Miércoles, 20 de enero de 2016

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España y Cataluña: un nuevo capítulo

En mi columna publicada en este medio hace unos meses, el 9 de Octubre para ser exactos, ofrecía un análisis de las elecciones catalanas[1]. De por sí el escenario político ya se presentaba complejo por cuanto no solo opera el clásico eje izquierda- derecha, sino que hábilmente el actual presidente del gobierno Artur Mas había logrado introducir con éxito el clivaje independentista como tema crucial de campaña. El resultado electoral tornaba aún más complejo la posibilidad de que se formara un nuevo gobierno en la medida que la coalición entre los izquierdistas de Esquerra Republicana (ERC) y la centro derecha Convergencia (CDC) que iban unidos bajo el lema “Juntos por el sí”, no llegaban a la mayoría absoluta de escaños (68 escaños es la mayoría absoluta y ambos sumaban 62). Requerían indefectiblemente del apoyo del otro partido independentista, de izquierda “anticapitalista”, Candidatura Unidad Popular (CUP, 10 escaños). Pero este último condicionaba su apoyo a que el líder de Convergencia, Artur Mas, diera un paso al costado en su pretensión de continuar como presidente.

Así de complejo estaba el panorama entre los grupos independentistas que en conjunto habían obtenido el 47,8% de los votos, con lo cual tampoco podía jactarse de tener una mayoría popular frente a los no independentistas. Entre estos últimos se ubica al Partido Popular del Presidente en funciones Mariano Rajoy, el Partido Socialista de Cataluña en el cual está el PSOE de Pedro Sánchez y Ciudadanos, la emergente formación de Albert Rivera. En una posición intermedia había quedado la coalición “Cataluña sí que puede”, la cual integró Podemos, la formación política liderada por Pablo Iglesias, quienes mantuvieron una postura intermedia, es decir, contemplar la realización de un referéndum independentista para Cataluña.

Lo que las urnas no nos dieron directamente se ha tenido que corregir a través de la negociación” sentenció en conferencia el líder de Convergencia Artur Mas. De esta forma el presidente anunciaba el acuerdo de todo el bloque independentista, tras el cual unos días más tarde, permitió investir al nuevo presidente. El acuerdo fue ampliamente celebrado por el bloque, ya que este se concretó cuando se vencía el plazo para que puedan formar gobierno y tras dos intentos frustrados de conformar mayoría. Finalmente arribaron a un entendimiento. El plazo vencía el 10 de enero y acordaron formalmente el 8 del mismo mes, para sorpresa de un espectro político que ya daba por sentado la repetición de las elecciones.

El acuerdo presenta varias particularidades (y peculiaridades). Primero. Si bien inicialmente, tras conocer los resultados electorales, Artur Mas había anunciado que pretendía conseguir apoyos para seguir siendo presidente, ahora la realidad lo llevó a abandonar su aspiración como forma de lograr el apoyo de la CUP. Quien asumió la presidencia catalana es Puigdemont, también perteneciente al partido Convergencia y alcalde de Girona. En segundo lugar, y en consecuencia, con este acuerdo Cataluña prosigue su proceso de independencia respecto a España. Cabe destacar como nota sobresaliente de este proceso que Puigdemont asumió la presidencia de Cataluña sin jurar fidelidad ni al Rey ni a la Constitución. Tercero, la peculiaridad del acuerdo. Existía mucho escepticismo respecto a las concesiones que serían necesarias para que eventualmente exista un acuerdo entre Juntos por el sí y los anticapitalistas de Unidad Popular, sin embargo el acuerdo prosperó, y bajo una forma bastante peculiar. La CUP cede dos de sus representantes para solidificar la estabilidad del gobierno, en un grupo parlamentario junto a Convergencia y Esquerra. A su vez, su bancada renuncia a ejercer oposición a las iniciativas del nuevo gobierno. De ese modo la bancada independentista, con 64 escaños, logra una mayoría absoluta ajustada, en teoría, para todo el período de gobierno.

El clivaje soberanista termina de torcerle el brazo al clivaje ideológico, con una coalición variopinta que pone en marcha el proceso de secesión. Ahora se abre, o mejor dicho se reabre, el frente de batalla con el gobierno nacional y en particular con Rajoy, quien ya ha manifestado su posición contraria a una propuesta de resolución para iniciar el proceso hacia la República Catalana.

 


 

[1] http://eltelescopio.com.uy/cataluna-de-las-urnas-a-los-escanos/

Alejandro Guedes

Autor: Alejandro Guedes

Politólogo. Egresado de la Faculta de Ciencias Sociales.Se encuentra cursando la maestría en Ciencia Política (UdelaR). Integrante del Programa de Estudios Parlamentarios del Instituto de Ciencia Política.