Lunes, 31 de agosto de 2015

MENU

El Defensor del buen juego

Nadie puede negarlo, este Defensor Sporting que gana en el Torneo Apertura y en la Copa Sudamericana es cosa seria. Esta Violeta gana cuando hay que ganar y lo hace con la autoridad de un juego colectivo poderoso.

Los muchachos de Juan Tejera dominan todos los aspectos preponderantes de un partido y tienen la capacidad de tomarle el pulso al adversario antes de empezar a encerrarlo en la trampa de la que jamás podrán escapar. La Viola te ataca por afuera con una agresividad poco común, pero si tiene que replegarse para impedir que el adversario pueda encontrar espacios a espaldas de sus volantes o laterales lo hace sin demora.

Defensor te maneja la pelota y te presiona cuando no la tiene para que no puedas jugar con tranquilidad. A veces parece que se equivoca en los caminos que elige, pero en realidad lo que está haciendo es llevarte a su trampa futbolística, porque te roba la pelota y mete una aceleración y una precisión en los cambios de frente que desarma a cualquiera.

A ese conjunto lo sufrió el Peñarol de Pablo Bengoechea, que al principio chocó contra un equipo que cortó el juego con reiteradas faltas, pero que después agarró las riendas para no largarlas nunca más, ni siquiera después del empate transitorio que había logrado el zaguero Gonzalo Viera.

Claro, de qué manera podía cambiarse el trámite del juego cuando hay un equipo que sabe lo que tiene que hacer con la pelota y otro que depende exclusivamente del pase que pueda meter Diego Forlán. Imposible. Mientras Cardaccio, Arambarri, Felipe Rodríguez y, principalmente el héroe del Parque Rodó Brian Lozano cruzan pases de un lado al otro, tocan en corto y triangulan con efectividad y sorpresa, del otro esperan casi de brazos cruzados que se ilumine “Cachavacha” para que la noche no sea tan oscura.

Y si Defensor Sporting cerró la fecha con un buen concierto de fútbol, tampoco puede ignorarse la forma en la que se inició la jornada futbolera cuando en el Viera los mejores músicos los tuvo Wanderers.

Para sorpresa de Gustavo Munúa y los suyos, el bohemio presionó arriba, atacó la pelota y se filtró sin inconvenientes a espaldas de los volantes centrales de Nacional. Los reiterados defectos en las entregas y la poca resistencia que tuvo el tricolor en el comienzo del cotejo dejaron a Wanderers de cara a una victoria abultada.

Dos veces convirtió y otras tantas desaprovechó para dejar que el encuentro caminara por el pasillo de la incertidumbre, sobre todo porque siempre está latente la posibilidad que el grande pueda reaccionar.

Algo de eso pudo ocurrir porque el tricolor no abandonó su tesitura de jugar por abajo, aunque el partido le presentara enormes dificultades. Un penal no sancionado y un gol de Iván Alonso le demostraron a Wanderers que podía aparecer un duro castigo por no culminar las inmejorables oportunidades de la que gozó, fundamentalmente Kevin Ramírez. Al final la lucha del bolso quedó en la nada y la tarde terminó como se lo merecía el que jugó mejor.

Fue un domingo diferente. Pudo ser, pero no fue, la tarde del juego veloz e incisivo de Nacional. Pudo ser, pero no fue, la jornada del poderoso ataque de Peñarol. Pudo ser, pero no fue, el domingo de los grandes. Jugadores para embestir, juego para acometer con fuerza sobre el arco de enfrente les sobra. Sin embargo, lo que dejó la fecha es que Wanderers tiene materia prima para seguir creciendo y que hay en Punta Carretas el mejor Defensor del buen juego.

Edward Piñón

Autor: Edward Piñón

Periodista desde 1983. Comentarista de Fox Sports, FSRadio Uruguay y de A Fondo. Comentarista de Radio Cero 104.3 y ex editor de Deportes de El Observador y El País. Columnista de El Telescopio.