Jueves, 23 de febrero de 2017

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El periodismo y la Salud Pública

Diariamente encontramos en las noticias más destacadas del día, alguna relacionada con salud. Algunas veces podrán referirse a novedades de la política sanitaria, campañas de salud y otras a casos particulares que hayan obtenido notoriedad por alguna de sus características.

Existe en el caso de la salud una particularidad, los problemas de la salud son altamente complejos, con múltiples actores, y de extrema sensibilidad para toda la población.

Un buen ejemplo del impacto de los medios masivos de comunicación sobre la salud de la gente son los que se reflejan en las campañas vinculadas a la prevención de enfermedades, como lo que estamos observando en el caso de la eliminación del vector del Dengue. Los medios van educando masivamente a la población sobre estas prácticas y sus eventuales consecuencias. Otro ejemplo notorio fue el uso del alcohol gel hace unos años, en ocasión de una de las epidemias de gripe, costumbre que hasta el día de hoy se mantiene.

Además de la complejidad y la sensibilidad que tienen los temas vinculados a la salud, encontramos como cualidad la desigualdad de la información por la materia de que se trata. A su vez, según el caso que se esté abordando, encontramos actores ocultos a simple vista y trascendentes a la hora de comprenderlo.

De acuerdo al Manual de bioética para periodistas redactado por UNESCO “los medios de comunicación son un paso fundamental en la forma en que la información llega a cada miembro de la sociedad para que sea capaz, no sólo de comprenderla, sino también de intervenir en la realidad que le toca vivir.”

Los periodistas deben ser aliados de la población, transfiriendo la información técnica para que sea comprensible y asimilable, pero también deben ser independientes y comprometidos con valores que les permitan mantener el compromiso con su tarea y con la ciudadanía. La información que genera mejores criterios es sin duda la que incluye a todos los actores involucrados en lo que se comunica.

“(….) sociedades informadas, participativas y activas en la defensa de sus derechos harán posible que los temas que los comprometen sean debatidos y resueltos con las voces de todos y todas, y los periodistas son actores claves en este proceso[1].” 

¿Por qué la información de temas de salud es trascendente para la gente?

Siempre me ha inquietado el impacto que tienen las noticias de temas de salud en la población. Porque, con independencia del canal, este tipo de noticias tiene una trascendencia muy importante en las personas, que pueden definir desde conductas frente a determinados problemas, prejuicios, hasta puede promover esperanzas ante diversas situaciones a las que no se le encontró respuesta antes.

La razón de esta trascendencia no es difícil de analizar: si el foco de la noticia está relacionado con algo de salud, se encuentra entonces vinculada a uno de los bienes más preciados para todas las personas. Todo problema de salud es por definición de gran complejidad. Como dice la OMS, la salud no solo es ausencia de enfermedad, por tanto, la enfermedad, que es lo que en general es noticia, o todo lo que esté vinculado a ella, está determinado por factores socioculturales, biológicos, institucionales, políticos, que conforman una madeja difícil de desenredar para poder sacar una conclusión clara a la hora de leer o escuchar una noticia sobre ésta.

Cuando hablamos de salud o de enfermedad, estamos hablando de elementos intangibles, por lo que difícilmente se pueda “materializar” linealmente la relación causa efecto de un problema, tal como sucede con todos los problemas vinculados a temas sociales. Y a esto se suman un sinfín de procesos técnicos e institucionales que están detrás de cada situación informada, a las que la mayoría de las personas es ajena, incluso transversalmente dentro de cada sector.

Por tanto, una noticia vinculada al sector salud podría ayudar a sanar o a enfermar, tomando ese proceso como un continuo que ya ha sido definido.

Lo que me motiva para escribir estas líneas es el anhelo de promover en quienes están a cargo de redacciones y noticias vinculadas al tema salud la conciencia respecto de la necesidad de profundizar lo más a fondo posible, sobre cada caso una vez que tienen una nota de estas características para brindar a la población.

En uno de los tantos cursos de comunicación que he hecho, un buen amigo periodista hizo la analogía entre el trabajo periodístico y el Pacman: la gran pelotita amarilla es el periodista, que va comiendo cada uno de los puntitos, que son los datos sobre lo que informa: cuanta más información mejor. Y sin duda esto es mejor para todos. Pretendo entonces, motivar a que encuentren más puntitos amarillos para poder completar el cuadro al informar.

 

¿Sobre qué se informa?

Las noticias relacionadas con la salud, en general, las podemos clasificar de acuerdo al foco que tenga la información a brindar.

Por otro lado, estas noticias tienen mayor o menor riesgo de sesgo, no buscado seguramente, según la complejidad del caso, los intereses particulares, la cantidad de actores involucrados.

  • Noticias sobre la salud de la población. Las informaciones sobre temas sanitarios poblacionales generalmente suceden cuando hay campañas de prevención de una enfermedad epidémica, cuando hay un brote de enfermedad en un grupo poblacional, que puede ser una ciudad, una escuela, etc., así como la promoción de estrategias para atender a las enfermedades prevalentes no contagiosas de la población.

Estos casos son los abordados desde el Ministerio y su división epidemiologia u organismos contribuyentes de la promoción de estas estrategias que se definen. Organismos multilaterales, como la OPS, municipales o empresas que se adhieran a estas campañas por alguna vinculación del rubro al que se dediquen.

Otro es el caso de los brotes de enfermedad, también vinculado a la salud de la población. Es cuando más cuidadosos se debe ser a la hora de informar.

Cuando existen noticias de brotes epidémicos, se corre el riesgo de que la población entre en pánico, o exceda las exigencias sobre las medidas que se requieran tomar frente a las autoridades competentes.

