Lunes, 31 de julio de 2017

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Educación: el gobierno y sus dos desafíos

El gobierno se encuentra en una importante encrucijada en materia de educación. Por un lado, tiene una promesa electoral de llegar al 6 % del presupuesto más el 1 % para investigación, y por otro las imperiosas necesidades de transformación y cambio que el sistema educativo reclama.

Nadie, en su sano juicio, podría pretender que en este presupuesto se llegara al 6 %, pero lo que sí es cierto es que debería existir una asignación de recursos mínima para la educación que permitiera, el año próximo y sucesivos, llegar a dicho porcentaje.

Todo indica que ello no será posible, salvo que alguna circunstancia excepcional ocurra en el país y en sus finanzas públicas. Para ejemplo basta observar que la ANEP solicitó más de 8000 millones de pesos para el año 2018 y que el Poder Ejecutivo le asigna 1500 para comprender la magnitud de la diferencia.

Ahora bien, mayores recursos no son la única necesidad de la educación en estos tiempos. La educación requiere, al mismo momento y desde hace tiempo, transformaciones múltiples y justamente es ese el segundo desafío que afronta el gobierno. No existen, no se conocen o no se avizoran dichas transformaciones o cambios, a esta altura conocidos por los que estamos en educación y por los que no lo están.

Las autoridades políticas de la ANEP – CODICEN continúan informando cifras de logros estadísticos, que sin dudas implican algunos avances, sin mencionar otros que claramente son retrocesos o estancamientos muy preocupantes como ser la culminación de ciclos educativos o los aprendizajes que nuestros niños de primaria o jóvenes de 15 años logran.

Pero las autoridades políticas no van al meollo del asunto. No presentan y lo que es peor no llevan adelante las transformaciones que la educación requiere, ya que son ellos los que efectivamente pueden y deben hacerlo. Son ellos los que tienen asignada dicha responsabilidad por ser titulares de la conducción de la educación del país.

En qué está la transformación del nefasto Plan de Formación Docente de 2008 ¿se cambiará realmente en 2018, transcurridos 10 años de su aprobación?; ¿Se hará algo con un plan de estudios liceal del ciclo básico de 2006, hecho a imagen y semejanza del Plan 1941 con un fuerte componente ideológico en su proceso de aprobación? (tal como lo han explicitado estudios del INEEd); ¿Se está trabajando y se implementará una transformación del Bachillerato, no solo en sus contenidos, sino que también en su forma de cursado y aprobación?; ¿Tendremos profesores cargo – radicados en los establecimientos – en educación media (Secundaria y UTU) cuestión respecto de la que existe acuerdo a nivel nacional y que se dejó de aplicar a partir de 2006?

Estas son algunas de las interrogantes que nos formulamos muchos de los que hemos dedicado nuestra vida a la educación y hoy vemos con preocupación la realidad actual, la que reitero va más allá de los recursos.

Seguramente, y como acostumbrados estamos, podrá ponerse algún ejemplo concreto de una o más experiencia que se esté desarrollando. Ahora, lo que efectivamente acontece es que el sistema educativo del Uruguay no ha experimentado ninguna transformación de las que necesita, y cuando decimos transformación hablamos de alguna acción – cualquiera sea – que impacte favorablemente en la educación y que no se reduzca a una experiencia determinada, en uno o varios lugares específicos, para un número reducido de alumnos y de docentes.

Hemos explicitado esto una y otra vez. Pero, muy a nuestro pesar, son pocas las esperanzas de que se concrete alguna acción en este período de gobierno, ya que para que ello sea posible se requiere de una previsión y de un accionar pautado y planificado, lo que no conocemos a la fecha.

Sin embargo, el debate educativo se centra en cuestiones laterales o en temas preocupantes como la aprobación de un texto de sexualidad para niños de primaria.

Nuevamente reclamamos y recordamos al gobierno la imperiosa necesidad de concretar la asignación de recursos públicos prometida una y otra vez, así como las transformaciones imprescindibles que el país reclama como complemento indispensable de la inversión que la sociedad realiza en educación.

Teresita González

Autor: Teresita González

Maestra especializada en la “Educación de niños con problemas originados en el desarrollo del desenvolvimiento psíquico”. Licenciada en Educación en la Universidad Mayor de Chile y cursa Licenciatura en Ciencias Históricas –Opción Investigación- en la UDELAR. Cuenta con posgrado de Perfeccionamiento para Directores. Fue Directora General del Consejo de Educación Inicial y Primaria (2000-2005), Consejera Interina del Consejo de Educación Secundaria (1998), Gerente de Programas Especiales y Experimentales (1996 -2000) e Inspectora Nacional de Educación Especial (1990-1995), entre otras funciones.