Domingo, 20 de agosto de 2017

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El desprolijo camino que Mujica compartió con Soros, Rockefeller y Friedman

La destemplada reacción que tuvo esta semana el Senador José Mújica es un nuevo mojón en el camino de improvisaciones y errores que ha seguido en el tema de la marihuana.

Quizás algunos olviden como fue este camino de daño en que metió a nuestro país.

Es bueno recordarlo.

Hace mucho tiempo el Presidente Jorge Batlle planteó que el mundo debía cambiar la forma de combatir el consumo de drogas.

Entendía él que la forma de hacerlo era terminando con su ilegalidad puesto que ello llevaba a que los narcotraficantes se enriquecieran.

Liberal como era, Jorge Batlle entendía que bajando los costos y con campañas que convencieran sobre el daño que ocasionaba la droga se lograría un mejor resultado.

En eso coincidía nada más y nada menos que con MIlton Friedman.

La visión de Jorge era distinta de lo que luego se hizo en el Uruguay. El no planteaba que sólo nuestro país legalizara la producción y venta.

El camino era otro y se lo planteó directamente a las grandes potencias. Era el mundo quien debía cambiar. Era un derrotero duro y largo pero el único posible.

El Sr. Mújica llegó a la misma conclusión por otra ruta.

La de la improvisación.

Recordemos cómo y cuándo lo propuso.

Fue cuando, durante su gobierno, un rapiñero asesinó a un pizzero de la cadena La Pasiva.

Las imágenes del homicidio quedaron grabadas en las cámaras del comercio y se transmitieron en los noticieros de televisión.

La indignación que el hecho produjo en la sociedad pronto se tradujo en las redes sociales y en una manifestación de ciudadanos que fueron a reclamar hasta la sede de la Presidencia de la República en la Plaza Independencia.

El Presidente Mújica le encargó a algunos de sus Ministros y al Secretario de la Presidencia que presentaran una batería de medidas para atender ese reclamo de mayor seguridad.

Fue así que los Ministros de Interior, Defensa Nacional, Desarrollo Social, Relaciones Exteriores y Educación junto con el Secretario de la Presidencia se pusieron a trabajar.

Al poco tiempo convocaron a una recordada conferencia de prensa en el propio edificio presidencial.

En ella anunciaron una serie de propuestas: un año como mínimo de prisión para los menores que cometían delitos gravísimos, volver a perseguir las faltas leves, reparación económica de las víctimas de los delitos y hasta el allanamiento (inconstitucional) de hogares en horario nocturno.

Junto con ello, casi al final y tímidamente, anunciaron estudiar la legalización de la marihuana con el fin de quitarle mercado a los narcotraficantes y combatir el consumo con campañas de prevención.

Lo de la marihuana lo anunciaron sin estudios previos ni estrategia alguna pero, lógicamente, fue lo que tuvo inmediata repercusión.

Son recordadas las improvisaciones y los dislates que se escucharon sobre la misma.

Al preguntarse a los Ministros de dónde obtendrían la marihuana la primer respuesta fue que la comprarían. Repreguntados sobre a quién la comprarían se dieron cuenta que los que la producían eran narcotraficantes.

Entonces respondieron que la plantaría ¡el Ejército Nacional!

Rápidamente esa idea inicial fue dejada de lado.

Acto seguido se les preguntó cuántos cigarrillos y cómo serían entregados a los consumidores.

La respuesta fue que se entregarían veinte por persona.

Repreguntados sobre como harían para que el que retiraba los cigarros de marihuana no los vendiera la respuesta fue que para volver a venderle exigirían ‘¡la devolución de las colillas!

Si, de las colillas.

Si no fuera tan triste, sería para reírse.

Así las cosas y habiendo empezado por el anuncio y no por el análisis, sucedió algo inesperado.

El entonces Presidente Mújica comenzó a ser noticia a nivel mundial por la iniciativa.

Comenzó así su periplo internacional en el que a caballo de la legalización de la marihuana logró insertarse él personalmente en el mundo. Creó el personaje para ello mientras se olvidaba que lo que debía hacer era insertar al país y abrirle los mercados que no abrió.

