Lunes, 15 de febrero de 2016

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Esperando el Zika, llegó el Dengue

Estábamos atentos esperando la noticia del primer caso de Zika y nos sorprendió la primera persona infectada de Dengue en Uruguay.

Es natural que las enfermedades desconocidas hasta ahora por la población generen miedo. Por ello y en el convencimiento de que el miedo y la enfermedad, se combaten en primer término con información, es que voy a utilizar este espacio para comentar esta realidad procurando ayudar en la comprensión respecto de la situación en que estamos.

Cuando hablamos de cualquier enfermedad, sea o no infecciosa, es necesario conocer lo que se conoce como “historia natural de la enfermedad” que no es más que la sucesión de hechos que llevan a una persona que no está enferma, a enfermar. Esto es imprescindible para poder prevenir toda patología, y en esta columna nos ocuparemos de una de las enfermedades transmitidas por el Aedes aegypti que es lo que nos está preocupando a todos ahora, pero que aplica a las otras.

Otro elemento que debemos tener en cuenta cuando conocemos la existencia de una nueva enfermedad, al menos para la población, es su dimensión, es decir, su potencial gravedad, su letalidad  ( probabilidad que muera la persona infectada), su morbilidad ( capacidad de enfermar y dejar secuelas).

Asociado a lo anterior, debemos saber que el tener una infección no implica el mismo problema para cada persona. Esto se ilustra con lo que se llama asociación agente/huesped. Poblaciones vulnerables, que puede ser por edad o por preexistencia de enfermedades crónicas, van a ser susceptibles a manifestaciones eventualmente más graves de una enfermedad infecciosa que una persona previamente sana.

Y un elemento trascendente, que atraviesa todo lo dicho anteriormente, es la adecuada información y la prudencia al momento de identificar sintomas sospechosos, así como al hacer uso de los servicios de salud. Es muy importante saber en qué momento o por cuáles sintomas se debe consultar, no solamente por protección personal, sino porque un uso inapropiado de los servicios pueden hacer colapsar a los mismos y evitar que la persona que lo necesite realmente carezca de acceso oportuno a los mismos.

 

LA SITUACION DE URUGUAY

Nuestro país se ha caracterizado por tener un perfil epidemiologico excepcional para los países en la región, basado especialmente en buenas prácticas en salud pública que tienen una extensa tradición, y que ha permitido que tengamos como principales causas de muerte y enfermedad las llamadas enfermedades no transmisibles, sobre las que se actua y se seguirá actuando, pero no tiene en sus ultimas decadas un perfil de grandes epidemias, a pesar de tener un contexto regional que si lo tenía. Esto no se llama suerte ni casualidad, se llama trabajo y compromiso en la prevención, la mejor “vacuna” para estas enfermedades.

Haciendo memoria, de mi experiencia personal, recuerdo la preparación en los hospitales frente a la eventualidad de la epidemia de cólera. También recuerdo que apenas habíamos visto esa enfermedad en el curso de medicina, porque era algo que no existia en nuestro país. Se generaron estrategias preventivas, se prepararon las salas donde estarían los enfermos, y felizmente estas salas no tuvieron que usarse, porque la enfermedad no llegó.

En tiempos más cercanos, amenazó la gripe aviar, la H1N1. Recuerden años atrás la buena costumbre que luego se mantuvo de utilizar alcohol en gel para higienizarse las manos y de esa manera descontaminarlas eventualmente para evitar contagios. Eso partió de adecuada información de parte de las autoridades sanitarias y de campañas de prevención.

Hace unos años reemergió la tos convulsa e inmediatamente se fortaleció la comunicación y la inmunización para esta enfermedad, que felizmente no ha tenido las consecuencias que tuvo en su inicio, en el 2010.

Y se siguió venciendo.

En el 2010 se diagnosticaron 2.4 millones de casos de DENGUE en los países miembros de la OMS[i] . En 2013, sólo en la región de las Américas los casos fueron 2.35 milones de casos, con una mortalidad de 1%.

El 13 de febrero de 2016, 3 años después,se diagnostica el primer caso autóctono en nuestro país.

El motivo de este breve relato es tener una perspectiva de las cosas. No nos podemos sentir desvalidos. Estamos antecedidos en lo que a la epidemiología se refiere de historias de éxito para las enfermedades transmisibles. Tenemos de las mayores tasas de inmunización en la infancia. Tenemos acceso gratuito a las enfermedades de alta prevalencia como la gripe en epoca de invierno. Y nos preceden antecedentes de responsabilidad ciudadana frente a amenazas controlables, como el caso de la gripe H1N1, y la adhesion a las inmunizaciones voluntarias en casos de riesgo de epidemias.

