Miércoles, 11 de noviembre de 2015

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Los que derribaron al kirchnerismo

Hace dos meses había una certeza: Scioli sería el próximo presidente. Así lo creía más del 60% de la población. Las encuestas mostraban sin excepción la brecha de 8 a 12 puntos que separaba al candidato kirchnerista del líder de Cambiemos, indicativa de un pase a la presidencia directo, el 25 de octubre, o a un balotaje de mero trámite. Scioli Presidente era una certeza.

Pero, algo pasó. Cómo en una novela de suspenso, en el último minuto un insospechado actor secundario aparece y salva a la chica.  Se coincide  en llamar a este actor ignoto, “el 7° de Caballería”, una tropa inesperada que salva a la caravana en el último minuto.

Para el análisis

El 25 de octubre votaron 2.282.000 personas más que en las PASO, un 7% del padrón de electores. De ese volumen, el 70% votó a Macri y solo el 12% a Scioli.

En las encuestas habituales, de unos 1200 casos, esa población es de unas 100 personas. Las encuestas no pueden decir nada- por el enorme error estadístico- sobre esas 100 personas. Se hubieran necesitado muestras DIEZ veces mayores a las habituales para captar el verdadero comportamiento de esos electores, ausentes en las PASO, y presentes ayer, que le dieron el triunfo a Cambiemos. No es para exculpar a las encuestas, pero el hecho de que nadie captó este fenómeno es más debido al poco volumen de las muestras que a alguna trama conspirativa.

¿Cómo es posible que un sector de la población, marginal a la política, que no se interesa por ella y que no vota, haya sido el sujeto de una voluntad mayoritaria de cambiar la Historia?

Nadie previó semejante comportamiento y no solo los encuestadores: ningún periodista o analista político insinuó siquiera, este escenario.

La maravilla de la vida es la sorpresa.  Nadie previó la sorprendente y rápida caída del kirchnerismo. En Argentina acabamos de presenciar la caída de nuestro Muro, el populismo peronista. Vendrán ahora legiones de analistas a demostrarnos que ellos “ya lo sabían” y comenzaran con sus consejos, ex post facto. Pero todos sabemos que no es verdad y que están tan sorprendidos como todos.

Esta caída incluye a todo el kirchnerismo y buena parte de eso denominado “peronismo”. Se acabaron los clientelismos, al menos como forma predominante de dominación y solo supervive en el Norte- no todo – y en algunas islas suburbanas. Pero muere, indefectiblemente.

Las dos Argentinas

Electoralmente Argentina tiene dos comportamientos opuestos.

En la Región Centro (Capital, Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Córdoba y Mendoza) Macri le ganó a Scioli por un millón de votos (38% a 32%).

En el resto del país, Scioli le ganó a Macri por 1.600.000 votos (47% a 24%).

Aun en el norte, bastión peronista, hubo algunas sorpresas. En todo el Noroeste, con centro en Tucumán – protagonista de una elección fraudulenta en agosto- hubo bajas de 5 a 9% en los resultados de Scioli en las PASO y los registrados en Octubre. En Jujuy ganó el candidato a gobernador por Cambiemos. Algo está sucediendo en la Argentina de los feudos políticos.

La gesta de María Eugenia Vidal

La gran sorpresa es, sin dudas, el triunfo de María Eugenia Vidal  – la Heidi como despectivamente la denominaban los viejos barones peronistas-  por sobre el referente, ejemplo, líder y Jefe de la Banda, don Aníbal Fernández , alias “La morsa”.

Sin publicidad, sin aparato, sin chances, María Eugenia recorrió durante un año  todos los rincones de la Provincia y estableció un pacto secreto con sus habitantes más olvidados. Su gesta rompe en mil pedazos los manuales de campaña electoral que los expertos han escrito en el último medio siglo. En esos manuales se dice : “Si no estas en la TV, no existis, no sos nadie”. Los “media” son el secreto del éxito y, entonces, te entrenan para rendir un examen exitoso ante las cámaras. Muchos hasta se hacen cirugías plásticas para lucir mejor ante las cámaras. María Eugenia se rió de todo eso.

Este Gráfico muestra la fulgurante aparición de Vidal en el panorama político de la Provincia:

 

INTENCIÓN DE VOTO A GOBERNADOR  EN EL GRAN BUENOS AIRES
MARZO A OCTUBRE

graficaopinion

De un mínimo 7% a un 34%, en un crecimiento sin prisa y sin pausas, en el Conurbano. En el Interior de la Provincia arrasó: 48% a 30%

Su triunfo fue acompañado en el Conurbano- un reducto peronista- por el de intendentes de Cambiemos en Quilmes, Lanús, Tres de febrero, Morón, Vicente López, San Isidro y Pilar.

El notable crecimiento del voto a Macri

El “fenómeno Vidal” no benefició particularmente a Macri debido, justamente, a que muchos de sus votantes eligieron a Scioli para Presidente.

El millón y medio de nuevos votantes que obtuvo el líder del PRO provino de los dos millones de ciudadanos que no votaron en las PASO o de los que votaron en blanco (el voto blanco bajó de 1.200.000 a 600.000).

