Lunes, 10 de agosto de 2015

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¿El sistema político no se da cuenta?

En el año 2010, al presentar el presupuesto nacional, el equipo económico previó como déficit fiscal para este 2015 un 0,7%. Por como vienen los números el déficit apunta a ser entre 4 y 5 veces mayor. Anualizado está hoy en el 3,5%.

La semana pasada el gobierno debió declarar desiertas dos licitaciones para colocar deuda en pesos. La explicación que se dio fue, en un caso, que no hubo interesados, y en el otro, que se solicitó una tasa superior a la que se ofrecía.

Lo cierto es que no se pudo colocar la emisión.

La inflación llegó al 9% y amenaza seguir subiendo puesto que ya no hay espacio para atacar la misma con las tarifas de las empresas públicas.

El gobierno debió recurrir de apuro a un acuerdo de precios con los privados. Fue anunciado sobre 1500 productos (muchos ya habían subido los días previos) y, en realidad, por artículos en sí, son poco más que 300.

Aumentaron en el primer semestre del año los pedidos de concursos y liquidaciones judiciales. Varias empresas extranjeras cerraron y se retiraron del país.

Esta semana el Economista Javier de Haedo hizo notar que el gobierno tuvo que salir a vender el equivalente al costo de tres Antel Arenas para evitar que el dólar siga subiendo.

El propio Presidente de la República salió a anunciar una inversión récord de 12.500 millones de dólares en el quinquenio. Dejó la sensación de que lo hacía más preocupado por dar un mensaje positivo para llevar tranquilidad, pero logró lo contrario.

Empresas públicas han tenido pérdidas como nunca tuvieron (en el caso de Ancap 328 millones de dólares). A eso se suman una gran cantidad de intendencias como la de Maldonado que según un Senador del Frente Amplio tiene un déficit de 140 millones de dólares, la de Lavalleja, en la que su titular no pudo cobrar su sueldo, o la de Montevideo, que debió recurrir a la Junta Departamental para que le autoricen un crédito de apuro de 50 millones. 

Desde el exterior no llegan buenas noticias.

Brasil parece estar ingresando en una espiral complicada de deterioro de su economía, escándalos de corrupción y pérdida de popularidad de su Presidente.

Argentina enfrenta un año de cambio político e incertidumbre.

China enlentece su crecimiento, entrando en la fase tantas veces anunciada de “aterrizaje suave“.

Los precios de nuestros commodities caen y en la balanza comercial faltan cientos de millones de dólares de ingresos.

En Estados Unidos se anuncia que llega en los próximos meses el momento tan temido por nuestras economías emergentes: el de la suba de las tasas de interés.

Lo que significa que los inversores partirán para allá o, por lo menos, dejarán de llegar en la cantidad en que lo han hecho en los últimos doce años.

Este momento complicado que tenemos por delante exige responsabilidad de nuestro sistema político. De todo el sistema político.

Pero ello no está sucediendo.

En el Frente Amplio se habla de que el mismo corre el riesgo de partirse, luego de que se le aceptara la renuncia a su Presidente el sábado pasado.

Ello no es otra cosa que algo que se ve y se sabe que está sucediendo desde hace rato: existe un enfrentamiento duro entre el grupo liderado por el ex Presidente Mujica (MPP, Cap L,  711 Sendic, Partido Comunista) y el que responde al Presidente Vázquez (Partido Socialista, Asamblea Uruguay y otros grupos pequeños).

Trasfondo complicado, porque si bien el Presidente Vázquez es el titular del Poder Ejecutivo, el ex Presidente Mujica tiene amplia mayoría en el Parlamento. Por ejemplo, de los 16 Senadores del Frente Amplio, 10 responden al último (6 del MPP, 3 de Sendic, más el del Partido Comunista), una (Constanza Moreira) es independiente y tan sólo 5  responden al Ejecutivo.

De ahí que los anuncios sean contradictorios. Se modifica la ley del Fondes, se dice que se detiene la obra del Antel Arena, pero se continúa, etc..

En la oposición la cosa no está mejor.

Dentro del Partido Nacional, Luis Lacalle Pou cambió su propuesta por “la positiva“ por una de absoluta y total confrontación con el gobierno. Críticas a Astori, al Frente Amplio, investigadora parlamentaria que pide pero no vota, han marcado su actuación en las últimas semanas. El cambio a “negativa“ parece fundarse en la percepción de que se viene un malestar económico en los votantes.

Ello obligó al otro sector, el del Senador Jorge Larrañaga, a salir esta semana en una conferencia de prensa y ser aún más duro. Expresaron que el plan de inversión anunciado era de difícil cumplimiento y, además, que controlarán que se cumplan las promesas electorales en la ley de presupuesto. Parece querer reivindicar que ellos criticaban al gobierno el año pasado mientras que el otro sector anunciaba que no haría lo que hoy está haciendo.

El Partido Colorado parece sumido en una atomización que hace difícil su trabajo parlamentario. Exhibe una cierta cohesión y articulación en el Senado mientras que en la Cámara de Diputados aparece exactamente como lo contrario. 

Nuestro sistema político, sus integrantes, deben asumir que se vienen momentos duros para la economía. Esos tiempos repercutirán en el empleo, la actividad y las vulnerabilidades sociales.

Es tiempo de exhibir responsabilidad ante los problemas nacionales. De actuar con patriotismo y generosidad.

Es la hora del Uruguay.

¿No se dan cuenta de lo que está pasando?

El Telescopio.

Autor: El Telescopio.