Jueves, 7 de junio de 2018

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El futuro, permanente desafío

Hoy leí con intereses la respuesta del ex CEO de Google, Eric Schmidt (https://techcrunch.com/2018/05/25/eric-schmidt-musk-exactly-wrong/) a Elon Musk (también avalados, en su momento, por Hawking ) sobre sus comentarios en relación a la contribución-o no-de la IA en beneficio de la humanidad. Comparto plenamente los supuestos que defiende Schmidt los cuales, con políticas públicas adaptadas al futuro y compatibles con la inteligencia artificial, serán escalables y su impacto altamente positivo para quienes decidan seguir ese camino.

En el peor de los casos, estaremos mirando, apostando y arriesgando a un futuro inexorable y no esperar refugiándonos en el pasado. Para aquellos que estén preparados, llegarán nuevas herramientas y más y mejores puestos de trabajo. Así es el camino de la evolución tecnológica. No hay lugar para miedos. Si la UdelaR, en su autonomía con plata de los contribuyentes, no decide reflexionar sobre el futuro y que tipos de carreras son la que se requerirán, seguirá graduando profesionales redundantes.

Y siempre mejor que una opinión, son los datos de la realidad. Máxime, cuando en Uruguay se está comenzando a dar una “suerte” de debate entre el PIT y la OPP sobre la “preocupación” que la llamada automatización o robotización tendría en nuestro país. Eso sí, el “estudio” que se prepara es para el 2050 (?). Intimamente cercano a la mentalidad timorata, nostálgica y carente de visión o reflexión prospectiva sobre la inserción del país en la economía del conocimiento, de quienes hoy nos gobiernan. Los mismos que prefieren quedar fuera del Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (o PCT, más conocido por sus siglas en inglés) o un simple TLC con Chile. En Uruguay, pensar es un delito. Reflexionar sobre el futuro es inconcebible. Refugiarse en el pasado y encontrar qué hacer con la clientela política parece ser el desafío del populismo que nos gobierna.

La preocupación, entonces es más que hacer con tantos uruguayos engañados y hoy inempleables o formados en áreas poco o nada productivas o relevantes para el futuro. No hay como. Un estado elefantiásico, 1,2 millones jubilados y pensionistas, 200 mil en planes de supervivencia Mides, sin oficio ni formación.

Pero veamos otros ejemplos. Japón, Israel, Finlandia, Corea y la mayoría de los 20 países mejores rankeados en educación, competitividad, innovación, número y calidad de patentes (para proteger el conocimiento, captarlo, divulgarlo y transferirlo a su tiempo) en bases de datos de documentos de patentes como PatentScope de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) donde hoy la cantidad de documentos de patentes solicitadas y otorgadas alcanza aproximadamente 100 millones, los cuales son accesibles gratuitamente.

Y dichos países tienen, como promedio, tasas de desempleo por debajo del 8%. 3,9% en Estados Unidos.

El desafío hoy es insertarnos en la economía globalizada y el conocimiento es la clave. No es todo ni la panacea. Pero parece haber funcionado en aquellos países donde se intentó. En I+D+I Uruguay sigue invirtiendo 0,43% del GPI, los mismo que Malta, la cual no innova. Para eso hay que abrirse y competir e insertarse en cadenas de valor internacional donde Uruguay pueda sumar conocimiento.

El campo no se toca. Carne, frutas, forestal, arroz y los demás bienes tangibles, pero con valor agregado, como es la trazabilidad en la carne. Nada es sacrificado ni satanizado, pero todo puede y debe ser “mejor”. Tecnológicamente sí, pero también en procesos, mercadeo y creatividad. Uruguay debe transformarse en un brand que de confianza.  El campo es el motor de la economía. El turismo precisa de innovación, pero no necesariamente tecnológico sino, como decíamos, en mercadeo y procesos. Las industrias de TICs no se tocan. Solas lo han hecho admirablemente bien. Más exportaciones per cápita que ningún otro país de América Latina.

Hay que ser cuidadosos, eso sí. Los mercados donde se hoy se apunta son elusivos como blancos que se mueven en todas direcciones, así que es necesario tener la flexibilidad para adaptarse y también incluir medidas de mitigación y análisis de riesgo permanente. Los estudios sobre patentes pueden dar buenas pistas en la dirección hacia donde de mueve el desarrollo tecnológico y la innovación. Estudiar las tendencias es fundamental para leer como orientar nuestra inserción.

Ayer escribí una extensa reflexión sobre la pobreza intelectual y falta de visión para no solo “estudiar” y “proyectar” (muy pobre y sesgadamente) la participación laboral en el Desarrollo2050, que el muy capaz pero casi invisible Director de la OPP, nos ofrece como escenarios posibles. Después la borré y decidí hacer un artículo más profundo para desmentir desde las premisas del “estudio” hasta el atrevimiento de proyectarlo en los ejes temáticos de desarrollo al 2050 cuando hoy no hay ni siquiera políticas públicas medianamente aceptables. Es todo improvisación y el “Desarrollo2050” que inventó Vázquez es para “patear pa’ lante” el tema.  Reitero, si no se ratifican un ya muy básico TLC con Chile o el Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT) que ya cuenta con 152 estados miembros, incluyendo Cuba, China y Brasil es un no-comienzo. El 2050 no encontrara a nadie de los grandes planificadores que tenga que responder por sus profecías.

Solo con leer que los “factores” inmigración y mujeres serán claves ya daría mucho que discutir. No es un tema de inmigración ni de género, pero políticamente, suena “bien”. Y por ahí va parte del tema. Hacer creer en el 2019 que el FA “piensa” en los inmigrantes y temas de género. También piensa-y escribe-letra de murga y en el medioambiente no como un conjunto de ciencias sino un pasatiempo para militar políticamente pero sin conocimiento científico, sin pruebas de haber hecho nada y buscando encontrar una “causa” para refugiar a quienes se quedaron sin trabajo al colapsar la ex URSS. Defender animalitos carismáticos. ¿Suena a Mujica, Fidel, Galeano-Hughes?

Para intentar solo dar una respuesta, subo (solo en inglés, lamentablemente) reflexiones sobre Inteligencia artificial y temas conexos que mi ex Jefe en la ONU se anima, con prudencia, a abordar. Esos son los temas prioritarios. Lo demás es anecdótico.

Véanlo, por favor.

 

Carlos Mazal

Autor: Carlos Mazal

Politólogo de la University of the Pacific con una Maestría en Estudios Latinoamericanos y del Caribe de la New York University. Es Consultor Internacional en temas de Propiedad Intelectual, Innovación y Desarrollo y ex Director para América Latina y el Caribe de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Miembro Fundador del Centro de Estudios de Propiedad Intelectual (CEPI) de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Republica. Miembro de Número de la Academia Nacional de Economía. Miembro Consejero del Consejo Uruguayo de Relaciones Internacionales (CURI)