Lunes, 28 de noviembre de 2016

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Futbol y Seguridad

El criterio general adoptado por el ministerio del Interior del no ingreso de la policía a brindar seguridad dentro de los estadios es una medida desacertada, inconducente, y sin lugar a dudas perjudicial. Donde gana la violencia, el vandalismo, el desorden, y hasta el narcotráfico.

La sin razón de esta medida cae por su propio peso.

Un espectáculo masivo u público como el futbol, no puede ser tierra de nadie, ni dejarse libre a los violentos, ni a la delincuencia.

Los eventos deportivos en los estadios son un “espectáculo público” por definición. Una actividad pública, a la que concurren miles de personas y abierta a quien quiera concurrir con su entrada. Donde el Estado no puede no asumir su responsabilidad y competencia de brindar seguridad.

Si el Sr. Subsecretario del ministerio del Interior J. Vázquez declara que: “Los delincuentes no le tienen miedo a la policía” (El País 5/10/16), que autoridad o disuasión puede entonces lograr un simple empleado se una empresa de seguridad privada.

Además el Ministerio del Interior, tampoco puede estar omiso en cumplir con sus obligaciones. Por cuanto las leyes están para ser cumplidas.

En tal sentido, corresponde cumplir estrictamente con la función policial claramente establecida en nuestro ordenamiento jurídico:

 

  • Constitución de la República:

Artículo 7°.Los habitantes de la República tienen derecho a ser protegidos en el goce de su vida, honor, libertad, seguridad, trabajo y propiedad. Nadie puede ser privado de estos derechos sino conforme a las leyes que se establecieron por razones de interés general”.

Artículo 168° Nal. 1º.- “Al Presidente de la República, actuando con el Ministro o Ministros respectivos, o con el Consejo de Ministros, corresponde:

1°) La conservación del orden y tranquilidad en lo interior, y la seguridad en lo exterior.” 

  • Ley Orgánica Policial Nº 19.315 de 18 de febrero de 2015:

“Artículo1º.– El orden y la seguridad pública interna son competencia exclusiva del Estado. Su mantenimiento corresponde al Poder Ejecutivo a través del Ministerio del Interior. “Artículo 4º.- Los cometidos de la Policía Nacional, como Policía Administrativa, son los siguientes:

  • A) Velar por el cumplimiento de las leyes y disposiciones  generales, ejecutando las órdenes que le hayan sido encomendadas, en el ámbito de sus respectivas competencias.
  • B) Auxiliar y proteger a las personas y asegurar la conservación y   custodia de los bienes que se encuentren en situación de peligro por cualquier causa.
  • C) Mantener y restablecer, en su caso, el orden y la seguridad.
  • D) Prevenir la comisión de los delitos y las faltas establecidos  en el Código Penal y en las leyes especiales, así como las contravenciones administrativas para las cuales se haya  dispuesto su intervención. 
  • E) Reprimir las conductas que constituyan delitos y faltas.
  • F) Garantizar el desarrollo de reuniones públicas, protegiendo los  derechos de los terceros, cuando aquellas pierdan el carácter pacífico.
  • G) Garantizar la seguridad en lugares y actos públicos.”

 

  •  Ley Nº 18.315 -Procedimiento Policial- de 5 julio de 2008

“Artículo 2º. (Atribuciones).- El servicio policial ejercerá, en forma permanente e indivisible, las actividades de observación, información, prevención, disuasión y represión.

El objetivo de las actividades referidas es impedir y, en su caso, reprimir, la comisión de delitos, faltas o infracciones, procediendo a la detención de los autores de las mismas para someterlos a la Justicia competente en los plazos y condiciones legalmente establecidos, acompañando las pruebas correspondientes.” 

Lo de no poner Policía dentro del estadio roza la tozudez, el capricho, lo porfiado, la obstinación y la terquedad injustificada.

Por otra parte, no se puede ser tan ingenuo, en pensar que con cámaras de identificación facial se solucionaran todos los problemas.

¿De qué servirán las cámaras frente a los encapuchados y los que ocultan su rostro con bufandas o prendas sobre su cara?. Son solo cámaras. No ven, ni identifican por debajo de la ropa.

Son solo una herramienta tecnológica más, pero no más que eso. Son muy importantes pero debe ser acompañada de otras medidas, tales como un férreo control de ingreso, una efectiva presencia y acción policial, entre otras.

