Domingo, 9 de agosto de 2015

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Es la política…

Foto: Partido Colorado

Foto: Partido Colorado

La semana pasada nos obsequió algo largamente retaceado por el partido en el gobierno durante los últimos diez años: la conformación de una comisión investigadora en el Parlamento, para investigar las presumibles irregularidades en Ancap. El pedido, realizado por el Partido Nacional y concedido a regañadientes por el Frente Amplio, tiene entretelones cuando menos curiosos.

Escribí arriba “presuntas irregularidades” porque eso es lo que sentimos todos los ciudadanos más o menos informados que no nos alineamos automáticamente en la defensa del gobierno. En el tema de Ancap hay aspectos muy oscuros. Ya en 2013, cuando el Senador Pedro Bordaberry interpeló al entonces Ministro de Economía, Ec. Fernando Lorenzo, aquél señaló que los números eran claros en cuanto a explicar que gran parte del desvío entre el déficit proyectado por el gobierno (1%) y el que habíamos tenido (que era del 2,8%) se debía al rojo de las empresas públicas. En especial Ancap. Meses más tarde, en una interpelación al Ministro de Industrias, Bordaberry llamó la atención sobre la situación de Ancap, las aventuras de Alur, el mal manejo publicitario en Antel, los problemas enormes que se estaban suscitando con la regasificadora y la planta de ciclo combinado en Ute.

La mayor parte del espectro político no prestó atención. Desde el gobierno, claro, porque no querían actuar en contra de sus propios intereses electorales. El diario del lunes muestra por cierto que todo lo que en 2013 y 2014 no consideraban un problema, lo era, lo es y lo seguirá siendo; preocupación principal del gobierno actual. No en balde el Presidente Vázquez mandó cortar publicidad y reclamó austeridad a las empresas públicas, buscando, entre ajustes y mayor recaudación, percibir el mismo 1% adicional del PBI que el Senador Bordaberry reclamaba para bajar el déficit.

El Partido Nacional, por su parte, embarcado en una campaña por la positiva, no quiso en ese entonces menear la barca, aun cuando parte de él se alinea plenamente con la visión ultraliberal que busca eliminar las empresas públicas creadas por el batllismo. Los números puros y duros, que hace poco presentara acá en El Telescopio y en otros medios de prensa el asesor del Senador Bordaberry, Cr. Álvaro Rossa, ya se conocían entonces y se presumía su posterior desastrosa evolución. Lo cuantitativo se encima con otras presuntas irregularidades o grandes desprolijidades cualitativas, como las transferencias a Alur, los sobrecostos de la planta de biocombustibles, el avión de Sendic, el seguro de precio del petróleo por el que terminamos pagando millones de dólares, las compras de petróleo dudosas, la planta desulfurizadora innecesaria si no se compraba petróleo venezolano y de tecnología atrasada al sí comprarlo, (inaugurada, dicho sea de paso, cuando aún no funcionaba, para apoyar políticamente a la Presidente argentina), los problemas ambientales de todo tipo en diversas de sus plantas, los cheques voladores de Pluna, los problemas con los gerentes en la justicia, y muchas otras cosas que, esperamos, saldrán a luz con la creación de esta investigadora.

La gimnasia de la creación de la investigadora fue previsible. El Frente Amplio recurrió a varias triquiñuelas para intentar escapar de una incómoda situación, ya que los afectados serán el actual Vicepresidente, el actual Intendente de Montevideo y el actual Presidente de Ancap. Nótese que, políticamente, estaba entre la espada y la pared. Conceder la investigadora implicaba abrir una rendija que puede recordar al malentendido que permitió finalmente el derrumbe del Muro de Berlín. Usar su mayoría y no concederla, implicaba darle a la oposición la oportunidad de agitar la bandera de la negativa para afectar políticamente al Frente Amplio (objetivo último, no lo olvidemos, de cualquier acción política opositora).

Visto que no podía negarla por sus consecuencias políticas, trató de minimizarla. Dijo que sería solo legislativa, lo que en realidad no agregaba ni quitaba nada a la posibilidad de investigar. Dijo que no admitía que se presupusieran irregularidades, como si el hecho de hacer una comisión investigadora fuera para otorgar una medalla al mérito. Dijo que solo sería de cinco miembros, lo que dejaba en reducidas condiciones a la oposición. Que, naturalmente, puso el grito en el cielo.

