Lunes, 16 de noviembre de 2015

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Del Vázquez prometido al Vázquez recibido

De acuerdo a Factum, el Dr. Vázquez inició su primer mandato en el año 2005 con un nivel de aprobación del 63% y un 10% de desaprobación y finalizó con un 80% de aprobación y un 10% de desaprobación.

De acuerdo a la misma encuestadora, al comienzo de este segundo mandato, en junio, la aprobación era del 78% y la desaprobación del 16%.

Estos antecedentes, impactantes por lo positivos, contrastan con la evolución reciente de este indicador.

Un reciente estudio de la consultora Equipos Mori reveló que la aprobación del Presidente Tabaré Vázquez descendió del 50% en abril al 29% en setiembre, con una desaprobación que pasó del  15% al 32%. La última encuesta de Opción Consultores divulgada el 9 de noviembre señaló que un 34% evalúa de forma negativa la gestión de gobierno mientras que 29% lo hace de forma positiva.

¿Qué explica esta enorme caída? Han surgido múltiples interpretaciones de los hechos.

De acuerdo a fuentes periodísticas[1] el Frente Amplio considera que este cambio en la opinión de la gente es de carácter coyuntural y obedece a tres factores.

En primer lugar, una coyuntura internacional que ha dejado de ser tan buena como nos habíamos acostumbrado en la última década, cuyos efectos sobre la economía nacional han sido sobredimensionados por los comentarios agoreros de supuestos expertos. Esto ha generado un clima de pesimismo que ha impactado en el humor de los uruguayos.

En segundo lugar, los desencuentros del oficialismo en el área de la educación, con el agregado de las remociones y renuncias- son considerados como razones que golpean la imagen del gobierno.

En tercer lugar, las diferencias que se suscitaron en el oficialismo con motivo del tratamiento del presupuesto. Para expertos como Zuaznábar otro factor que puede estar incidiendo es que es frecuente en segundos mandatos de un presidente que la “luna de miel” sea menos intensa y más breve[2].

Todos estos problemas son ciertos, pero en ningún caso podría haber motivo para la sorpresa.

Comencemos por el asunto de la coyuntura.

Cuando la coyuntura es adversa la ciudadanía debería comprender que existen factores ajenos al gobierno que son los responsables del mal desempeño. El problema es que el Frente Amplio hasta el presente había gozado de una de las coyunturas más favorables y persistentes que el país recuerde y no venía la necesidad de reconocer el mérito de lo externo en la bonanza. Por el contrario, el gobierno no perdió oportunidad para enfatizar que el éxito del país era fruto de la visión frentista. Esa prédica caló en una parte de la ciudadanía, que ahora reclama que el cuerno de la abundancia (mágico por naturaleza) siga funcionando.

Los problemas relacionados a la educación tampoco son fruto de la casualidad. El Presidente Vázquez tuvo en el Sociólogo Fernando Filgueira uno de sus asesores más visibles. Si bien es cierto aquello que “nadie es imprescindible” Filgueira durante la campaña era el hombre de consulta cuando periodistas y ciudadanía querían pasar de la vaguedad propositiva a la medida concreta, el verdadero depositario de la futura estrategia educativa.

Una vez ganadas las elecciones el Presidente Vázquez aceptó el reclamo del Senador Mujica de que el Profesor Wilson Netto permaneciera al frente del CODICEN. Es así como el gobierno pasó a tener un desempeño patético en el área, con una Ministra a la que nadie en el sector educativo le tiene mucho respeto intelectual, un subsecretario que pretendía tener un protagonismo que no se compadecía de la naturaleza de su cargo y su falta de sintonía con su Ministra, y el conjunto de los responsables de implementar las medidas ministeriales –Netto y compañía- balconeando pasivamente ante medidas y contramedidas de una generala sin ejército.

El conflicto presupuestal es la tercera de estas perlas de la causalidad inexorable. Durante toda la campaña el Dr. Vázquez transmitió claramente que Astori estaría a cargo de la economía. El mensaje a la ciudadanía fue “volverá a ser como fue”, pero lamentablemente no fue así.

La primera diferencia es que Vázquez, en su primer mandato, heredó un país en el que su predecesor hizo los máximos esfuerzos para dejar una economía ordenada y en crecimiento a pesar de la difícil coyuntura. En su segundo mandato recibió un país en el que su predecesor hizo sus máximos esfuerzos para dejar una economía desordenada y en deterioro, a pesar de la muy favorable coyuntura.

La segunda diferencia –atada al primero de los problemas planteados- fue que la tesis del cuerno de la abundancia lo llevó a prometer el oro y el moro. El Dr. Vázquez hizo campaña prometiendo todo a todos. A pesar de olvidarse de muchas de ellas, las que sobrevivieron fueron suficientes para llevar al Poder Ejecutivo a un presupuesto tipo Alicia en el País de las Maravillas. Su decisión política primó sobre la sensatez económica y una vez que se abre la Caja de Pandora del voluntarismo no hay una regla razonable para ordenar la discusión presupuestal.

No hay pues sorpresas.

Los segundos mandatos tienen múltiples inconvenientes. Uno de ellos es que el gobernante –ego mediante- tiende a pensar que ya sabe todo lo que tiene que saber cuando la realidad nunca se repite. Terminan así repitiendo casi automáticamente conductas pasadas que ya no producen los efectos de antaño, o peor aún, que generan resultados contrarios.

El segundo de los inconvenientes es que el agraciado suele pensar que llegó el momento de la cosecha de aquello que se sembró cuando el dirigir un país exige sembrar todos los días, sin pensar si los libros de historia le harán justicia.

La realidad suele propinar un despertar desapacible.

[1] http://www.elobservador.com.uy/el-fa-detecta-al-menos-tres-factores-que-golpean-vazquez-n690765

[2] http://www.radio36.com.uy/entrevistas/2006/05/170506_zuasnabar.html

Admin Telescopio

Autor: Admin Telescopio