Recuerdo con bastante claridad un caso de hace varios años, en el que poco caso de meningitis en una escuela de una ciudad pequeña determinó una situación de tal magnitud que se debieron tomar medidas posiblemente no necesarias para paliar el miedo legítimo de las personas de esa ciudad. Ese caso no fue una excepción, hay oportunidades en que la calidad de la información que llega, y en esto no estoy solamente vinculando a los comunicadores, pueden determinar estas reacciones o reacciones vinculados a la confianza de los ciudadanos en los prestadores sanitarios, que luego determinan una conducta personal no deseada frente a los problemas individuales de salud.

Los protagonistas privilegiados que deben estar incluidos en la información que se dé en estos casos preceptivamente son la voz del MSP en cuyo rol de vigilancia epidemiológica permite identificar adecuadamente la dimensión de los problemas informados.

 

  • Información de un caso de notoriedad

La información relacionada a un caso particular, es la que tiene mayor riesgo de sesgo, porque generalmente el disparador de la misma es una persona que ha vivido un caso negativo y la sucesión de novedades sobre el mismo y su abordaje, crean una opinión general sobre el caso, como se dice habitualmente, 3 millones de expertos.

Dentro de los temas más frecuentes que se tratan a propósito de caso, encontramos los casos de mala praxis, errores diagnósticos y los de acceso a medicamentos o tecnologías de alto costo.

Hace varios años se dio un caso de difusión amplísima por la triste evolución de una niña que, habiendo sido diagnosticada en primera instancia de infección respiratoria, evoluciono hacia la sepsis porque tenía un cuadro agudo de abdomen que en el momento del primer diagnóstico no se había identificado. Luego de esa sepsis la niña sobrevivió, pero en el camino hubo que hacerle intervenciones mutilantes para salvarle la vida. En aquellos días, tome un taxi, el conductor escuchaba en la radio las novedades sobre ese caso. Ese taxista me dijo, “estaba en la tapa del libro que era una apendicitis”. Con el máximo respeto a los conductores de taxi, se había generado un impacto tal en toda la gente sobre este caso, que prácticamente todas las personas hablaban casi clínicamente sobre el problema, que fue tristísimo, de esta niña.

En un caso como estos, los protagonistas son varios, y es necesario que se tengan todos en cuenta para equilibrar la balanza a la hora de formar opinión. Porque la cualidad de los medios de comunicación es que amplifica la llegada de esta información a los demás. Esto puede tener consecuencias en la percepción de calidad de atención médica, aunque sea de un caso, y determinar conductas sobre decisiones de la propia salud, que pueden ser negativas para el que la toma, y también para los demás.

Los protagonistas que deberían tener la posibilidad de formar parte de ese pool de fuentes son, además del afectado primariamente, los médicos tratantes, expertos en el área de que se trata, la institución protagonista y sin dudas podría en el caso de discusión de casos en que pueda estar en duda la ética en la práctica médica, o en la institución, el Colegio médico.

La medicina no es una ciencia exacta. Y los problemas de salud de los pacientes pueden evolucionar, sin tener como raíz un diagnóstico equivocado. Es algo que siempre debería estar claro y no presentir que hay una “defensa corporativa” de los protagonistas cuando se pretende explicar eso.

Como pasa en otros casos, si hubiera percepción de mala praxis, habrá una auditoria médica, médicos forenses, consultas de expertos y ellos determinaran sobre el proceso de atención recibido por el paciente en cuestión.

Situaciones de dudas sobre conductas médicas han terminado trágicos desenlaces para médicos, que hasta han sido asesinados.

Otro caso que me interesa destacar por el lugar que ocupa en la agenda pública, son los debates a propósito de casos de cobertura de tecnología (medicamentos o procedimientos) de alto costo.

Estos casos también tienen varios protagonistas, y además muchos procesos detrás que aportan a la hora de tomar decisiones.

Uruguay tiene en el Fondo Nacional de Recursos una herramienta única y escasa en el mundo para el acceso a estas tecnologías. Basta averiguar con países cercanos, o de perfiles de salud que se destacan por sus resultados y por el acceso.

Cuando un problema de acceso es noticia, en general hubo alguna característica vinculada al paciente o al proceso que determino que no fuera indicado el acceso al mismo. Para no extenderme, comparto el link de una columna que escribí sobre el tema específico, hace un tiempo http://eltelescopio.com.uy/medicamentos-de-alto-costo-caminos-recorridos-y-otros-por-recorrer/

Me importa sí recordarles que los protocolos de acceso y las decisiones son avaladas por criterios de evaluación de tecnologías sanitarias y de seguridad del paciente. Muchas veces se reclama el acceso a un medicamento para una enfermedad y que está indicada para otra, esto implica un riesgo adicional para el paciente. Si se escuchan todas las voces, en forma equilibrada, seguramente se comprendan las medidas. O al menos se puede tomar una postura bien informada.

Un gran capitulo, que me queda en el tintero, es todo lo que tiene que ver con la constitución del sistema, las competencias de cada actor y los ámbitos de su ejercicio. Entiendo que frecuentemente hay confusión en estos análisis. Será para otra ocasión.

 


 

[1] http://unesdoc.unesco.org/images/0024/002431/243107S.pdf

Cecilia Hackembruch

Autor: Cecilia Hackembruch

Doctora en Medicina. Especialista en economía de la salud y calidad de servicios de salud. Health senior manager. Directora de ISALUD URUGUAY, Escuela de Gestión de Ciencias de la Salud.