Viernes, 13 de octubre de 2017

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¿Es aplicable la tercera ley de Newton en la sociología?

La tercera ley de Newton establece: “Actioni contrariam semper & æqualem esse reactionem: sive corporum duorum actiones in se mutuo semper esse æquales & in partes contrarias dirigi.”, en otras palabras, siempre que un objeto ejerce una fuerza sobre otro, éste ejerce una fuerza de igual magnitud y dirección pero en sentido opuesto sobre el primero.

Esta ley de la mecánica clásica a veces parece cumplirse en el plano social. Cuando ciertos sectores presionan hasta el punto de avasallamiento a otros, la consecuencia es una respuesta, que en algunos casos puede ser desmedida, y que altera las condiciones de la buena convivencia.

En los últimos años, lo que en un principio se denominó agenda de derechos, promovida por círculos intelectuales con el supuesto propósito de mejorar las condiciones de vida de sectores desprotegidos o postergados (no necesariamente en el plano económico), se transformó en una especie de cacería de brujas para aquellos que no comulgaran al pie de la letra con esta visión del mundo. Tal es así, que la agenda de derechos fue renombrada por algunos autores como la “Dictadura de lo políticamente correcto”.

Lo que pudo estar plagado de buenas intenciones, se convirtió en un discurso construido por intelectuales oportunistas, orientado a exacerbar rencores, frustraciones, resentimientos, complejos de inferioridad, etc., de ciertos colectivos que históricamente se sintieron (realmente lo fueron) postergados. Entre los temas incluidos por la agenda de derechos se encuentran: matrimonio igualitario, adopción de parejas homosexuales, despenalización del aborto, leyes de cuotas, etc.

El impulso que tomó esta corriente habilitó a sus seguidores a atribuirse la potestad de definir qué está bien y qué está mal, desde una lógica afín a la expuesta por Max Weber respecto de lo que es la ética de la convicción. Todo aquel que osara disentir, dependiendo de cuál fuera el tema en el cual expresara su discrepancia, automáticamente podía ser rotulado como fascista, xenófobo, racista, machista, etc.

El problema es que estas actitudes, como el propio Newton lo expresó en su tercera ley, desencadenan una reacción similar y en sentido opuesto. Los ejemplos más fehacientes de este fenómeno fueron las masivas votaciones del Frente Nacional en Francia, la Alternativa para Alemania, el Brexit en el Reino Unido, o el propio ascenso del Donald Trump en EEUU, que obraron como válvulas de escape para una parte de la ciudadanía que respeta derechos ajenos, pero no tolera que falten el respeto a los suyos. Y creo importante hacer hincapié en esto, no afirmo que todos los votantes de Trump, Le Pen o Gauland estén de acuerdo completamente con sus propuestas, pero llegado el momento, fue la mejor alternativa que a su juicio encontraron para equilibrar las fuerzas.

Estos movimientos son otra cara de la misma moneda, y si bien se presentan como antagonistas, en realidad tienen mucho más en común de lo que parece, el no tolerar al que piensa distinto, avasallarlo, denostarlo y subvalorarlo.

Los moderados, aquellos que creemos en la convivencia armoniosa, la libertad de expresión y acción en la medida que no haya una intromisión en los derechos de otros, tenemos la obligación de asumir un rol más activo para no quedar atrapados por estas dos fuerzas, porque en caso de no lograr formar una masa crítica que opine y haga sentir su voz, terminaremos condenados a sufrir la presión desde ambos lados, o elegir al bando menos malo a nuestro juicio.

Los extremos envuelven fatalidades, no parece ser la solución que aquello que una vez estuvo prohibido pase a ser obligatorio, los grises también existen.

Ciro Mata

Autor: Ciro Mata

Ingeniero Electricista (Universidad de la República, UdelaR, 2003). Postgrado en Administración de Empresas (2004) y Maestría en Administración de Empresas (MBA) (2006), Universidad Católica del Uruguay. Postgrado en Metodología de la Investigación, Universidad de la Empresa en (2012). Ejerció como docente en la Facultad de Ingeniería de la UdelaR y actualmente se desempeña como docente de la Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad de la Empresa y la Facultad de Ingeniería de la Universidad Católica del Uruguay. Profesionalmente se ha desempeñado en UTE como subgerente del Área Planificación.