Lunes, 2 de noviembre de 2015

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El problema es el Frente Amplio

La reciente decisión del Plenario Nacional del Frente Amplio de abandonar las negociaciones por el TISA, acatada por la administración del presidente Vázquez,  ha sido interpretada como otra demostración de que los sectores más radicales y ortodoxos de la coalición, encaramados en los órganos de conducción interna donde estarían sobrerrepresentados, se imponen a los sectores más moderados que controlan el Poder Ejecutivo.

Esa interpretación, que en el fondo cuestiona la legitimidad de la decisión, presupone que las mayorías del Plenario Nacional no se corresponden con las mayorías que surgen de las elecciones nacionales.

Todos recordamos que pese a que Hugo Batalla o Danilo Astori eran los más votados en las elecciones, las decisiones las terminaban adoptando el partido Comunista y otros sectores “ultra”, que eran mayoría en los órganos de conducción del FA.

Sin embargo, esa situación comenzó a cambiar en 2004, cuando la mayoría de los votos de la elección los obtuvo el MPP, lo que se repitió, cada vez con más votos,  en 2009 y en 2014, al punto que a la fecha, la mayoría de los legisladores frentistas responde a la misma  concepción ideológica y  política de la mayoría de los delegados que integran el Plenario Nacional del FA.

Si se tienen en cuenta además que desde 2009 el MPP tiene un acuerdo político y programático con el partido Comunista, esa correlación de fuerzas entre los  órganos internos y la bancada de legisladores no ha hecho más que acrecentarse. Y eso sin contar que los sectores de Raúl Sendic y de Constanza Moreira están más cerca de los postulados del eje MPP-PCU  que del denominado astorismo.

En consecuencia, bien puede afirmarse que la decisión del Plenario Nacional de abandonar el TISA representa la opinión de la mayoría del Frente Amplio expresada en las urnas en 2014. Ya no hay sobrerrepresentación de sectores con pocos votos en la interna del FA; hoy la interna del FA la dominan quienes tienen los votos.

Que los sectores “moderados” hayan quedado en minoría no debería entonces llamar la atención de nadie; lo que debe llamar la atención es que esos sectores (básicamente el Frente Líber Seregni y la Alianza Progresista) tengan tanto protagonismo en el gobierno, lo que se explica por la forma como el presidente Vázquez conformó su gabinete,  prescindiendo de la composición de la bancada parlamentaria.

Queda claro entonces, que el problema a la hora de definir la inserción del Uruguay en el mundo, de avanzar en la reforma educativa, de preservar la institucionalidad democrático republicana, etc., no está en la forma en que el Frente Amplio toma sus decisiones sino en quienes son los que las toman.

Hoy, la mayoría del Frente Amplio la conforman sectores que, como el MPP, Compromiso Frenteamplista  y el PCU, tienen por visión un país aislado y atado a sus vecinos, un Estado gordo y patrimonialista, una sociedad organizada a partir de las corporaciones y no de los ciudadanos, un país donde lo político está por encima de lo jurídico. No en vano se identifican con la Venezuela de Maduro, la Argentina de los Kirchner, con el PT. Dime con quién andas y te diré quién eres….

Por eso, mientras Vázquez, Astori, Nin Novoa y quienes los acompañan sigan aceptando la lógica de la unidad de acción, estarán cada vez más constreñidos en su capacidad de hacer; seguirán ocupando los cargos del gobierno pero no gobernarán el país.

El Frente Amplio del 2015 no tiene nada que ver con el de 1971, pero tampoco es el que se imaginó el Gral. Seregni cuando en 2004 les recomendó al Dr. Vázquez y al Cr. Astori que uno se encargara de la política y el otro de la economía.

El Frente Amplio hoy, se parece cada día más a esos movimientos populistas que embriagados por el poder, dilapidan recursos sin resolver los problemas de fondo.

Las diferencias ideológicas, de visión de país y hasta de interpretación del manido programa de gobierno del Frente Amplio son a esta altura incontestables y profundas y claramente están conspirando contra una buena gestión de gobierno y sobre todo contra los cambios que la mayoría de los uruguayos (aún los votantes frenteamplistas a partir del discurso de sus dirigentes), reclaman.

Los últimos acontecimientos han venido a confirmar que el Frente Amplio ha dejado de ser parte de la solución para transformarse en parte de los  problemas que los uruguayos tenemos por resolver.

En mayo del año próximo el Frente Amplio elegirá un nuevo presidente.

Mujica ya anunció que renunciará al Senado en el mes de abril. Seguramente irá por la presidencia del FA y si gana, ¿Qué harán  Vázquez, Astori y  Nin? ¿Bailarán al son de su música?

La República necesita otra cosa.

José Garchitorena

Autor: José Garchitorena

Abogado y funcionario. Actualmente es Ministro de la Corte Electoral. Integró el directorio de UTE entre 2010 y 2012. Miembro electo de la Junta Electoral de Montevideo (2000-2005). Integrante de la Asamblea del Claustro de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de la República entre 1987 y 1989. Afiliado al Partido Colorado desde 1983, fue Prosecretario General del mismo. Es miembro de diversas instituciones culturales y sociales. Colaborador de diversas publicaciones periodísticas. Es autor de los libros Manual Práctico de Derecho Electoral Uruguayo y de Historia de un mito, las elecciones de 1971 y la denuncia del Partido Nacional.