Lunes, 19 de diciembre de 2016

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De la salud pública a la salud global…

La Salud Global es un proceso de salud poblacional dinámico, influido por determinantes que superan las fronteras nacionales, las que pasan a transformarse en comunes. Algunos de estos determinantes son los modelos de desarrollo, el comercio, el medioambiente, el avance tecnológico, las comunicaciones y el transporte. En definitiva, estamos frente a un nuevo paradigma que supera la definición de la salud pública en tanto salud de la población. Porque hoy las fronteras geográficas se esfuman, las distancias no existen y con ello se transforman los problemas sanitarios territoriales en problemas globales.

Nuestro país y su realidad sanitaria no es ajena a eso, estando la situación epidemiológica ante desafíos como la aparición de nuevas enfermedades o re emergentes y mantenimiento de otras, relacionadas con componentes biológicos y sociales.

Me propuse entonces en ese marco hacer un repaso de estos problemas que nuestro país tiene, que no tienen fronteras territoriales y he compartido con ustedes en las columnas escritas este año.

En febrero, el país se estremecía a cuenta de una nueva enfermedad, desconocida para muchos, contagiosa, cuyo vector es un mosquito presente en el Uruguay, como en otros países de la región. Estábamos frente al Zika. Muy cerca, en Brasil, se dio la mayor epidemia, y los únicos países que no tuvieron casos fueron Chile y Uruguay. Las consecuencias de esta epidemia, son tan graves como las de algunas de las enfermedades ya erradicadas y por eso la alarma pública y las estrategias de prevención, necesarias para poder afrontarlas.

El Aedes Aegipty, vector de la enfermedad, no es una novedad en las Américas. Llegó al continente en las barricas de agua de la conquista española y de acuerdo a una experta, “fue conocido por transmitir Fiebre Amarilla y producir estragos a ambos lados del Río de la Plata, en 1856 en Montevideo y en 1871 en Buenos Aires. En las décadas del 50 y 60 del siglo XX se llevó adelante un exitoso Plan Continental de Erradicación gracias al cual 21 países lograron eliminar de su territorio este vector. Uruguay fue certificado por la OPS en 1958 con este galardón, y lo mantuvo por 39 años”. El mosquito volvió a verse en nuestro país en 1997, en particular en el litoral argentino.

En el mes que apareció la alerta, escribí http://eltelescopio.com.uy/esperando-el-zika-llego-el-dengue/ . El título, describe lo que sucedió, porque así es la salud, contingencia pura, y el mosquito, no nos trajo al Zika (felizmente), sino al Dengue. Esto no implica que estemos inmunes a su presencia, aunque si podemos prevenir su transmisión. Debemos reforzar en la temporada de calor las estrategias de erradicación o al menos de contención de la reproducción de este mosquito, porque la historia nos ha contado parte de las cosas que puede hacer. Buen ejemplo de globalización es este problema, desde la perspectiva de la transmisión de enfermedades transnacional, a través del “viaje” de agentes patógenos.

Las enfermedades transmitidas por agentes biológicos no son las únicas a las que debemos atender con la perspectiva global y en realidad en nuestro país no son la mayoría, porque hemos pasado la denominada transición epidemiológica. Esto es, hay mayor prevalencia, lo que quiere decir, mayor cantidad de casos de enfermedades no transmisibles, (por ejemplo, las oncológicas, las cardiovasculares, la diabetes, la obesidad, y algunas otras en la que nos detendremos especialmente), que las transmitidas de persona a persona en forma directa o a través de un vector biológico.

Recibíamos una excelente noticia avanzado el año, la continuidad del descenso de la mortalidad infantil. Esto es resultado de múltiples estrategias vinculadas a control de embarazo, seguimiento neonatal y post neonatal del recién nacido. Nuevamente la tasa de mortalidad infantil descendió a niveles históricos, siendo de todas formas conscientes de que hay mucho para trabajar aún. De todas formas, el trabajo interdisciplinario, de atención cercana, seguimiento, educación para la salud, y los programas específicos con ese objetivo, especialmente el programa aduana y el programa Uruguay Crece Contigo, han dado sus frutos. Compartíamos esa buena noticia en la columna http://eltelescopio.com.uy/nacer-y-morir-en-tiempo/  y analizamos las tareas pendientes, para poder seguir esa tendencia.

Una de ellas, reconocida como una de las prioridades para el Ministerio, es la detección precoz de las cardiopatías congénitas, es decir, la detección prenatal, que en este momento es muy baja. Cuando escribí http://eltelescopio.com.uy/con-el-corazon-en-la-mano-cardiopatias-congenitas-en-el-uruguay/ recogí el guante de una gran persona, Isabelle, que ha hecho suya esta lucha, que una vez fue propia y en su oportunidad le tocó vivir en solitario, constituyéndose fundadora y promotora de la Fundación Corazoncitos. Las cardiopatías congénitas constituyen una alta proporción de causa de muerte infantil, y que se puede prevenir, así como también se puede prevenir o tratar a las complicaciones derivadas de una detección tardía. Las mismas son una preocupación institucional, y deben ser bienvenidos todos los esfuerzos para el apoyo en el diagnóstico precoz y las prevenciones secundarias y terciarias, es decir de sus complicaciones, además de contar con una adecuada continuidad en la atención de los pacientes que la padecen.

