Martes, 12 de junio de 2018

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¿Decepcionado de la humanidad? ¿Prefiere un gato a un niño?

La impresión general que existe hoy es la de una gran desilusión de los seres humanos con la propia humanidad. Tal como se lee y se ve a diario, pareciera que la maldad del hombre no tiene límites. Es una percepción global en aumento y debe ser una preocupación seria para todos.

Viajo mucho por motivos laborales y conozco a personas de muchas ocupaciones y en todos los continentes que son verdaderos héroes, ángeles de bondad, sacrificio, generosidad y ternura. Niños y bebes de mi propia familia, y muchos completamente desconocidos, te miran desde sus cochecitos o incluso sus asientos de seguridad en el auto con curiosidad, sonrisas, timidez. Obviamente, tenemos una gran complicidad que habla sobre el instinto natural, la necesidad de interacción humana y cercanía. Es parte de la evolución humana.

Médicos, enfermeras, cascos azules, bomberos, paramédicos, socorristas y trabajadores humanitarios, voluntarios de inmigración para mencionar solo algunas de los cientos de profesiones, oficios y vocaciones que dan todo y no piden nada a cambio.

Conozco personas muy humildes que comparten lo poco que tienen con extraños, así como culturas que te saludan con un par de suaves golpes en la cabeza o te toman de la mano para caminar y charlar como en África, una reverencia en Japón, un beso en Argentina, dos en Francia, tres en Suiza, un abrazo en Venezuela, una palmada en el hombro en toda América Latina y cientos de otras formas. Gente que ríe con todo el cuerpo. Cómo debe ser.

Con eso, lo que trato de decir es que cuido y respeto a los animales, pero, sobre todo, hago todo lo posible para contribuir con lo que pueda para mejorar la calidad de vida de los seres humanos. Quizás poco, pero sin vacilar. Y así hare mi check-out.

Hay diferentes maneras de amar y odiar, pero ninguna debería ser enojarse con el mundo “zapeando” para escaparse del sensacionalismo en la tele y encontrarse con las deliberadamente engañosas noticias de Animal Planet, NatGeo y otras que, abiertamente, intentan equiparar al hombre y los animales. En Animal Planet, hay un programa donde se muestran, uno al lado del otro, un bebé y un gatito y preguntaban a la audiencia” ¿cuál es más lindo?”

Soy dueño de una perra. Una Golden Retriever, “Lucky”, la cual representa una inmensa alegría para mi familia y para mí en particular. Habiendo dicho eso, respeto a los creyentes honestos, pero tengo límites con los “derechos” de los animales y sus “amantes” pero una gran convicción y compromiso con los seres humanos. Tal vez tenemos una percepción emocional e intuitiva diferente sobre lo que significan “derechos” y “amor”.

No hay recetas para mejorar una situación que a menudo es promovida por grupos, que en muchos casos tienen agendas políticas. Los fanáticos y las ONG extremistas intentan imponer nuevos paradigmas sobre lo que podemos comer y como debemos vivir. Nos venden propaganda abstracta, ciencia falsa o simplemente consagran como “inteligencia” que un animal obedezca sus instintos y responda a 12 instrucciones después de un siglo de modificaciones genéticas y la recompensa de un premio. Si, eran todos lobos.

Mientras tanto, 800 millones de personas se van diariamente a la cama con hambre, según la FAO. No quieren que comamos carne o, incluso, pescado. Quieren cerrar el 30 por ciento de los océanos para convertirlos en peceras gigantes en las que se puede mirar, pero no tocar. Y sobre la tierra quieren un montón de espacios parecidos al Parque Jurásico (¡no maten las plagas que tienen “alma”!)

¿O, en realidad, es su objetivo un juego de manipulación política y aspiran a una cuota de poder en la gobernanza en igualdad de condiciones con aquellos elegidos y verdaderamente representativos? La gente necesita creer en algo y dado que la ideología y los dogmas se han desvanecido, ¿por qué no alimentar sus miedos, enojo y desilusión usando animales carismáticos, libretos y tomas impecables usando la interconexión global disponible y la extinta trampa “derecha” versus” izquierda “? Son anti todo.

Según UNICEF, se estima que en América Latina mueren cada año 196,000 niños menores de 5 años por causas prevenibles, de los cuales 167,000 (85%) tienen menos de un año, es decir que un niño muere cada tres minutos. en la región. Debemos priorizar y humanizar. Los extremismos son siempre malos. Desde el punto de vista sociológico, se atribuye a la transformación de la sociedad, dado que, cada vez más, las personas en edad reproductiva prefieren tener mascotas que niños. La industria de alimentos para mascotas en América Latina supera los $10 mil millones de dólares estadounidenses (datos de PETFOOD). ¿A los animales les importa si casi 200,000 niños murieron a causa de enfermedades prevenibles? ¿Y a los animalistas? Un triste comentario del estado del mundo.

Un simple paso en la dirección correcta seria formar un ser humano “más” humano. Mas educado, mejor informado, más democrático, más tolerante y mejor ciudadano. Y allí verá que, rascando un poco, emergen personas admirables con las cuales se puede razonar. No hay porque quererse. Tolerarse alcanza.

La otra opción es luchar. Yo ya soy parte de esa batalla de varias maneras y en organizaciones globales en temas de los océanos y el uso sustentable y conservación de los recursos marinos. Mi contribucion es en la negociación y el uso de tecnologías e innovación aplicados a dichos temas. Nos arrinconaron, reaccionamos y pasamos a la ofensiva. Elementos sobran.

Nuestros amigos de cuatro patas nos hacen mejores, pero no reemplazan (ni buscan reemplazar) a un bebé que te mira a los ojos y se ríe. O llora. Respeto y cuido a los animales sí, pero querer…solo a la gente.

Carlos Mazal

Autor: Carlos Mazal

Politólogo de la University of the Pacific con una Maestría en Estudios Latinoamericanos y del Caribe de la New York University. Es Consultor Internacional en temas de Propiedad Intelectual, Innovación y Desarrollo y ex Director para América Latina y el Caribe de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Miembro Fundador del Centro de Estudios de Propiedad Intelectual (CEPI) de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Republica. Miembro de Número de la Academia Nacional de Economía. Miembro Consejero del Consejo Uruguayo de Relaciones Internacionales (CURI)

  • Richard Etcheverry

    Coincido plenamente con su opinión, muchas gracias por publicarla.

  • Cdmazal

    Gracias Richard. Se que estoy dando una pelea contra los molinos pero hay que darla.