Esta sorpresa se consumó a la vista de decenas de analistas y encuestadores que no pudieron detectarla (uno de ellos, a las dos de la mañana del lunes estaba en un bar tomando algo. Un amigo le preguntó “qué tomas?”. “Cianuro” contestó, lacónico y resignado.)

Lo que sucedió es que un importante sector usualmente poco interesado en las elecciones, un 7%, sintió que si no participaba, el kirchnerismo tenía para 4 años más de la mano de Scioli. Y decidió participar. El 70% votó a Macri y solo un 18% a Massa. No venían a reforzar el caudal de este sino el de Macri.

Esto demuestra que las campañas van mucho más allá de los electores habituales. En este caso el “voto útil” llegó fuertemente a los poco interesados en votar. Es un fenómeno nuevo, especial, que hay que analizar de aquí en adelante. No es culpa de las encuestas. De lo que sí son culpables los encuestadores es de su soberbia. Les falta el socrático “no se nada” y el popperiano: “Hay que intentar falsar nuestras hipótesis , no demostrarlas”.

Mitos derrumbados

Mito caído Número 1: “El peronismo es invencible en la Provincia de Buenos Aires”. Solo la ola Alfonsín arrastró a Armendáriz a La Plata. Pero cuatro años después, en 1987,  el peronismo retomó ese gobierno… y no lo soltó hasta octubre de 2015.

Mito caído Número 2: “La gente vota solo por los planes que recibe”. Las mujeres más pobres fueron una de las bases de sustentación del voto a ME Vidal. Habrán preferido poner en riesgo algún plan social, pero no votar a Aníbal, sospechado como jefe del narcotráfico que tanto afecta a sus hijos.

Mito caído Número 3: ”La gente no sabe cortar boleta, mete todo junto en el sobre”. Eso lo creíamos todos hasta el 25 de octubre. 400,000 personas votaron a Scioli y a María Eugenia Vidal. Más de un 10% de corte.

Mito caído Número 4: “Para ganar hay que aparecer en la televisión y/ o tener un buen aparato clientelístico”.

Un clima de alivio

El 58% de la población dice estar “esperanzada”. Solo un 8% dice estar “triste”. El país pasó de la resignación a la esperanza en solo día.

Es una de las grandes trasformaciones de la historia, similar a la de 1983 cuando un candidato a perdedor arrasó contra el candidato peronista.

La campaña para el Balotaje está atravesada de euforia del lado de Cambiemos y de temor, rabia y conflictos internos del lado del Frente para La victoria. No han podido tragarse la píldora de Aníbal perdedor y saben que Scioli la tiene difícil.

Se ha instalado una campaña sucia contra Macri que incluye el uso descarado del Estado para insultar al opositor. Desde centros de salud que ponen un cartel que dice: ”Si gana Macri, este centro de salud desaparecerá”, hasta la Facultad de Ciencias Sociales que oficialmente declaró su apoyo a Scioli, como si la Universidad pudiera enredarse en la lucha electoral. Todas las instalaciones del Estado tienen carteles sindicales alertando contra los despidos que vendrían de ganar Macri.

Pronósticos

Las encuestas se animan a pronosticar un triunfo de Macri, pero lo cierto es que el fiel de la balanza (los 5 millones de votantes a Massa) no terminan de decidirse. Un 43% votaría a Macri, un 33% a Scioli y el resto está indeciso. Si estos indecisos terminaran prefiriendo a Scioli, la cosa terminaría en un empate que pondría dramatismo al escrutinio.

Pero, aunque Macri no gane, hubo al fin, un Fin de Ciclo del kirchnerismo. No hay futuro para Cristina, quien ya puede dejar de soñar con un regreso con gloria en 2019.

El eje Capital-Provincia de Bs. As. – que suma el 46% del padrón- en manos de Cambiemos es un límite físico a cualquier intento cesarista de un Scioli presidente. Este  tendría que negociar, consensuar, incorporar al “otro” como un actor imprescindible. Todo lo opuesto al Kirchnerismo, y a su enfermedad aguda, el Cristinismo.

Hay que felicitarse de que la sorpresa, de ahora en más, reinará por sobre los mitos construidos por los dominadores. El poder se achica, vigilado desde las redes sociales, rodeado por millones de ciudadanos activos, con computadoras y celulares listos para disparar información, tan letal como las balas de plomo.

No hay aparato de poder que se resista a esto.

Esteban Lijalad

Autor: Esteban Lijalad

Sociólogo (UBA, 1972). Investigador de Opinión Pública, procesos de mercado y Comunicación Social. Experto en investigación social mediante el uso de encuestas. Titular de las consultoras Aresco (1984-87), Equas (1987-1991), Sofres Ibope (1991-1993) Consultora Tesis (1993-2003). Asesor del Ministerio de Educación de la Nación (Argentina), Área de Evaluación de Calidad Educativa (1996-1999). Consultor PNUD ARG 97/025 (2002-2004). Docente de la Universidad Nacional Tres de Febrero, en la Maestría en Generación y Análisis de Información Estadística (2003-2004). Actualmente Director del GOP, Grupo de Opinión Pública de Comunicaciones Sudamericanas S.A. (http://consultoracs.com/cs/gop/)