La telemedicina, resultada del avance tecnológico y la penetración de formas de comunicación transnacional permitirían hasta el apoyo remoto a los profesionales ante dudas diagnósticas, no solamente entre países, sino entre departamentos en nuestro mismo país.

Pero hay más problemas comunes a otros países con similar desarrollo que el nuestro.

La globalización y la modernidad tienen muchas cosas buenas, nos ha permitido conocer en tiempo real descubrimientos asombrosos, podemos ver lo mismo que un astronauta a través de sus ojos, las vías de comunicación y traslado son cada vez más accesibles.

Sin embargo, cada vez hay más problemas de salud con determinantes sociales y cada vez hay más soledad. No nos visitamos más, ni nos miramos a la cara cuando conversamos. Usamos simultáneamente el wasap mientras hablamos con otra persona, o ni siquiera hablamos con otros. Nos reímos de nuestros propios chistes y últimamente “hablamos” a través de emoticones o a representar palabras con letras, ya no es un “hola” sino “H”, ni “que hacen” sino “qh”.

Entonces, no nos puede llamar la atención que estemos con una tasa cada vez más alta de suicidio, que las adicciones sean un problema progresivamente en aumento, y la siniestralidad vial se robe varias vidas por año, aunque en 2016  ha bajado un poco el número.

Para prevenir las adicciones, y para tratarlas, escribí estas columnas, http://eltelescopio.com.uy/desarrollo-de-estrategias-para-prevencion-de-adicciones/ http://eltelescopio.com.uy/para-vos-graciela-recursos-para-el-tratamiento-del-dorgadicto-en-uruguay/ , que fueron seguidas por la de prevención de suicidio http://eltelescopio.com.uy/suicidio-en-uruguay-del-diagnostico-a-la-accion/

Hay muchísimas causas o determinantes comunes a estos problemas que tienen un mayor componente social que sanitario. Por tanto, las propuestas pueden ser consideradas transversales para estos problemas mencionados, que tienen determinantes comunes y no biológicos precisamente.

  • Promover la importancia del eje familiar como centro de contención y asistencia especialmente de los adolescentes. Hoy el rol de la familia se ha visto desvirtuado por muchas actividades alternativas, en parte por la condición laboral de la mayoría de nosotros. Volver a tener la familia como el núcleo social por excelencia es un desafío de comunicación y promoción altamente importante. Está suficientemente demostrado que el primer factor protector en la prevención de adicciones o de situaciones como el suicidio, es la contención afectiva, familiar y social.
  • Valorizar y potenciar la alianza familia-centro educativo-comunidad, como base de protección en red, de los adolescentes y de las comunidades en general, ya que sabido es la importancia estratégica de un actuar conjunto de estas entidades.
  • Aprovechar el alto acceso a tecnología digital e internet de nuestro país, el Plan Ceibal y otros planes, como canales formación en fortalecimiento personal, contención, y educación en los principales riesgos para las enfermedades de este tipo, que tienen un alto contenido socio cultural.
  • Identificar la ubicación de las poblaciones de mayor riesgo, con alto grado de vulnerabilidad, a través de las organizaciones barriales, de cercanía, que hoy se están expandiendo y descentralizando territorialmente.

En definitiva, fortalecer el entramado social potenciando una red de sostén, en beneficio de los demás y de todos es sin dudas un desafío a futuro y de vital importancia. Ello nos puede mostrar como ante situaciones límite la solidaridad y compromiso se ponen de manifiesto para encontrar soluciones. Eso fue lo que Dolores me enseñó  http://eltelescopio.com.uy/lo-que-dolores-me-enseno/.

Estamos cerca de Navidad. Quienes creemos y quienes no, conocen esa historia. “No había lugar para ellos en la posada” dice un evangelista describiendo el tránsito de María y José buscando refugio para que María diera a luz. Posiblemente estaba cada uno en sus cosas, en sus problemas y preocupaciones, o divirtiéndose, nada de eso es cuestionable. Pero levantar la mirada y encontrar a otro que necesita tu ayuda, y no tenderle una mano, no puede ser una opción. En ningún tiempo histórico.

Como lo hecho en el caso de Dolores: eliminemos la indiferencia, trabajemos cada vez más por atender los problemas de salud referidos, continuemos por la senda de mejora y generemos acciones que permitan encontrar soluciones para problemas de diversa naturaleza que aún hoy nos aquejan.

Conservemos también, lo que teníamos antes de tanta ayuda tecnológica. La humanidad, la solidaridad, la empatía. Escuchar, ayudar, acompañar. El valor de la familia y los amigos. La presencia física, el abrazo.

Eso sana, no solo a la enfermedad, sana el alma. Y hay muchas almas dolientes. No nos podemos permitir eso y por ello juntos debemos apostar a un mejorar aspectos referidos sin perder el “lado humano” que debe acompañar todo accionar.

Cecilia Hackembruch

Autor: Cecilia Hackembruch

Doctora en Medicina. Especialista en economía de la salud y calidad de servicios de salud. Health senior manager.