Domingo, 20 de noviembre de 2016

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Inseguridad | Fascículo Nº 3: Más dinero, más recursos, peores resultados

En este tercer fascículo continuamos el análisis de la interpelación que le hicimos al Ministro del Interior.

Muchas veces en la actividad políticas vemos que los actores, enfrentados, afirman cosas diametralmente distintas.

La opinión pública, los ciudadanos, quedan con dudas acerca de cuál de los contendores afirma la verdad.

Antes de la interpelación el Ministro del Interior afirmó que las rapiñas habían bajado en los últimos meses y que los resultados de su gestión se comenzaban a ver.

La misma afirmación hizo el Ministro Bonomi en el 2012, y las rapiñas subieron.

Igual aseveración realizó en el 2013 y el 2015 y las rapiñas también aumentaron en esos años.

En el 2014, año electoral, no afirmó que las rapiñas bajaban sino que su candidato y él aseguraron que las bajarían en un 30% de ganar la elección.

Ese año 2014 volvieron a aumentar las rapiñas y los delitos en general.

De ahí que la interpelación era una oportunidad para llegar a conclusiones acerca del aumento o baja de los delitos en general y de las rapiñas y homicidios en particular.

Por lo que le realizamos una serie de preguntas claras y concretas sobre si habían aumentado o no.

Las respuestas del Ministro fueron contundentes.

Bajando la voz y mirando el piso, no tuvo más remedio que aceptar lo que la realidad (y las estadísticas oficiales) concluían.

Preguntado concretamente si las rapiñas habían aumentado en el último año cerrado, 2015, respecto del año anterior, 2014, reconoció que habían aumentado.

Preguntado si los homicidios habían aumentado en el último año cerrado, 2015, respecto del anterior, 2014, reconoció que habían aumentado.

Preguntado si los delitos habían aumentado en el último año cerrado, 2015, respecto del anterior, 2014, reconoció que habían aumentado.

A confesión de parte, relevo de prueba, dice el viejo aforismo judicial.

El Ministro no tuvo más remedio que reconocer lo evidente: el deterioro enorme de la seguridad pública.

El problema en sí es más grave si se analizan los recursos con que cuenta el Ministerio.

Si los recursos aumentaron y los resultados empeoran la gestión es aún peor.

Como entre 2004 y 2015 el presupuesto del Ministerio del Interior fue aumentado en cerca de 500 millones de dólares (pasó de 240 a 750 millones aproximadamente) el problema era mucho más serio.

Más inversión, mas recursos, no redundaron en una mejora sino en un empeoramiento de la seguridad ciudadana a cargo del Ministro Bonomi.

De ahí que también realizamos dos preguntas simples pero importantes.

El Ministro volvió a reconocer hechos que agravan los resultados de su gestión.

La primer pregunta fue si el Ministro consideraba que contaba con el presupuesto suficiente o por el contrario le faltaban recursos para cumplir con las tareas que la Constitución y la ley ponen de su cargo.

La respuesta fue contundente. Dijo: “si cuento con el presupuesto necesario y suficiente“.

La siguiente pregunta fue si el Ministro contaba con la cantidad de funcionarios policiales suficiente para cumplir con su tarea.

De nuevo la respuesta fue contundente, Respondió: “si, cuento con la cantidad de funcionarios policiales necesaria“.

A partir de esas respuestas las conclusiones llegaron por sí solas.

El Ministro reconoció tener más presupuesto (500 millones de dólares más por año) el que estimó suficiente.

Reconoció, además, que tenía la cantidad de policías necesaria para el cumplimiento de sus tareas.

Aceptó que las rapiñas aumentaron, los homicidios aumentaron, el delito aumentó.

Es decir tuvo más dinero, mas recursos, más policías y obtuvo como resultado más delitos.

Si se tienen más recursos y los resultados empeoran hay una sola explicación: la gestión.

A lo que se suma que además de recursos económicos el Ministro tuvo otro recurso indispensable: el tiempo.

Lleva casi siete años al frente del Ministerio.

Es decir tiempo y dinero trajeron mas delitos.

Si se compara estos resultados respecto de años anteriores los números son elocuentes.

Al iniciar el gobierno el Frente Amplio, en el 2005, ocurrían 7000 rapiñas por año. En el 2015 fueron más de 21.000.

En el año 2011 hubieron 199 homicidios en el Uruguay. En el 2015 fueron 290 aproximadamente.

A las conclusiones se llega sin necesidad de mayores desarrollos: el cambio se impone.

Pedro Bordaberry

Autor: Pedro Bordaberry

Abogado, Senador, 57 años.