Lunes, 6 de junio de 2016

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El futuro de Uruguay: Planificación, Innovación, inserción externa u otra chambonada?

La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura

Albert Einstein

 

Quizás el MPP y el PIT dirán que Einstein se equivocó. Que era un oligarca de derecha, capitalista y enemigo de la revolución. Como parece que saben de todo y co-gobiernan, han logrado que el gobierno ignore los temas transformacionales del país para promover una falsa y peligrosa “distribución del ingreso”, asumiendo que sacarle, como sea, a los que tienen para regalárselo, sin contrapartida alguna, a los que no tienen, es la solución.
Esto hace que Uruguay viva un paradigma inédito. Aquellos cuyo modelo fracaso estruendosamente, son los que imponen las reglas de este “modelo”. Va en comillas porque, aunque uno intente descifrar cual es nuestro “modelo” seguimos en un vacío de contradicciones mientras la historia nos come el futuro. Un país sin una visión, un plan, un horizonte, aunque solo sea probable, es un país sin esperanza.

Hoy vivimos un ajuste fiscal, no vienen inversiones, no se incentiva la productividad, se vacío ANCAP, volvió a fracasar la ex Pluna, los proyectos autogestionables del FONDES fracasaron en su mayoria, los sueños faraónicos de Mujica pasaron al olvido, hay un déficit fiscal de 4 puntos del producto, una inflación del 11%. Eso sí, vamos a fumar marihuana. Quizás sirva para olvidar lo que vivimos.
Astori, García, Aguerre, Nin y el propio Presidente saben lo que se necesita. Lo han dicho. El tema es que no pueden patear el tablero y decir hasta aquí llegamos. La fractura en el Frente Amplio es ya una grieta como el Cañón del Colorado. No hay necesidad de esconderla más.

Por eso este gobierno tendría que escuchar a Einstein quien, al final de cuenta, les está dando una mano. Es un hecho indiscutible que las crisis, la adversidad, los malos momentos son también oportunidades donde la creatividad y la innovación florecen. Es el momento para priorizar, recortar gastos superfluos, revisar cada gasto, gestionar por resultado, usar el sentido común y mirar a la historia. Los países que perdieron o ganaron la II Guerra Mundial, una Finlandia invadida por la ex Unión Soviética, la Corea de la post-guerra, un Israel geográficamente ubicado en un ambiente hostil y hasta una Cuba patentando los resultados de un desarrollo biotecnológico admirable pese (o gracias a ¿) a un inútil bloqueo de décadas. Todos los que padecieron crisis severas aprendieron su lección de la desgracia y figuran primeros en todos los rankings que indican competitividad, innovación, investigación y desarrollo, educación, calidad de vida. No es casualidad.

Yo sigo siendo optimista. A pesar de todo y de todos. Solo se necesita dar un paso atrás y reflexionar para darse cuenta que Uruguay es un país viable y con un futuro promisorio, si lo quisiéramos un poco más y dejáramos nuestras propias ambiciones de lado. Hoy priman los protagonismos, la división, la polarización, el sectarismo, el populismo, la mediocridad. Necesitamos una tregua. Postergar las ambiciones hasta que tengamos un “programa país” basado en objetivos claros, metas con plazos, resultados medibles, costos realistas, supervisión y auditorias sobre la gestión del gobierno, regulación de la competencia, protección al consumidor, un sector privado más agresivo, un estado chico pero fuerte y regulador donde el mercado no funcione, más y mejor educación, seguridad, acceso a la salud.

Un país donde sea la innovación tecnológica y no tecnológica la que moldee el cambio gradual pero impostergable de nuestra idiosincrasia y la inevitable apertura e inserción en los mercados externos para poder competir y ser parte de la economía del conocimiento. Algunos dirán que es imposible. Allá ellos. Otros pensamos que no hay opción. Hay que dar el salto al vacío ya y sin importar lo que piense aquella minoría que prefiere las utopías populistas, vivir de las crisis que crean y se aferran a las chambonadas como ideología.

Carlos Mazal

Autor: Carlos Mazal

Politólogo de la University of the Pacific con una Maestría en Estudios Latinoamericanos y del Caribe de la New York University. Es Consultor Internacional en temas de Propiedad Intelectual, Innovación y Desarrollo y ex Director para América Latina y el Caribe de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Miembro Fundador del Centro de Estudios de Propiedad Intelectual (CEPI) de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Republica. Miembro de Número de la Academia Nacional de Economía. Miembro Consejero del Consejo Uruguayo de Relaciones Internacionales (CURI)