El Ministerio de Salud Publica, tiene entre otras competencias la vigilancia epidemiológica de las enfermedades de nuestro país y hay un sistema, como en otros países, de notificación obligatoria de enfermedades transmisibles. Así sucede por ejemplo cuando somos notificados de casos de meningitis, en los que se desencadena inmediatamente acciones para prevenir contagio, en enfermedades tan graves como esa, así como más leves .

La vigilancia epidemiológica la ejerce el ministerio con información de prestadores de salud que deben notificar, en diferentes tiempos según la gravedad de la enfermedad, que puede ir desde la notificación inmediata hasta unos días de plazo, y reportarán que atendieron a una persona con una enfermedad que se encuentra en la lista de enfermedades de notificacion obligatorio[ii].

La división epidemiología del MSP tiene especialistas en el área y ello, me siento en la obligación de decirlo,  nos tiene que hacer sentir gran tranquilidad por la formación que dichos profesionales tienen, todo lo cual me consta.

 

DENGUE, LA ENFERMEDAD

Como comentaba unas líneas antes, para toda enfermedad se debe conocer lo que se llama “la historia natural de la enfermedad”, que en el caso de las enfermedades que hoy nos preocupan, el dengue, el zica, y la chikungunya, tienen elementos en común, y le podemos poner algún tipo de freno comunitario si actuamos frente a la misma. Es decir, cualquier elemento que corte este “circuito”, nos hará combatir la enfermedad.

 

img dengue

 

En la figura se identifica la forma de transmisión del dengue, así como el vector. En toda enfermedad transmisible hay un agente ( el virus en este caso), un transmisor (la persona enferma o portadora) el vector ( la forma en que “viaja” el agente) y el huesped ( la persona que “recibe” el virus, pudiendo o no desarrollar la enfermedad).

En el circuito del dengue, así como el de las otras enfermedades transmitidas por el mosquito Aedes aegypti, se corta el ciclo eliminando el vector.

No hay una sola estrategia para combatir el vector. Por esto, luego del diagnóstico del primer caso, el MSP ha convocado a todos los actores involucrados inmediatamente para sinérgicamente actuar.

Habrán acciones en los prestadores sanitarios, en los medios de comunicación, en agentes locales, entre otros. Voy a describir concretamente lo que implica la eliminación del vector cuya responsabilidad, en diferentes niveles, es de toda la población.

Una de las estrategias, razonables, es evitar la picadura. Esto implica el uso de repelentes domésticos. Esto tiene un efecto personal de prevención.

Otra de las estrategias, con mayor impacto comunitario, es la fumigación. Aunque la fumigación tiene sus limitantes, porque mata al mosquito adulto. Y cada mosquito pone cientos de huevos, por lo que el impacto que tenemos, si bien es comunitario, es de corto alcance.

La estrategia con mayor impacto es la eliminación de las larvas del mosquito, que se logra eliminando la posiblidad de desarrollo de los mismos, concretamente con acciones domesticas y comunitarias sobre el agua estancada que actua como reservorio.

Adjunto en este link toda la información que se irá actualizando sobre esta enfermedad. En la misma encontrarán sintomas y características, así como consejos sobre como proceder. http://www.desafioceroaedes.com/

En la pagina del Ministerio de Salud Publica también se estará dando información oficial, www.msp.gub.uy

Concluyo entonces que el combate al dengue, al zica, y a la chikungunya es comunitario. Nos instruirán pero todos los actores, desde lo doméstico hasta lo institucional, tenemos que poner el hombro para combatirlo.

Esta enfermedad no mira clases sociales, ideas, edades, nos puede tocar a todos, o a nadie si trabajamos en ello.

Y si tengo que resumir esto en dos palabras, informacion y prevención, son las claves.

Sigamos dando ejemplo !!

 


 

[i] http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs117/es/

[ii] http://www.smu.org.uy/sindicales/info/notif.pdf

Cecilia Hackembruch

Autor: Cecilia Hackembruch

Doctora en Medicina. Especialista en economía de la salud y calidad de servicios de salud. Health senior manager. Directora de ISALUD URUGUAY, Escuela de Gestión de Ciencias de la Salud.