Jueves, 20 de octubre de 2016

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El rol del estado en la planificación del turismo

En editoriales anteriores hemos reiterado con mucho énfasis que la industria del turismo no puede ser vista como una actividad que opera en forma individual, autónoma o independiente del resto de los ministerios o entidades de gobierno que dirigen el país. El rol del estado es mucho más amplio que solo determinar o decidir cuál será la política de turismo a instrumentar y esta tarea no solo debe circunscribirse al ministerio de turismo.

Son tareas relevantes de un gobierno consciente de la importancia de este sector, no solamente promover sus productos más emblemáticos en los mercados objetivos elegidos, sino también trabajar en planes que contribuyan a mejorar la calidad y cantidad de la oferta turística del destino, establecer programas de desarrollo a largo plazo, y el trabajar en forma constante en la búsqueda de financiación para mejorar áreas específicas como el transporte, carreteras, telecomunicaciones, pasos de frontera, terminales aéreas, marítimas y terrestres, conectividad, así como otras áreas íntimamente relacionadas que ayuden al desarrollo turístico y a la atracción de inversiones.

El estado debe establecer en forma constante un trabajo coordinado con el sector privado, implementando acciones conjuntas, generando una planificación y coordinación intersectorial, donde el respeto por las instituciones gremiales que representan a toda la cadena de servicios se mantenga siempre intacto y se instrumente un liderazgo compartido en la forma de accionar, aceptando ideas, diferentes opiniones, críticas constructivas y no asumiendo que siempre se tiene la verdad absoluta en sus decisiones o estrategias a desarrollar.

La asociació público privada fue el lema de la OMT en 1998 y aún hoy, a casi 20 años de esa proclama, no se han encontrado mecanismos que funcionen en forma adecuada al respecto. Seguimos encontrando mucho individualismo y decisiones finales muy personales más que colectivas. Salvando la comparación, pero creo que esta vale para un país amante del fútbol como el nuestro, cuando nuestra selección nacional juega, ya sea de local o en el extranjero, su director técnico elige a los mejores jugadores para conformarla, en el entendido de que cada uno aporta lo mejor de sí y este conjunto de habilidades y fortalezas diferentes hacen de nuestro equipo una selección competitiva a nivel regional e internacional.

Esto mismo debería suceder siempre con los diferentes actores del turismo que, convocados en forma seria y participativa, pudieran integrar un gran equipo de trabajo, donde no solamente el técnico de turno sea el que imponga su propia teoría, sino que todos sientan que son respetados e integrados como fieles representantes de un destino, aportando sus ideas y creatividad y que sus habilidades e idoneidad puedan  ser utilizadas en forma estratégica para el país.

¡Muchas veces vemos que estas llamadas integraciones o trabajo conjunto son solamente una pantalla o algo muy superficial, donde lamentablemente esta integración muchas veces tiene un filtro político importante que limita las posibilidades ciertas de éxito de un destino. Volviendo al ejemplo del fútbol, sería bueno preguntarnos si el técnico nacional de turno, antes de convocar a los jugadores les solicita saber su filiación política!

A estas alturas soy consciente que no debo ser el único que piensa de esta forma y que ya son muchos los que buscan un cambio en este sentido y que son muchos quienes ante esta realidad ya no quieren sentir que solo son utilizados pero no escuchados y este trabajo y respeto por la asociatividad publico privada debe provenir y comenzar desde el estado. Volviendo al comienzo, siendo que el turismo no solo es competencia de un ministerio únicamente ,sino de todo el sistema político, todos deberían trabajar para que eso suceda y no mirar de costado como las cosas suceden sin colaborar en este importante mecanismo que fortalece al país y fortalece al turismo.

La planificación del turismo es tarea esencial del estado, entendiendo claramente que el logro de los objetivos y metas fijados solo será posible cuando todos los actores de la cadena de servicios se involucran en todo el proceso y no solo escuchan o son informados en una conferencia de prensa, por ejemplo, cuáles serán las acciones, programas, pasos a seguir en promoción e inversiones diversas que el estado va a realizar en el próximo o más años, se debe entender de una vez por todas que desde la elaboración de un diagnóstico de un destino hasta la determinación del plan estratégico que se va a utilizar, en todo ese proceso se deben asociar el mayor número de recursos humanos idóneos en diversas áreas con los cuales se cuenta en el país y de esa forma la sumatoria de capacidades e intelectualidades pueden augurar un más acertado logro de los objetivos y metas prefijados.

