Lunes, 28 de marzo de 2016

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¿El año del dengue?

Estamos ya casi al comienzo del cuarto mes del año. Se fue la cuarta parte del 2016 y es el momento de la acción, de pasar del discurso al hacer.

El primer año de gobierno es siempre complejo. Se discute la ley de presupuesto, llegan nuevos jerarcas a los Ministerios y entes, se anuncian planes y se discute mucho.

El segundo y el tercer año son los de la acción, el cuarto el de la concreción y el quinto el de la elección.

El país está necesitando acciones concretas y claras.

Lo necesita la Educación, que no cesa de presentar malos resultados año a año.

Lo precisa la Seguridad Ciudadana, que ve como en este comienzo de año los homicidios y rapiñas se suceden semana a semana.

Lo exige la Economía, que ve dispararse la inflación por encima del rango meta y más allá de la barrera del 10%.

Lo pide la Producción, que necesita de una vez por todas una inserción internacional en los bloques que hoy se están levantando y que pronto nos dejarán en una posición complicada para la colocación del trabajo y productos nacionales.

Lo necesitan las políticas sociales, la vivienda, la salud pública.

Los obstáculos para todas estas prioridades son muchos.

Los evidentes problemas de gestión y la falta de liderazgo en la Educación no permiten concretar los cambios que sus deficitarios resultados exigen.

Falta rumbo, concreción, cambio pero, sobre todo, liderazgo para concretarlo. Todo parece ser más fruto de la transacción permanente o de la estrapada de un barco que no sabe bien dónde va.

El trabajo en el Ministerio del Interior se publicita semana a semana, pero los resultados son cada día peores. Se explica una y otra vez las causas de lo que está sucediendo, pero se falla en el ataque a las mismas.

Todo parece indicar que estamos ya al final de un modelo de gestión en el Ministerio que se está agotando y al que hay que cambiar.

El déficit fiscal y la inflación no dan tregua a la economía y aparecen ahora en el horizonte el desempleo, la caída de la actividad y el fantasma de la pérdida del grado inversor.

El propio Presidente de la República nos anuncia que luchará para no perderlo.

Es necesario un cambio drástico que no vaya por el camino de poner más impuestos o recargar a la población con aumentos de tarifas, sino por el lado de la eficiencia, el achique del gasto no social y los mensajes de tranquilidad que los agentes económicos empiezan a exigir.

La inserción internacional, más allá del Mercosur, ya es un motivo de supervivencia en el mediano plazo. Mientras el mundo no para de concretar acuerdos multilaterales, Argentina y Paraguay empiezan a seguir el camino de Chile, Perú y Colombia, nuestro país se debate entre las buenas intenciones del Ministro de Relaciones Exteriores y el inmovilismo que le impone el Partido de gobierno.

¿Serán otros cinco años perdidos?

Del hacer y la acción que el gobierno le imprima de aquí en más a su gestión dependerá que este año sea recordado como el año del despegue o el año del dengue.

Esa enfermedad que vino este año a sumarse a nuestros insolubles problemas en la educación, la seguridad pública, la economía y la inserción internacional.

Admin Telescopio

Autor: Admin Telescopio