Miércoles, 30 de agosto de 2017

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El Partido Colorado, Amado y la crisis existencial

Síntomas de cambio

El Partido Colorado hoy se encuentra en una etapa de reconfiguración, ex post Pedro Bordaberry. Por el lado político se aprecia una moderada fragmentación de sectores. Cada uno con liderazgos que, hasta el momento, no terminan de despegar en las encuestas de opinión pública. Por el lado institucional, se aprecian algunos cambios. Asumió Adrián Peña (diputado por Canelones) el cargo de Secretario General del partido. Se ha convocado nuevamente la inscripción de listas para las elecciones juveniles, lo cual dinamiza la militancia partidaria. Conjuntamente ha cambiado la imagen institucional de partido, sustituyendo el clásico sol por el clavel granado.

Son cambios importantes que se están procesando, en especial porque marcan un renovado ímpetu entre los militantes. Pero la pregunta de fondo es la misma: ¿podrá el Partido Colorado revertir su bajo peso electoral?

Eso solo lo podrá responder un gurú. En el terreno de los mortales se pueden plantear diversas conjeturas. Interesa tener en cuenta que las estrategias trazadas por los principales dirigentes tienen que ver con el tipo de diagnóstico que emplean para explicar la menguada intención de voto hacia el partido.  La hipótesis más extendida que uno puede encontrar entre unos y otros es la de la falta de liderazgo. Es casi una obsesión mirar permanentemente las encuestas para ver quién despega en el pequeño mundo del más- menos 8%. Una figura que aparece destacada, no tanto por su intención de voto, sino por lo mediático, es el diputado Fernando Amado.

Su diagnóstico parece ser distinto al resto, por eso es importante destacarlo. Como corolario, su estrategia también es diferenciada. El punto neurálgico es el “cómo” implementar esa estrategia. Selectivamente se desmarca del resto de la bancada colorada para marcar posición en temas de agenda, construyendo un perfil propio que intenta seducir al electorado frenteamplista, más que al votante colorado. Esta puede ser una jugada muy sagaz si se tiene en cuenta que el partido tiene que ampliar su espectro electoral. Pero no está libre de contradicciones. El mecanismo de selección de candidatos previsto constitucionalmente impone el pasaje por elecciones internas. Detalle sustantivo si se tiene en cuenta que ese proceso jerarquiza las preferencias de los militantes más vinculados al partido. A ello se agrega que con posterioridad a las internas, la competencia por el electorado del espacio socialdemócrata encontrará probablemente a un Frente Amplio muy sólido en las viejas posiciones del Batllismo.

 

Los dilemas de acción colectiva

La reciente aparición pública de Amado junto al presidente Vázquez cerrando el acuerdo para votar el art. 15 de la rendición de cuentas marcó el talento y el oportunismo del diputado. Vislumbrando la falta de acuerdo a la interna del partido de gobierno, aprovechó la oportunidad para transformarse en el pivot de la Cámara Baja, dando así el voto 50 al polémico artículo. Pero como contracara, también se evidenció la falta de coordinación y de disciplinamiento que afecta al partido, y que por ende, genera enormes dudas acerca de la capacidad de acción unitaria que pueden tener los colorados de cara a la segunda mitad del período de gobierno. Ello a generado diversas molestias en la interna partidaria.

Esa suerte de jugada magistral para el legislador, también ha sido un dilema de acción colectiva muy mal resuelto por la bancada colorada. Quedó al desnudo las enormes carencias institucionales y políticas del partido.

En esta oportunidad, a diferencia de las anteriores, Amado deja algunos “cabos sueltos” para sus detractores. Así se lo hicieron saber sus colegas al señalarle que había violado la carta orgánica del partido, al celebrar un acuerdo con el Frente Amplio sin pasar por las instancias orgánicas.

En ese sentido, se presentó una denuncia a la Comisión de ética pidiendo la sanción del legislador. La misma se fundamentó, según diversos medios, en base a la violación a la carta orgánica, pero también a la carta de principios, con un artículo que en la previa ya ha sido alertado como inconstitucional por el Presidente de la Suprema Corte de Justicia Jorge Chediak.

Lo llamativo es que la denuncia no fue respaldada por los principales dirigentes, sino que salió desde diversos grupos de militantes.

Seguramente el mismo Amado es consciente de esa transgresión a la orgánica de su partido. En anteriores circunstancias supo pasar factura por ello. Fue en oportunidad de la filtración de unos audios que demostraban la existencia de un acuerdo secreto entre el entonces diputado colorado Bianchi y el entonces candidato a la intendencia de Colonia Carlos Moreira. En aquella ocasión Amado denunció la violación de las reglas orgánicas de ese partido al señalar:

Todas estas situaciones que se están dando o que se dieron no son acuerdos políticos, los acuerdos políticos tienen que ser refrendados y votados por las autoridades partidarias. Eso en realidad es una aventura personal, una transa personal”.