La solución política, negociada, como todo en política, surgió de mano del Senador Bordaberry quien con habilidad consiguió unir varias moscas por el rabo. Aceptando apoyar una conformación intermedia (ni los 5 del FA ni los 9 de los blancos, sino 7); aceptando que no figurara explícitamente la presunción de irregularidades (que, de cualquier forma, serán investigadas) y aceptando que se investigue durante 4 meses y no 6 (¿alguien realmente cree que iban a trabajar en las vacaciones de verano?) consiguió el objetivo principal: que se conformara la comisión investigadora y que tuviera miembros de al menos tres partidos políticos. El enorme y generoso gesto del Senador Jorge Larrañaga, cediendo el puesto que le correspondía a su sector, permitió que también el Partido Independiente participara. Esto hace que esta comisión tenga una legitimidad política innegable.

Lo relatado en lo anterior tuvo como consecuencia algún mini terremoto político. El Partido Nacional se negó a votar la comisión investigadora que había pedido. En forma un tanto infantil, pero razonable políticamente, se fueron a las cuchillas al grito de que conmigo votan lo que queremos o “sinmigo” votan lo que quieran. Generaron así un nuevo hecho político, del que presuponían se iba a hablar.

Pero la prensa del día siguiente trajo malas noticias para los blancos. Los medios se hicieron eco de la posición negociadora de Bordaberry que permitió destrabar el impasse (que hubiera conducido a no votar la investigadora, que es, en mi opinión, el verdadero propósito político del Partido Nacional, a juzgar por la debilidad de las acusaciones presentadas). También se hicieron eco de un par de cosas que deberían ser objeto de profunda reflexión: la complicidad de la oposición en las resoluciones que llevaron a Ancap a la posición en que hoy está, y la reiterada presencia de un ex Ministro del Partido Nacional en los negocios que permitieron que se perdieran millones de dólares por el Estado. Por supuesto que, prima facie, sin que exista ningún reproche legal a efectuar.

La implicación de los directores blancos y colorados en las resoluciones del directorio de Ancap no es menor. Vamos Uruguay decidió en su momento retirar a los directores que tenía en las empresas públicas entre otras razones por no poder ejercer eficazmente su tarea de contralor (el caso más notorio fue Antel). Pero la oposición siguió teniendo directores que entusiasta o resignadamente votaron a favor de resoluciones nefastas. Eso también estará presente en la investigación. Como estará, espero, la omnímoda presencia de algunas personas en los negocios del Estado.

Que, excepto el tradicional matutino blanco de la Plaza Cagancha, la prensa se centrara en destacar el papel de los colorados molestó muchísimo en el Partido Nacional. Ayer sábado, Álvaro Diez de Medina en El Observador y hoy mismo Graciela Bianchi en El Telescopio, muestran profunda molestia con el rol jugado por el Partido Colorado. Poco falta para que se reediten las acusaciones de pacto Co-Co que solo algunos memoriosos recuerdan. Se ha llegado al punto de señalar que al no votar los colorados con los blancos se está permitiendo que el Frente Amplio avance en su supuesto camino populista de destrucción de la República, la Libertad y la Democracia.

Tales vientos apocalípticos, descubiertos en los últimos meses, no se conjugan demasiado bien con la mano tendida, la mirada positiva y el espíritu de colaboración que animaba a los adversarios el año pasado. Pero no podemos sorprendernos.

Es que es la política…

Oscar N. Ventura

Autor: Oscar N. Ventura

Doctor en Química. Profesor Titular (G5) efectivo, con Dedicación Total (DT) de la Facultad de Química (UdelaR). Director del Computational Chemistry and Biochemistry Group (CCBG). Investigador Nivel 5 del Pedeciba. Investigador Nivel 3 del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

  • PP

    ¿Cómo que “la planta desulfurizadora innecesaria si no se compraba petróleo venezolano”? Me gustaría una breve profundización sobre esto. Supongo que que de todas formas había que modernizar la planta, o no ?

  • Oscar N. Ventura

    La planta desulfurizadora fue instalada para poder procesar el crudo venezolano, que tiene un contenido de azufre mucho mayor que el que proviene de otras latitudes (según tengo entendido, lo que se compra es pesado, bachaquero de 17 API y no Tía Juana de 31 API). Como se hizo ese convenio con Venezuela, cuyos entretelones y entresijos no conocemos completamente, la única forma de evitar lluvia ácida (como ocurrió por ejemplo en Buenos Aires) era desulfurizar el crudo. De cualquier forma, la planta en su estado actual permite obtener combustible con 50 ppm de azufre, pero las exigencias modernas en Europa son de 10 a 15 ppm de azufre. La planta entonces es obsoleta, si bien es necesaria debido a la decisión de comprar petróleo que se adoptó. Eso es lo que comenté lateralmente en la columna.

  • Juan F. Mancebo

    En el tema ANCAP no hay inocentes. Los políticos no deberían dirigir empresas, siempre terminan fundidas.

  • PP

    Muchas gracias por la respuesta. Me aclaró el panorama. Seguimos con una planta tecnológicamente atrasada a pesar de ser nueva…