Pronto le llegó el apoyo de nada más y nada menos que David Rockefeller y George Soros.

Personal y económico.

Dos neoliberales representantes del capitalismo imperialista que Mújica había combatido y al que se unió para liberar otro mercado de la mano de las ideas de Milton Friedman.

Las improvisaciones, sin embargo, no cesaron.

No había quien vendiera la marihuana.

Terminaron proponiendo a las farmacias que lo hicieran.

Pocas fueron las que se sumaron a la iniciativa pese a la ganancia que se les prometía.

Para ello Mújica y su partido dispusieron que la marihuana no pague impuestos y hasta le aseguraron a los productores que plantaban que le comprarían toda la producción, la que vendieran y la que no.

Al mismo tiempo diversas organizaciones internacionales, entre ellas nada más y nada menos que las Naciones Unidas, le advirtieron al gobierno de Mújica que lo que estaba haciendo violaba tratados y normas internacionales.

Eso no le importó y siguió adelante.

Tabaré Vázquez no se animó a dejar sin efecto el proyecto del principal sustento político que tiene en el Parlamento y continuó en el camino de Mújica.

Consiguió unas decenas de farmacias que atraídas por una rápida ganancia se animaran a vender la droga.

Así el proyecto destinado a combatir el consumo de droga se transformó, en los hechos, en una promoción del mismo.

Las noticias y mensajes fueron que era un éxito la venta de marihuana. Se destaca que se formaban largas colas para adquirirla. Los consumidores y noticieros alabaron los envases, el precio y la calidad.

Hasta se suscitó una controversia sobre si la droga “pegaba“ o “no pegaba“ resuelta a favor de que, por suerte, ¡sí lo hacía!

La prometida campaña contra el consumo se convirtió en una campaña sobre las bondades de la regulación del mercado.

Los avisos nos muestran a reconocidos ciudadanos diciéndonos que es muy buena la regulación. El mensaje sub liminal es que es bueno todo lo relacionado con la marihuana.

En los hechos se ha alentado más el consumo que el conocimiento del daño que produce.

Hasta que llegamos a esta semana en que, lógicamente, los bancos advierten a los que venden la droga que las normas que los regulan no les permiten tener relaciones comerciales con ellos.

Las farmacias y los productores se quedan sin acceso al sistema bancario.

Otra improvisación que había sido advertida en su momento nada más y nada menos que por ¡las Naciones Unidas!

Enojado el hoy Senador Mújica le ordena al Ministro de Economía y al Presidente del Banco de la República que encuentren una solución al tema.

Amenaza con que no votará nada más en el Parlamento y “trancará el funcionamiento del mismo“ si no lo hacen.

Es decir, como en el campito, avisa que es el dueño de la pelota y si no se hace lo que quiera se la lleva.

Lo que se dice ¡un demócrata!

El Ministro y el Presidente del BROU ahora dudan.

Es que saben que la última vez que Mújica ordenó a un Ministro de Economía y a un Presidente del Banco de la República algo, fue en el remate de Pluna.

Los dos terminaron procesados por la Justicia Penal.

Pedro Bordaberry

Autor: Pedro Bordaberry

Abogado, Senador, 57 años.

  • Juan Santiago Ospitaletche Are

    En los primeros periodos de la historia de la humanidad,la politíca era acompanãda por la religión que establecia las normas éticas y morales en la sociedad.
    Esa normas fueron respectadas hasta el siglo xx,en el cual se empezo a entablar discuciones en torno de desrrespectar esas normas;con todo las distintas religiones tuvieron que adptarse y improvisar en torno de las reformas sociales que contradecian la moral y la ética de la sociedad.
    El frente amplio en el gobierno a tomado en cuenta la restructura de la sociedad basado en politícas que contradicen la moral y la ética antigua.
    En tanto el tema de la mariguana no podría ser diferente,es narcotrafico producir y vender esa es la verdad.
    Las drogas de venta libre en la sociedad como el alcohol,el tabaco no son buenas,el porro tampoco es bueno;el tema de la legalización es que abordado culturalmente por la juventud,lo cual haría que aumentara el consumo de estupefaciente en esa clase de habitante en la sociedad,siendo en el futuro una problematica de enfermedad en el país.