Asimismo hay que invertir el criterio: no es correcto que sean los clubes quienes brinden la seguridad y el ministerio del Interior colabore con ellos, sino exactamente al revés. Es el ministerio del Interior quien debe velar por la seguridad, con la colaboración de los clubes.

Algunas medidas eficaces, pasan por: la presencia policial fuera y dentro del estadio, con apoyo de empresas privadas de seguridad; un severo control de admisión; una revisación adecuada de quienes ingresan al estadio por medio de escáner portal y de mano; una revisión completa del estadio y de sus instalaciones previa al ingreso del público; la eliminación de todo el material que pueda ser vandalizado de los estadios deportivos; dividir aún más a las hinchadas dentro de una misma tribuna, por medio de elementos físicos, tales como vallados, separaciones o pulmones; la instalación de cámaras de alta definición y resolución; el empleo de drones policiales de control; la efectiva prohibición del regalo o entrega de entradas gratis; la realización de espirometrías aleatorias al ingreso; una legislación penal especial (con agravamiento de los delitos cometidos en ocasión de eventos deportivos) para erradicar la violencia en el deporte; etc.

La experiencia comparada de países cercanos, permite observar algunas acciones que vienen siendo exitosas.

En Chile, el gobierno con la colaboración de la ANFP, impusieron el programa “Estadio Seguro”, que ha controlado la violencia, con medidas como el registro de cada hincha mediante sus datos personales y su huella digital antes de entrar a algún recinto deportivo.

En Argentina se viene desarrollando con singular resultado positivo por parte del gobierno, el programa “Al futbol lo cuidamos entre todos”, con una serie de medidas para mejorar la seguridad en los estadios y a la vez terminar con las barras bravas.

Las acciones van dirigidas principalmente a:

  • Un nuevo sistema, simple y claro: cualquier ciudadano que vaya al estadio debe llevar y presentar su documento de identidad, el cual es escaneado por la policía, y se sabe –en tiempo real- si tiene algún pedido de captura y/o restricción de ingreso por derecho de admisión. Este contralor está en manos del Ministerio de Seguridad, no de los clubes. Y a su vez, todo aquel que no pueda ingresar, tendrá que pasarse las horas de partido y las dos posteriores en un lugar a designado por las autoridades (seccional policial). El objetivo es que el fútbol ya no sea un nido de violencia que genere situaciones de delito y complicidades.
  • Implica por ende un férreo sistema de restricciones de admisión: por requerimiento judicial o policial; por antecedentes; por derecho de admisión; por estado etílico o consumo de otras sustancias prohibidas.
  • Estas medidas se complementan con, por un lado, el agravamiento penal, de cualquier tipo de delitos, si son cometidos en ocasión de eventos deportivos.
  • Y por otro lado, con un mayor control y prohibición de reventa de entradas y de las actividades de los denominados cuidacoches, para evitar se puede realizar acciones irregulares alrededor de los estadios.

En suma: Las soluciones no son sencillas, ni de un día para el otro, pero tampoco son imposibles.

El objetivo debería ser erradicar definitivamente a los vandálicos. Es que no haya más barras bravas. No ver más la imagen de efectivos policiales custodiando a los violentos.

Lo primero que se necesita es voluntad política, pragmatismo, gestión y capacidad.

Guillermo Maciel

Autor: Guillermo Maciel

Doctor en Derecho y Ciencias Sociales. Doctor en Diplomacia. Docente de la Universidad de la República; de la Universidad de la Empresa y de otros centros de estudios superiores. Director General del Ministerio del Interior de la República Oriental del Uruguay de 1999 a 2005. También se desempeñó como asesor del Ministro del Interior durante 1998. Asesor del Comité Nacional de Calidad de la Presidencia de la República de 1996 a 1999. Director del Observatorio en Seguridad de la Fundación Propuestas. Consultor especializado en seguridad ciudadana; y autor de varios trabajos publicados sobre la materia.

  • Hugo Hernández Serena

    El argumento (ESTÚPIDO) que se esgrime para no entrar al espectáculo deportivo es que “es un espectáculo privado” ¿Y las funciones de cine? Y hay policías…¿Y el teatro? Y hay policías…lo que pasa es que acá SON MUCHOSLOS GOBERNANTES QUE JUEGAN MUY BIEN AL “PING PONG” ( o tenis de mesa, como les gusta decir a los olímpicos) Y SE PASAN LA PELOTITA UNOS A OTROS…PERO AL FINAL…¡¡NADIE LA TIENE!! (ni siquiera Gran Bonete)