El impacto económico del turismo se ha convertido en la última década en uno de los más importantes a nivel mundial y sin lugar a dudas el avance de la tecnología y las comunicaciones han beneficiado y propiciado este crecimiento, ante esta realidad y en el entendido que las economías de muchos países y especialmente aquellos en vías de desarrollo son los más beneficiados y ante una competencia creciente y muy dinámica es esencial que el rol del estado se manifieste en los hechos con un trabajo coordinado promoviendo el desarrollo del sector.

El estado debe siempre actuar dentro de un marco legal e institucional velando por el desarrollo sostenible del sector para así beneficiar a la comunidad en general en el entendido que el turismo ofrece una oportunidad de crecimiento y desarrollo social extraordinario y que en este contexto el sector privado participa activamente con inversiones en diversas empresas de servicios por lo cual su involucramiento en la planificación y toma de decisiones debe ser siempre considerado puesto que esto además alienta la venida de nuevos inversores ,por eso el estado en general debe asegurar que esto suceda.

La planificación turística es tarea de todos, pero es evidente que el estado tiene el poder de integración a su alcance y debe hacer uso de esa herramienta, en toda planificación estratégica es prioritario incorporar ideas desde diferentes ámbitos como el cultural, ambiental, social, económico y el institucional integrando a las diferentes comunidades pertenecientes a los diferentes destinos que integran la oferta turística del país logrando de esta forma se logra una alta eficiencia en el logro de las metas que se han establecido.

El estado debe trabajar y promover en forma constante la formación y capacitación de los recursos humanos que trabajan en turismo estableciendo programas anuales en diferentes niveles donde se involucren diversas entidades educativas establecidas en el territorio generando así una mayor participación de estas en el quehacer del desarrollo turístico no siendo recomendable favorecer a una en especial dentro de un marco de coordinación nacional.

El estado debe propender a establecer estándares de calidad turística en la cadena de servicios, utilizando las certificaciones internacionales de países con mayor experiencia y liderazgo en el sector para mejorar nuestra atención a los turistas que nos visitan. Hace unos años ya hablamos de los conocidos clubes especializados por producto que se estaban desarrollando en España y Francia con gran suceso y que son extremadamente recomendables para cualquier país con estrategias de desarrollo a mediano y largo plazo.

El estado también debe trabajar en la preservación de las áreas protegidas y los recursos naturales algo que ya no es una opción sino una obligación y máxime por ejemplo en nuestro país donde nuestra marca es Uruguay Natural.

El estado debe promocionar la atracción de inversiones facilitando con incentivos y condiciones especiales que esto suceda, innovando y creando nuevas opciones ya que en un mercado altamente competitivo no podemos siempre continuar haciendo lo mismo que otros destinos.

El mercado global nos ofrece grandes oportunidades y también nos impone grandes desafíos, en este contexto y como hemos visto en este editorial el rol del estado es esencial y vital para el desarrollo turístico en la medida que este trabaje sumando al sector privado en forma coordinada y respetuosa, no existe lugar ni tiempo para la improvisación ni para el trabajo individual, solo trabajando y tomando decisiones en conjunto en forma estratégica y racional nos guiara por el camino del éxito.

Arnaldo Nardone

Autor: Arnaldo Nardone

Licenciado en Adm. Hotelera en la Escuela de Negocios de la Univ.de Bridgeport EEUU. Licenciado en Gerenciamiento Estratégico en la Universidad de Cornell – EEUU. Postgrado en Marketing Estratégico empresarial –Universidad Carlos III de España y Universidad de Belgrano Argentina. Past President de ICCA (Asociación Internacional de Congresos y Convenciones). Miembro Directivo del JMIC (joint meeting international council) consejo mundial que agrupa a todas las asociaciones Internacionales del Sector congresos y eventos. Director de la Consultora Mice International Consulting-especializada en Recintos de Congresos, Feriales, Bureau de Convenciones y Marketing de Ciudades como destino de Eventos. Ex Presidente de COCAL. (Asociación Latinoamericana y Caribe de Organizadores de Congresos y Ferias 16 países miembros) (2003-2006). Ex Director de Marketing para Latinoamérica de Hoteles Radisson. Ex Director de Marketing para Latinoamérica de los Hoteles Steingerberger de Alemania. Ex Director de Turismo de Canelones. Premio Mundial Moisés Shuster 2008 otorgado en Victoria, Canadá por su aporte profesional al desarrollo de la industria de reuniones a nivel Mundial, entre otros.