleja la necesidad de participación constructiva entre todos los sectores y actores vinculados a la educación, la necesidad de una clara política de Estado en este tema, dejando de lado mezquindades sin sentido.