Jueves, 24 de mayo de 2018

MENU

De la información y el miedo ante la denominada “bacteria asesina”

Una de estas situaciones puede ocurrir durante la internación. Las noticias de los últimos días dan cuenta de la presencia de una “bacteria” que tiene “en vilo” algunas instituciones, y que la han denominado “bacteria asesina”.

Es importante dimensionar adecuadamente este problema para evitar generar percepciones negativas o desconfianza por parte de la población, identificando por una parte la enfermedad en sí misma y sus condicionantes, y por otra cuáles son las herramientas con las que cuentan las instituciones de salud para combatirla.

 

INFECCIONES ASOCIADAS A LA ATENCION EN SALUD (IAAS)

Las infecciones son enfermedades que involucran un agente patógeno (puede ser un virus o una bacteria) y un huésped (en este caso abordaremos las infecciones cuyo huésped es humano). De acuerdo a la patogenicidad, es decir la capacidad de enfermar que tiene el microorganismo, y a la susceptibilidad que tiene el huésped, es que se puede producir o no la enfermedad. De hecho, convivimos con muchos agentes que eventualmente pueden enfermar y no enferman porque nuestra inmunidad lo evita.

De esta manera, hay situaciones en las que la inmunidad está disminuida o la persona está expuesta a situaciones que favorecen las infecciones, por ejemplo compartir espacio con otras personas con enfermedades transmisibles, o someterse a intervenciones que eventualmente pueden determinar mayor exposición a un agente infeccioso o predisponer el organismo a que algunas barreras de defensa fallen

Las infecciones asociadas a la atención de la salud,  tradicionalmente llamadas infecciones intrahospitalarias, son un problema universal,  y para su abordaje las instituciones prestadoras de salud deben estar preparadas con estrategias para prevenirlas, y en el caso que ocurran, abordarlas adecuadamente.

En nuestro país todas las instituciones de salud tienen preceptivamente una comisión de infecciones de acuerdo al decreto cuyos cometidos son: vigilar activamente la presencia de infecciones asociados a algunos procedimientos, esto es “buscar” la existencia de éstos, realizar actividades dirigidas a prevenir la ocurrencia de estos eventos, a través de la educación del equipo asistencial y control de cumplimiento de algunos hábitos de prevención, informar al equipo de la existencia de un brote infeccioso en el caso que lo haya.

Por otra parte, en el caso de ocurrir un brote se toman medidas extraordinarias constituyéndose un comité de crisis para el tratamiento sistematizado de la infección que se presente. Esto implica cambios en la rutina del ámbito hospitalario o área en la que ocurra para poder controlar la infección, restricción de circulación en esas áreas, estudios sistematizados con mayor frecuencia en los pacientes que eventualmente pueden tener la infección por las características de susceptibilidad biológica o por las intervenciones a las que ha sido sometido.

Por tanto, es esperable que se cierren algunas salas o áreas de internación, se segmenten los pacientes por cohortes (se agrupan los pacientes con similares características) y se realicen más estudios que los habituales. También es esperable la restricción de las visitas como medida preventiva de dispersión de la infección según el mecanismo de transmisión que éste tenga.

Cada una de estas medidas deben ser adecuadamente comunicadas, tanto a los equipos asistenciales como a los familiares, de manera de evitar confusiones en la percepción del problema.

Nuestro país tiene, fortaleciendo cada comité institucional, un sistema nacional de vigilancia de infecciones intrahospitalarias, que permite tener una visión global más completa del problema epidemiológico que se trate.

 

¿QUÉ ES LA BACTERIA KPC?

Klebsiella pneumoniae es un bacilo Gram negativo que habita en el intestino del hombre como parte de su microbiota; sin embargo, Klebsiella pneumoniae tipo KPC es un clon especial, productor de una enzima betalactamasa que hidroliza la mayoría de los antibióticos betalactámicos.

Desde el punto de vista clínico, esta bacteria, al igual que muchas otras, causa infecciones intrahospitalarias. Los pacientes más susceptibles de contagio son aquellos que se encuentran en unidades de cuidados intensivos, pues son sometidos a procedimientos invasivos propios de la atención de salud, como la utilización de catéteres, incisiones o drenajes, condiciones que pueden favorecer el ingreso de la bacteria al organismo. Asimismo, dentro del propio intestino del paciente, se pueden seleccionar bacterias más resistentes por el uso de antibióticos.

De esta manera, Klebsiella pneumoniae es uno de los principales agentes de infecciones intrahospitalarias, tales como septicemia, infecciones del aparato respiratorio y vías urinarias. Su manejo clínico puede complicarse cuando están producidas por cepas resistentes, tema que es un problema mundial.

Las bacterias poseen numerosos mecanismos de resistencia. Uno de ellos, de gran relevancia, es la capacidad de producir enzimas que degradan los antibióticos. De estas enzimas, las más importantes son el grupo de las betalactamasas, que inactivan a los betalactámicos. Una característica de estas enzimas es cada día se describen nuevas variedades, que aumentan su espectro de acción, anulando incluso los antimicrobianos de reciente aparición. Otro hecho que agrava el problema es que los genes que codifican estas betalactamasas pueden encontrarse en elementos genéticos móviles, que aumentan la posibilidad de diseminación de estos genes en la población bacteriana en el ambiente hospitalario y consecuentemente la posibilidad de brotes por bacterias resistentes.

Cuando apareció la penicilina se pensó que las infecciones bacterianas desaparecerían; sin embargo, a medida que han aparecido nuevos antimicrobianos, se han seleccionado cepas resistentes a ellos, a tal punto que ha disminuido considerablemente el arsenal terapéutico. A la fecha se han descrito cepas resistentes a la mayoría de los antibióticos, desde la ampicilina hasta las cefalosporinas de primera, segunda y tercera generación. Una de las alternativas para combatir estas cepas resistentes eran los carbapenémicos, situación que, lamentablemente, ha cambiado por la aparición de mecanismos de resistencia a este grupo de antimicrobianos, como la familia de las KPC.

 

RESPONSABILIDAD EN EL USO DE LOS ANTIBIOTICOS

Una de las causas fundamentales de este progresivo aumento de la resistencia a los antimicrobianos a nivel mundial se produce por el mal uso de estos fármacos. Por tal razón, las medidas de prevención son esenciales no solo para el control de Klebsiella pneumoniaeproductora de KPC, sino también para todas las bacterias intrahospitalarias. Al respecto, es importante cumplir con los protocolos de uso de antibióticos.

Además del tratamiento antibiótico, es importante seguir las normas como el lavado de manos, el uso de tapabocas, guantes, delantal, esterilización de los instrumentos, equipos y elementos invasivos con los cuales son tratados los pacientes, para evitar la transmisión de las bacterias hacia y entre los pacientes.

Es necesario tomar conciencia que los agentes infecciosos forman parte de ecosistema que de alguna manera modificamos nosotros. El uso indebido de antibióticos determina la generación de “defensa” de estos agentes modificando, mutando las características de susceptibilidad a los mismos  transformándose en resistentes a antibióticos que tradicionalmente los podían combatir.

Paralelamente, y sobre todo en estos casos que causan alarma pública, es esencial informarse, solicitando todas las veces que sea necesario aclaración por parte del equipo tratante para el caso de enfermedad propia o familiar, de acuerdo a lo establecido en la ley de derechos y deberes de los pacientes.

Cecilia Hackembruch

Autor: Cecilia Hackembruch

Doctora en Medicina. Especialista en economía de la salud y calidad de servicios de salud. Health senior manager. Directora de ISALUD URUGUAY, Escuela de Gestión de Ciencias de la Salud.