Sábado, 24 de septiembre de 2016

MENU

Estrategia

¡Hay Peteco con la porfiada tesitura de confundir estrategia con intencionalidades oscuras!

Pasa en el deporte y pasa en la política exterior del “país de primera”.

Porque cuando los periodistas deportivos afirman que el Santi Urrutia perdió el torneo Indy Light por un conducta “antideportiva” del equipo rival, confunden la estrategia de un equipo con la anti deportividad.

¡Bien que si hubiese ocurrido lo contrario otro sería el discurso!  Se hablaría de “espíritu de equipo”, de la “viveza criolla del pibe” o del “tuya Héctor” del Santi.

¿Qué tiene que ver esto con la política exterior del Uruguay?

Que al igual que los periodistas deportivos locales, nuestro gobierno viene confundiendo hace más de una década la estrategia con la ideología y ahora que en el continente se da vuelta la tortilla, los problemas empiezan a surgir.

Mientras los gobiernos “compañeros” de Lula, Dilma, los Kirchner (compañeros hasta ahí nomás) o Chaves gobernaban en la América del Sur “progresista”,  no se necesitaba mucha estrategia a nivel de política exterior.

Desde Venezuela se compraba nuestra amistad con petróleo barato (y en cuotas), Brasil nos prestaba “su estribo” para ir de garrón y Argentina…bueno, Argentina nos cortaba los puentes.

Pero los vientos cambiaron, lo de Argentina se veía venir, callar frente al deterioro democrático en Venezuela era demasiado burdo y lo de Brasil se puede decir que fue una sorpresa a medias.

Ahora bien, mientras el continente entero muta hacia una estrategia liberal y el Mercosur comienza a salir de su corsé ideológico, Uruguay queda en offside y prácticamente sólo y lo que es peor, a merced de la ley del más fuerte.

Históricamente fuimos defensores de la flexibilidad comercial estratégica y de la institucionalidad jurídica, porque sabíamos perfectamente que para países pequeños como el nuestro, las leyes y el respeto por las mismas son el único escudo frente al imperio de la fuerza, ejercido por los más grandes.

Pero cuando Mujica pronuncio su célebre frase de que se priorizó “lo político a lo jurídico”, dejando a Paraguay segregado del Mercosur (rompiendo una histórica alianza entre nuestro país y el Paraguay, orientada a equilibrar las fuerzas dentro del bloque) para que el “amigo Chaves” entrara por la puerta de atrás, nos expuso a una vulnerabilidad que hoy se hacer realidad.

Si las normas ya no importan, si lo ideológico está por encima de todo, si lo estratégico nunca existió, entonces no ha de sorprendernos que ahora el imperio de la fuerza se nos vuelva en contra.

¡Sí Peteco, el gobierno se quedó sólo!

Sin margen para negociar mete una marcha atrás rabiosa y le suelta la mano a Venezuela (y al cadáver político de Maduro) cediendo a la presión de los otros países fundadores del Mercosur, tratando de matizar esta derrota con una tibia argumentación de que Uruguay permitió la declaración sobre Venezuela para evitar la “parálisis” del Mercosur.

¡Mentira Peteco!

Uruguay tuvo que ceder a las presiones de los países más grandes porque no tenía otro remedio, porque está sólo y porque durante la última década fue incapaz de desarrollar una estrategia comercial que funcionase de plan B, al Mercosur.

No al TLC con Estados Unidos (pero ex presos de Guantánamo por naranjas sí, hay que ser humanitario en la vida), no al TISA, no al acercamiento comercial con Europa por fuera del Mercosur.  Toda la política de inserción internacional del país tenía que ser previamente aprobada por el PIT- CNT.

¡Ideología, ideología y más ideología!

Y si prestamos atención a las declaraciones del flamante ministro brasileño de Agricultura, Blairo Maggi, deberíamos preocuparnos aún más.

Ustedes le compran carne a Uruguay, pero ¿dónde van a vender más autos?, ¿en Uruguay o Brasil?“, les dice a los inversores coreanos para disuadirlos de dejar de comprarnos carne a nosotros y empezar a comprarle a ellos.

Los más fuertes vuelven a usar todo su poderío y presión para atraer inversiones para sus pagos.

Pero no te confundas Peteco que no lo hacen de malos o de antideportivos, es simplemente su estrategia.

Pepe Grillo

Autor: Pepe Grillo