Viernes, 12 de febrero de 2016

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Dificultades fiscales que se acentúan

A fin de enero se conocieron los datos finales, preliminares, del resultado fiscal de 2015. Como es sabido el mismo arrojó un déficit aproximado al 3,5% del PBI. Este resultado estuvo signado por algunos eventos extraordinarios que en principio distorsionarían el balance real, pero que en grandes números no lo hace porque se compensan uno y otro. En efecto, por el lado de los ingresos aparece 0,3% de una supuesta ganancia en el canje de deuda de ANCAP, que no se mide a efectos de las cuentas públicas aunque las autoridades insisten en incorporarlo como ingreso cuando exponen los resultados. En sentido contrario, el BCU adelantó pago de intereses por un monto “similar”, de donde el resultado final se podría decir es el correcto.

También la actividad creció por debajo de su potencial y ciertamente el nivel de producto corriente se aproxima mucho, si ya no está, en su “máximo posible”[1], por lo que desde este punto de vista no debemos contar ni recaudación en exceso ni en defecto respecto a la tendencia de largo plazo, lo mismo al medir las erogaciones, en especial aquellas atadas al ciclo económico, conocidas como “estabilizadores automáticos”.

Para llegar a ese resultado, el gobierno realizó un ajuste fiscal del orden de 1% del PBI, dando la razón a quienes sosteníamos que el déficit fiscal del año previo, bien medido, esto es eliminando la sobre recaudación por un nivel de actividad superior al sostenible a medio y largo plazo, era del orden de 4,5% del PBI.

 

Repaso

Como se dijo el déficit fiscal volvió a ser muy elevado, pese a que desde el punto de vista financiero las EEPP aportaron 1% de mejora en el resultado global, pasando de un déficit de 0.5% a un superávit de 0.5% del PBI.

Si miramos las empresas en particular, UTE muestra una reducción muy importante de sus ingresos (caen en términos nominales 1.3%), al tiempo que sus compras de energía suben 1.2%, también sin ajustar por inflación. En cuanto a éstas últimas, el 2015 podría considerarse como “lo mejor que se puede pedir”, en función de la disponibilidad de agua. En ANCAP la mejora estuvo asociada al menor precio de compra de crudo y la reducción del gasto en “inversiones”, ya que los ingresos también cayeron. Antel mostró mejora de ingresos, contrayendo también las inversiones.

Las inversiones en el conjunto de EEPP se contrajeron muy fuerte, en UTE más de 30% real, al tiempo que ANCAP apenas invirtió (excluyendo la variación de existencias de crudo), US$ 26 millones. El lector podrá argumentar que “para lo que fueron las inversiones de los últimos tiempos, mejor no hacer nada que tirar el dinero”, lo cual es cierto; se pierde más haciendo – porque luego año tras año a las mismas hay que ponerle dinero encima de los ingresos que generan- que sin hacer, pero todos tenemos claro que lo sucedido es casi “patológico”, no normal.

El problema central está en el núcleo duro de las Finanzas, gobierno central – BPS – BCU, donde el deterioro también fue de 1% del PBI, y el déficit llegó a 4% del PBI, siendo sumamente preocupante desde el momento que al mismo se arribó con un monto de inversión de apenas 1.1% del PBI (entre 1.4 y 1,5% lo normal) y, dentro de ésta, la de MTOP 0,3% (0,7 – 0,75% era lo usual).

A nivel global, la inversión fue de 2,3% del PBI, cayendo 0,9% del PBI y siendo el menor registro, salvo el del año 2002 (2,2%), de que las estadísticas comparables disponibles muestran.

Con inversiones por el sub suelo, la infraestructura básica de la que tanto se habla, se siguió deteriorando y el estado de las rutas es prueba tangible de ello.

En sentido contrario los gastos corrientes continuaron creciendo por encima de la inflación, casi 1% más. Al respecto sería cauto en que la cifra final fuese esa ya que durante el mes de diciembre del pasado 2015 no se verificó el tradicional aumento de erogaciones – pagos de saldos – de todos los años, presumo que parte de los gastos se abonarán en el correr de este 2016.

Más allá del resultado del año en su conjunto importan las tendencias.  En ellas, diciembre fue un mes mejor a los previos, donde el deterioro era marcado. Con un único mes no se puede hablar de un cambio de signo, por lo que debemos esperar al menos hasta fin de abril para saber si se confirma la mejora o fue sólo una golondrina pasajera.

 

Este año

Las circunstancias para el presente ejercicio son claras, no deberíamos esperar que la recaudación crezca, salvo por ajustes de tasas, como por ejemplo la implícita del IRAE y algunas caídas de exoneraciones, pero sí debería aumentar en el orden de 1% del PBI el superávit de las EEPP, en función de los aumentos de tarifas decretados. Por el lado de los egresos hay dos hojas contrapuestas; los gastos no personales aumentarán y en monto no menor, en tanto la carga de intereses debería disminuir en 0,6% por el lado de lo que abona el BCU, aunque aumentará en el gobierno central en al menos 1/3 de la caída del BCU.

En resumen, a la luz de las decisiones adoptadas al comienzo de año, salvo una inesperada fuerte contracción de la actividad, el resultado fiscal debería mejorar, básicamente a costa de las EEPP, pero de todas maneras distará de ser satisfactorio.

 

 


 

[1] Téngase presente que este “máximo posible” varía año tras año, siendo lo normal que aumente.

Isaac Alfie

Autor: Isaac Alfie

Economista (UdelaR, 1984). Contador Público (UdelaR, 1985). Profesor Titular de Economía y Finanzas Públicas en la Universidad de Montevideo. Dicta clases en postgrado de esta Universidad y la Universidad Católica. Profesor de Macroeconomía en la Universidad de la República. Conferencista nacional e internacional sobre políticas públicas y macroeconomía. Consultor de Organismos Internacionales (FMI, Banco Mundial y BID, entre otros). Asesor del Ministro de Economía y Finanzas 1991 - 1994. Director de la Asesoría Macroeconómica del Ministerio de Economía y Finanzas 1995 – 2003. Ministro de Economía y Finanzas 2003 – 2005. Gobernador por Uruguay del FMI 2002 – 2003 y del Banco Mundial y BID 2002 – 2005. Senador de la República 2005 –2010. Asesor y consultor de empresas en materia económica y financiera.