Domingo, 13 de marzo de 2016

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Ancap en fascículos (4)

Uno de los capítulos del triste episodio de Ancap es el de la cancelación de las deudas que el Ente tenía con PDVSA de Venezuela por la compra de petróleo.

En la época del Presidente Chávez se suscribió un convenio por el cual Ancap compraba petróleo y sólo pagaba el 75%. El restante 25% lo financiaba a 15 años, en dólares, con dos años de gracia y el 2% de interés.

Como Ancap nos vendía el combustible a los uruguayos al contado y pagaba parte del petróleo a 15 años, esto tuvo dos consecuencias.

La primera es que se encontró con una gran cantidad de dinero que estaba fuera del control del Ministerio de Economía y de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, por provenir de un proveedor.

La segunda, que su pasivo aumentó fuertemente pasando de 290 millones en el año 2004 a 2300 millones de dólares en el 2015.

En el 2013, cuando se empezó a avizorar que si seguía creciendo el endeudamiento el mismo se tornaría en inmanejable, Ancap comenzó a buscar soluciones para bajarlo.

Alertados por esa situación, aparecieron por el ente los representantes de Exor que habían celebrado una operación de cancelación con PDVSA para Petropar de Paraguay.

Exor, junto a un Banco suizo, eran acompañados por un diputado suplente del Frente Amplio. Se entrevistaron con Ancap para ver la posibilidad de hacer una operación de cancelación del creciente pasivo con PDVSA.

En Ancap, su entonces presidente, les dijo que estaba interesado pero que deberían traer la aprobación de PDVSA.

Al poco tiempo reaparecieron con una nota de PDVSA diciendo que estaba dispuesta a realizar la operación de precancelación de la deuda. Ancap aceptó esto, aunque sin firmar contrato escrito. Sus representantes viajaron a Caracas y suscribieron un documento de acuerdo con PDVSA.

En ese documento se dejó constancia del acuerdo y se expresó que se haría un fideicomiso con Exor y el banco suizo.

Así las cosas, poco tiempo después y para cumplir con el acuerdo, Ancap abrió una cuenta en el banco suizo. El Poder Ejecutivo envió al Parlamento un proyecto de ley para que el Ministerio de Economía le prestara al ente el dinero para hacer la precancelación.

Se argumentaba que esa operación era muy favorable porque, con el descuento por la tasa, una deuda de 700 millones de dólares quedaba en aproximadamente 500 millones, lo que daba una ganancia  200 millones.

En su momento señalamos que la tal ganancia no era tanta sino sensiblemente inferior. Es que para cancelar esa deuda Ancap tomaba una deuda en UI a tasas muy superiores y menos beneficiosas de lo que se cancelaba.

Es decir tenía una ganancia en ese período pero debía pagar mucho más por intereses en el futuro. Pan para hoy, hambre para mañana.

Al aprobarse la ley y tener todo pronto para la cancelación surgió un problema.

PDVSA, unilateralmente, le comunicó a Ancap que la operación no se haría con Exor y el banco suizo sino con el Bandes venezolano.

En ese momento, Ancap, en lugar de hacer notar que no se podía dejar fuera a los que habían armado la operación, lo aceptó.

No se dio cuenta que, si bien no se había celebrado un contrato por escrito, en los hechos se podía esgrimir que había un contrato. Exor y el banco suizo se habían presentado ante las dos partes, ofrecido sus servicios, estuvieron en las reuniones y hasta cuando se firmaron los contratos se les había mencionado expresamente en ellos.

Pese a todo esto, la cancelación se hizo como lo exigió PDVSA. Lógicamente Exor demandó judicialmente a Ancap, aunque no lo hizo a PDVSA. La demanda fue por una suma superior a los 15 millones de dólares.

Es muy difícil saber si esa demanda habría prosperado o no. Entiendo que tenía serias posibilidades de prosperar, pero nunca lo sabremos porque Ancap y Exor transaron la misma.

Ante la situación de conflicto, llegaron a un acuerdo.

Por ese acuerdo, Ancap no le pagaría nada a Exor por lo sucedido. En su lugar le daría un plazo de un año para que concretara con PDVSA una operación de cancelación por otra deuda, de 400 millones de dólares, que Ancap mantenía.

El acuerdo aparecía como una buena transacción. Ancap se sacaba de encima una demanda de más de 15 millones de dólares y a su vez encaraba la solución del otro tramo de deuda que mantenía con PDVSA. Exor por su parte tendría una participación que le permitiría generar sus honorarios y cobrarlos.

Una situación ganar-ganar.

A los pocos meses volvió a surgir un imprevisto.

Los presidentes de Uruguay y Venezuela acordaron que la deuda que Ancap mantenía con PDVSA se precancelaria en el marco de un programa petróleo por alimentos. Uruguay vendería alimentos a Venezuela y esta cancelaría con lo que Ancap adeudaba.

Olvidaron en ese momento que Ancap había hecho un acuerdo con Exor por el que esta tenía el derecho de hacer la operación que se violaba.

Así las cosas Exor volvió a demandar a Ancap. En ese momento realizan una nueva transacción por la que Ancap le pagaría 3.1 millones de dólares a Exor por el incumplimiento.

El tema es complejo y surgen muchas dudas.

La primera es que Ancap no podía contratar a Exor y el banco suizo directamente y sin licitación como lo hizo de entrada.

Cuando estos se presentaron a Ancap a proponerles el negocio de precancelación no se les debió contestar lo que se les contestó: traigan la aprobación de PDVSA y lo hacemos.

Eso fue contratarlos en forma directa en un negocio de millones de dólares.

Lo lógico debió ser llamar a los servicios jurídicos para celebrar un contrato. Al hacerlo estos habrían advertido que no se podía contratar directamente y sin licitación o llamado.

El asunto es aún más grave cuando se informa que quien actuaba por la empresa ante Ancap o la representaba era un dirigente político de primera línea del Frente Amplio, integrante de la Comisión de Estrategia y diputado suplente (que ingresó más de una vez a Cámara).

Con él en el medio se hacían estos negocios de millones de dólares, lo que es reprochable desde todo punto de vista.

Lo otro son los errores en el actuar de Ancap. Aceptó que PDVSA dejara fuera a Exor cuando estaba comprometida con este y después transó un juicio cuya responsabilidad era de PDVSA.

Finalmente, no advirtió al Presidente Vázquez que si hacía el acuerdo que hizo con Nicolás Maduro ello llevaba a que Ancap violara las obligaciones de la segunda transacción.

Errores que hoy nos cuestan millones de dólares.

Pedro Bordaberry

Autor: Pedro Bordaberry

Abogado, Senador, 55 años.