Y continuó: “Nosotros en la convención planteamos una moción de sanciones duras, sobre todos para aquellos que habían hecho este tipo de acuerdos totalmente por fuera de la reglamentación del Partido Colorado y de los órganos del Partido Colorado, las convenciones, la convención Departamental y la Nacional”. Porque no es un acuerdo político, vuelvo a decir, es una transa personal, individual, de acomodo del cuerpo para sacar beneficios individuales[1].

En otro medio se destacó un pasaje de Amado donde va más allá de los aspectos orgánicos: “Tenemos un diputado en el Partido Colorado que está infiltrado para favorecer a otro partido desde su banca (..) el diputado se arrastra en una actitud genuflexa, servil y reptiliana a las órdenes del candidato del Partido Nacional[2].

Lo que se rescata de las acusaciones es el intento por dar cuenta de la existencia de reglas orgánicas que necesariamente deben ser respetadas en un partido. No se hace referencia a las ideas que puede portar el dirigente, si es de derecha o de izquierda, liberal o conservador. La diversidad ideológica es muy importante para un partido que pretende ser atrapatodo, o catch all en la jerga politológica. Lo que de manera muy lúcida reclamaba el diputado, era la prevalencia de las instituciones, de las reglas y órganos deliberativos del partido.

 

La debilidad institucional

Quizás uno se puede preguntar por qué poner el énfasis en las instituciones. La razón es bien simple. Un partido es antes que nada un “grupo político”. No se trata de una agregación de individuos, sino que son una “parte” que se organiza institucionalmente, busca apoyos, intermedia demandas y postula sus candidatos para cargos públicos. Para ello debe darse un mínimo de reglas que permitan dirimir los dilemas de acción colectiva. Cuando fallan estos mecanismos los partidos entran en problemas.

Hay un ejemplo bien fresco que puede ilustrar las dificultades que presenta ese dilema. Se desprende de la propia votación del artículo 15 al cual hacía referencia. Nótese que el mismo partido que otorga el voto para su aprobación, anuncia que posiblemente puede iniciar una campaña de recolección de firmas para refrendar dicho artículo.

Quizás se pueda encontrar un argumento convincente para explicarlo, si se considera las correlaciones de fuerza a la interna del partido. Pero para el electorado, no deja de ser un síntoma de bipolaridad colectiva, porque las diferencias tienden a ser resueltas dentro de las estructuras partidarias. Para ello los partidos tienen sus instancias de decisión interna, las que muchas veces funcionan por sistemas de mayoría. También cuentan con mecanismo de sanción. Naturalmente, siempre puede existir el disenso. De hecho, es lo que conocemos como episodios de indisciplina partidaria. Vale el ejemplo de la sanción que aplicó el Frente Amplio al diputado Semproni, a fines de 2012, por votar contra el proyecto interpretativo de la ley de caducidad.

Esos mecanismos que tienen los partidos políticos son necesarios para fortalecer su institucionalidad y la acción colectiva del grupo dentro de determinados márgenes. Por ejemplo, en lo que refiere a los acuerdos con otros partidos, o la representación de determinados valores.

Difícilmente se pueda llegar a ser una opción electoral seria si se carece de esos marcos. Ni siquiera en el Frente Amplio, (partido fraccionalizado y con amplitud ideológica mediante) se ha llegado al extremo de iniciar campañas de referéndum contra legislaciones promovidas por la propia fuerza de gobierno en estos 12 años. Seguramente la razón es la misma, hacen prevalecer sus instituciones en los procesos de toma de decisiones.

Tendremos que seguir monitoreando a futuro si el Partido Colorado logra encausar los dilemas de acción colectiva dentro del marco de su estructura orgánica, a fin de constituirse como una opción convincente para el 2019.

Decía Borges en el cuento “El Informe de Brodie” (1970), que los Yahoos son una tribu bárbara del centro de África, “quizás la más bárbaro del orbe”, pero nos dice que tiene algo que los redime, “tienen instituciones”. Es decir, que en una suerte de vale todo, aun allí, la supervivencia depende de la existencia de reglas. Por ese motivo, David Brodie, el misionero que investigó a los Yahoos, recomendó en el informe a Su Majestad, salvar a ese pueblo.

 


 

[1] Ver http://www.enperspectiva.net/enperspectiva-net/entrevista-central-jueves-1o-de-octubre-fernando-amado/

[2] http://laprensa.com.uy/index.php/nacionales/74438-fernando-amado-denuncia-actitud-qgenuflexa-servil-y-reptilianaq-de-daniel-bianchi)

Alejandro Guedes

Autor: Alejandro Guedes

Politólogo. Egresado de la Faculta de Ciencias Sociales.Se encuentra cursando la maestría en Ciencia Política (UdelaR). Integrante del Programa de Estudios Parlamentarios del Instituto de Ciencia Política.

  • Graciela

    Fuera Amado traidor del Partido Colorado