Jueves, 23 de noviembre de 2017

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El tren no llama dos veces. El cartero sí.

En la inserción externa se nos va el futuro. De hecho, ya perdimos varios trenes, aunque el llamado Trans-Pacific Partnership (TPP por sus siglas en Ingles) al cual Trump renuncio, pero los otros 11 estados miembros decidieron seguir adelante, eliminando alguno de los temas más complejos, todavía se puede alcanzar.

El TLC con Chile, vergonzosamente encajonado y la adhesión al Tratado en Cooperación en materia de Patentes (PCT por sus siglas en Ingles) que cuenta con 152 países signatarios mientras que Uruguay junto con un grupo de luminarias democráticas como Burundi, Myanmar y Venezuela, ha optado por quedar fuera, están en el mismo cajón. El cajón de la ignominia. En el inofensivo TLC con Chile los negociadores de dicho pais tuvieron el buen tino de adelantarse a extensos intercambios en temas que sabían que Uruguay no estaba en condiciones de avanzar y ellos mismos cambiaron la redacción para que fuera aceptable. Hasta eso.

En lo que hace al TLC con China, ya Brasil y Argentina (en menor grado) están en contra, aunque se lo hacen saber a los chinos y no a Uruguay. Sin embargo, Uruguay parece haber aceptado que algunos barcos de la flota pesquera china operen desde Rocha y Montevideo, quizás la peor decisión posible ya que la flota china es considerada dentro de las más corruptas del mundo. Pescaran más allá de los límites sustentables de las poblaciones, no aceptaran observadores a bordo, acabaran con las poblaciones de merluza que compartimos con Argentina y se llevaran hasta las piedras. No es nada personal. Es lo que han hecho en todos los países donde fueron “invitados”. Tampoco hay posibilidades de un TLC si no, quizás, un Acuerdo de Alcance Parcial donde podríamos colocar más frutas y carne. Hasta ahí. No son “compañeros”. Son un poder neocolonialista e hiper capitalista. No aceptarían ni sindicatos ni mucho menos ocupaciones.

En el TLC entre el Mercosur y la Unión Europea hay avances. Si se escucha poco es porque algo funciona. Nadie debería oponerse si se trata de un acuerdo en el marco del Mercosur como exigía el FA. ¿No?

El sector del gobierno que apoya la firma de tratados de libre comercio incluye desde el grupo renovador del Partido Socialista hasta el Frente Liber Seregni. Los ministerios son el de Relaciones Exteriores, Economía y Finanzas, OPP y Agricultura. Hay dudas si el Ministerio de Industria seguiría la línea del silencioso, pero activo, MPP o respetaría sus responsabilidades frente al deber y lealtad a la Presidencia de la Republica, la cual promueve los TLCs activamente. Su ministra es precandidata por lo que deberá pensarlo bien. En pocas palabras, el gobierno es rehén de su sindicato y sus socios en la coalición.

La oposición son el Partido Comunista, el PIT-CNT (que es una extensión del PCU), Casa Grande y la casi desaparecida 711. El MPP guarda silencio para terminar “arbitrando”. Son pocos, pero disciplinados, hacen ruido, amenazan y el líder del MPP- Honoris Causa de prestigiosas universidades globales- ofrece “trancar todo”, revelando en total dimensión al verdadero totalitario y autoritario escondido en piel de cordero y que la edad no lo llevo a la sabiduría sino al odio.

Mi propuesta es, primero, sabiendo que toda la oposición esta a favor de TLCs y que sectores del FA también, lo mejor es ir a un referéndum o utilizar cualquier otro mecanismo constitucional para que el resultado sea el de una Consulta Popular. En otras palabras, que sean todos los uruguayos los que decidan que es lo que quieren y no las bases de la Mesa Política del FA. Es el futuro de nuestros hijos y el destino del país que queremos. No que los TLCs sean una panacea, pero si permitirán ser mas competitivos y acceder a nuevos o viejos mercado con aranceles bajos o sin aranceles. Y crearían trabajo, nuevas PYMES para atender la demanda que generan los TLCs, nos permitirían insertarnos en la economía del conocimiento y, finalmente, pero en lo personal lo más importante, nos forzaría a cambiar la idiosincrasia que hace que los uruguayos prefiramos refugiarnos en el pasado y nos obligaría a reflexionar sobre el futuro e incorporarnos a cadenas globales de valor. Nos daría esperanza que es lo que la gran mayoría de uruguayos quieren. Al menos, una esperanza que esta pesadilla se acaba.

En estrecha relación con el tema de los TLCs, ya que lo ideal sería intercambiar bienes y productos con mayor valor agregado, el informe publicado hace una semana por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), la agencia de propiedad intelectual de la ONU es revelador, por decir lo menos. Ahí se describe, en detalle, el estado de la situación global, el capital intangible, innovación y las tendencias irrebatibles de la economía del conocimiento. El nuevo mundo de capital intangible. Donde nos tocará vivir. Algunas conclusiones,

http://www.wipo.int/pressroom/es/articles/2017/article_0012.html

 

  • “En promedio, corresponde al capital intangible el 30,4% del valor total de los productos manufacturados vendidos entre 2000 y 2014.
  • La cuota del capital intangible aumentó, pasando del 27,8% en 2000 al 31,9% en 2007, pero se ha mantenido estable desde entonces.
  • En su conjunto, el ingreso derivado de los activos intangibles aumentó del 75% entre 2000 y 2014 en términos reales, ascendiendo a 5,9 billones de dólares EE. UU. en 2014.
  • Corresponde a tres grupos de productos –productos alimentarios, vehículos de motor y textiles– prácticamente el 50% del ingreso total generado por el capital intangible en las cadenas globales de valor del sector manufacturero.”

Los sectores conservadores y hasta reaccionarios del FA, como dijimos antes, no querrán saber del tema. Tienen miedo al cambio y a la inclusión real. No solo ideológicamente sino por el miedo al “imperio” y a que la “robotización” tenga un impacto en el empleo. Hasta los cajeros tenían miedo cuando se instalaron los cajeros automáticos.

Por supuesto que lo tendrá, pero ningún país industrializado tiene tasas de desempleo altas. Se construyó, primero, un ecosistema con la educación como centro del proceso de cambios de paradigmas e inserción externa. Previeron. Educaron para competir en este nuevo mundo.

Los gobiernos del FA llevan gastados 530 millones en Ceibalitas donde el contenido es de dudosa calidad los maestros y profesores nunca estuvieron preparados para gestionarlas y no está dirigido a promover el conocimiento como herramienta fundamental del desarrollo. Tampoco se subió-como prometido-el porcentaje del PIB que vendieron en la campaña, de llegar al 1% en I+D+I (más la inversión privada) Estamos en 0.43% que el mismo nivel de inversión que Malta.

De ahí el título del artículo. Los trenes no paran en la Estación Uruguay, pero el cartero no demorara en traernos la noticia de que el país esta en bancarrota.

Carlos Mazal

Autor: Carlos Mazal

Politólogo de la University of the Pacific con una Maestría en Estudios Latinoamericanos y del Caribe de la New York University. Es Consultor Internacional en temas de Propiedad Intelectual, Innovación y Desarrollo y ex Director para América Latina y el Caribe de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI). Miembro Fundador del Centro de Estudios de Propiedad Intelectual (CEPI) de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Republica. Miembro de Número de la Academia Nacional de Economía. Miembro Consejero del Consejo Uruguayo de Relaciones Internacionales (CURI)