Martes, 24 de noviembre de 2015

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El exitoso discurso de la acción

Ha pasado ya un año desde la catástrofe electoral, las aguas se han aquietado, y los pocos acontecimientos políticos que ha protagonizado el Partido Colorado como tal, han sido desde el desconcierto: algunos con un sentido de “pase de facturas” con fuerte aroma a mezquindad, otras meros movimientos de “tablero” de un juego de “suma cero”.

Rescato dos actitudes que se diferencian de ese poco grato panorama: La intensa acción legislativa de Pedro Bordaberry en el Senado, y la convocatoria de reorganización que Tabaré Viera ha lanzado desde el último bastión colorado y batllista de Rivera.

Pero lo que me interesa destacar  hoy, es el triunfo de Robert Silva, nuevo integrante del CODICEN por voto de sus colegas, que logró abrir brecha en el monopolio sindical del gobierno de la educación por el único camino real, efectivo y democrático que ofrece la República para transitar en los próximo años.

Antes que la protesta, la denuncia y la condena de la catástrofe, (ya todo el mundo está enterado),  Robert Silva optó por el camino de la acción; fue a buscar el apoyo de sus colegas profesores, sin importar preferencias políticas, y con una propuesta seria apuntando a la mejora de la educación, le sacó “la silla” a la burocracia ideológico-sindical.

Es un grave error creer que ahora habrá  “un consejero colorado” en el CODICEN; es mucho  más que eso.  Silva fue electo en su calidad de técnico, en representación de quienes creen que la educación es la gran herramienta para el progreso del país; (que son de todos los partidos),  y no están dispuestos a esperar  hasta el 2.020 para iniciar la reconstrucción.

Y reconstrucción es la palabra indicada, no solo para la gran tarea que requerirá volver a tener una educación de calidad, sino para la esencia misma de todas las instituciones de la República, dramáticamente erosionadas desde la incapacidad, la soberbia autoritaria, la corrupción, el ideologismo esclerosado y la cooptación de las corporaciones que libran una brutal lucha por el poder (y los salarios) dentro de la coalición de gobierno.

El Dr. Tabaré Vázquez, más allá de su retórica  sobre el ADN, ya ha expresado tres veces cual es su verdadero pensamiento y orientación acerca de la educación. Lo hizo cuando nombró a María Julia Muñoz a cargo del Ministerio de Educación y Cultura, lo reafirmó  cuando rechazó la participación de los técnicos de la oposición en la gestión de la misma, y lo terminó de certificar cuando prefirió la continuidad de Netto a respaldar a  dos distinguidos técnicos que, no nos equivoquemos, fueron “renunciados”.

Y frente a todo eso, sin griterío ni desesperanza, por la muy republicana y democrática vía del sufragio, la comunidad educativa acaba de expresar con absoluta claridad su desacuerdo. En forma afirmativa quienes acompañaron la propuesta encabezada por Robert Silva, y con el voto en blanco quienes, desde el hartazgo, aún no han encontrado el camino para expresar  el compromiso de reconstrucción que la situación requiere.

Luego de una década y con cinco años por delante, ya no queda nada que esperar del Frente Amplio; fracasaron en medio de la exuberancia económico financiera  de once años a partir del 2.004, y ahora enfrentan con malhumorada agresividad los impresentables resultados de su inconducta, tratando de disimular lo evidente y  buscando la forma de decir “yo no fui…”

En lugar de escandalizarse porque en un desesperado esfuerzo de permanencia ahora quieran, además, reformar la Constitución, lo que hay que hacer es ponerse en campaña, hablar con los ciudadanos, reunirlos para fijar objetivos, formular propuestas para alcanzarlos y fundamentalmente empezar a mirar al futuro asumiendo con responsabilidad que el único discurso válido en esta encrucijada, es el discurso de la acción.

Juan Modesto Llantada

Autor: Juan Modesto Llantada

  • enrique gonzalez

    El presidente Vázquez y su gente no querían a la oposición en la educación y se le escapó la tortuga. Primero fue en el INEED que no vieron que había un puesto y el Partido Colorado lo ocupó. Lo más destacable es que no tuvieron en cuenta, ni Vazquez ni los blancos, fue que sigue habiendo en el Partido Colorado gente con la determinación de trabajar por el país, cueste lo que cueste. Robert Silva se abrió camino entre obstáculos que ponían Netto y su gente. Mucho más los de los blancos que se negaron a una alianza bajo un lema con el pretexto primero de que la lista debía estar ocupada sólo por afiliados al gremio, luego los operadores blancos (ex candidato a la Intendencia bajado por Lacalle y el ex Codicen del que lo bajaron a él y a su programa ) también pusieron todos los obstáculos posibles. Nada pudo con la determinación , trabajo y capacidad de Robert Silva y él solo trabajó, recorrió el país , convenció y juntó votos hasta que se ubicó en el CODICEN para marcarles el camino. Esto nos muestra que no hay tiempo para lamentarse ni bajar los brazos, el trabajo premia .Arriba, a trabajar por el futuro.