Miércoles, 28 de marzo de 2018

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De primaria a secundaria. Un pasaje traumático y un paso necesario

El pasaje de primaria a secundaria, es uno que se entiende plagado de problemas, los que pueden ser entendidos desde diferentes perspectivas. Así, tanto los desafíos de una secundaria con múltiples enfoques, como la operativa más generalista de la etapa primaria pueden ser tomados como problemas u oportunidades.

Lo que nadie discute, es que si se quiere progresar y desarrollarse es imprescindible superar esa transición e incluso llegar a la etapa terciaria, avanzando en ella tanto como sea posible.

Para ello, lograr el mejor pasaje de primaria a secundaria es indispensable, y se justifica plenamente porque los potenciales ingresos para el nivel secundario son mayores que en el sector primario.

Así, el año pasado (2017) Uruguay exportó productos por un valor de 7.820 millones de dólares (1) siendo los mayores rubros los de la carne bovina, la madera, la soja, productos lácteos, cuero y ganado en pié, los que en conjunto conformaron algo más del 70% de las ventas al exterior.(2)

Todos estos rubros tienen en común el ser productos primarios, exportados con muy poco o ningún valor agregado nacional, aunque en algunos se conforman minimamente las exoneraciones y ventajas impositivas que se plantean en nuestra legislación para procesos industriales.

Sobre ellos, hay casos en que su aplicación debiera ser revisada, ya que, por ejemplo, se le otorgan esas ventajas a las exportaciones de Oro y Plata de la empresa Orosur SA (Minas de Corrales). Exoneraciones y reintegros que se justificarían por realizar procesos industriales cuando lo que hace es simplemente llevar los minerales al nivel mínimo aceptable en el mercado internacional. Con ese criterio, sería un “proceso industrial” la cosecha del grano de soja en que se separa al poroto de la planta.

Pero volviendo a la sectorización de las ventas de nuestro país al exterior, existe un pequeño sector secundario cuyas ventas son principalmente plásticos, productos de limpieza, autopartes, productos farmacéuticos y pinturas cuyo destino se limita casi exclusivamente a los países del MERCOSUR, en especial Brasil y Argentina, los que igualmente solo representan como destinos el 10% de las exportaciones.(2)

La economía primarizada no es un fenómeno únicamente uruguayo y según analistas especializados, se ha incrementado en América Latina en los últimos años. En este subcontinente las mayores inversiones realizadas en los últimos años han sido para la explotación de recursos naturales no renovables como los minerales, incluso hidrocarburos.

El principal cliente de la región es China y las ventas a ese mercado se explican en más del 75% por solo 5 productos primarios de los que 4 son minerales, (cobre, cobre refinado, hierro y petróleo; el quinto producto es el “poroto de soja”.(3)

En el caso del Uruguay la dependencia de las exportaciones en productos primarios,que se expuso al comienzo, limita la generación de empleo y reduce el potencial económico del país dado que la explotación de esos productos, no es intensiva en empleo ni en la calidad de ese empleo que es además generalmente sustituido por la mecanización y automatización de las tareas relacionadas.

Un ejemplo de esto lo tenemos en el sector forestal donde ese proceso ha reducido el empleo neto, especialmente en la “cosecha” o “extracción de madera”, sin que esa reducción se compense localmente por empleos en  las áreas de maquinaria y su mantenimiento, al considerarla en relación al área forestada (4). Son además este sector y el del agro  de los más propensos a la pérdida de empleo a futuro por procesos de automatización. (5)

Estas y consideraciones similares relacionadas con la integración productiva en otros sectores,  hacen imprescindible el pasaje a una economía secundaria e incluso terciaria, paso que seguramente no será posible en todos los rubros, pero que debe ser seriamente impulsado, en especial para aquellos que operan con recursos autóctonos donde las ventajas comparativas pueden facilitarlo.

No se justifica por ejemplo que la miel uruguaya se exporte mayormente a granel en tarrinas de 300kg cuando podría ser exportada fraccionada con mayores ganancias o utilizada localmente para la producción de cosméticos o productos medicinales; todos ellos productos de mucho mayor valor.

También en el caso de la soja, nuestro país exporta casi la totalidad en forma de granos, tal como fueron cosechados; mientras que a nuestro lado Argentina exporta el 90% de su producción en forma de harina o aceite.(6)

Para ello es necesario lograr competitividad en temas tales como la energía, el transporte, otros insumos básicos nacionales y los que deban ser importados para el procesamiento. Esa competitividad depende también de la calidad ambiental, por ejemplo, en el mantenimiento y mejoramiento de la calidad del agua, que evita los costos que la necesidad de su purificación impondría para la alimentación del ganado.

Eso, y además establecer canales de comercialización adecuados para los productos procesados, tarea en la que podría ayudar un servicio exterior más orientado comercialmente, aunque ello signifique que nuestros diplomáticos deban cargar con el moderno equivalente de una “maleta de turco”.

Lo que hace imprescindible, y obliga buscar el pasaje a una economía principalmente secundaria, es que los ingresos derivados de las materias primas no son suficientes para ninguna economía en que se pretenda lograr un grado de bienestar mínimo de sus habitantes. Eso es válido incluso para los poco más de tres millones de personas en el territorio uruguayo; siendo Uruguay hoy, el país con la segunda  menor densidad de habitantes de América latina.

La oportunidad económica de una economía secundaria es fácilmente notable si vemos como el Uruguay les exporta a las zonas francas celulósicas menos de 700 millones de dólares (95% madera) y estas empresas dicen vender celulosa por mas de 1300 millones de dólares, constituyéndose el renglón de la celulosa, al menos en el caso de UPM, en el negocio mas rentable de los que maneja esa empresa en todo el mundo. (7)

En lo social, la generación de empleo “real”, “productivo”  y “de calidad” que se puede lograr con el pasaje a una economía secundaria con procesamiento local de los productos, es una herramienta insustituible en el mejoramiento de las condiciones sociales, reduciendo la necesidad, no expresada pero real, de los seguros sociales disfrazados de empleo público, que terminan siendo una carga muy pesada para toda la sociedad.


 

  1. http://www.uruguayxxi.gub.uy/informacion/wp-content/uploads/sites/9/2018/01/Informe-Anual-de-Comercio-Exterior-2017.pdf
  2. http://www.uruguayxxi.gub.uy/informacion/wp-content/uploads/sites/9/2018/01/AnexoDiciembre.pdf
  3. https://www.bbva.com/es/la-necesaria-diversificacion-la-economia-america-latina/
  4. http://www.mgap.gub.uy/sites/default/files/boletin_forestal_2016.pdf
  5. https://medios.presidencia.gub.uy/tav_portal/2017/noticias/NO_Y513/Publicacion_Automatizacion.pdf
  6. https://www.fb.org/market-intel/u.s.-soybean-exports-to-fall-this-year
  7. http://assets.upm.com/Investors/2017/Reports%20and%20Presentations%202017/UPM_Annual%20Report_2017.pdf
Raúl Viñas

Autor: Raúl Viñas

Magister en Ciencias Meteorológicas, docente en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad de la Empresa y la Escuela de Meteorología del Uruguay. Vocero de grupo ambientalista Uruguay Libre de Megaminería.