Lunes, 3 de julio de 2017

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Inseguridad holística

Es notorio que del año 2005 a 2017 la situación de inseguridad empeoró gravemente y particularmente mucho más, durante la gestión del actual ministro (de 2010 a 2017).  Sin lugar a dudas estamos mucho peor que hace 12 años y muchísimo más que desde que asumió el actual titular de la cartera de interior.

En efecto, el incremento de los delitos (y la violencia con que se cometen) se agravó significativamente durante las dos últimas administraciones. La evaluación de la gestión es notoria y habla por sí sola: el actual ministro asumió su cargo con unas 12.000 rapiñas al año (cierre del 2009) y finalizó el 2016 con más de 20.000. Y para peor, cada vez hay más “daños colaterales” (las víctimas inocentes de la delincuencia).

De acuerdo a la opinión pública, la inseguridad pública continua siendo la mayor preocupación de los uruguayos. A ello se suma que las últimas encuestas sobre el tema son categóricas. En efecto, 7 de cada 10 uruguayos señalan que la gestión del gobierno para resolver el problema de la delincuencia ha sido: “mala” (1).

En conclusión, los resultados de la gestión no han sido para nada satisfactorios. Nadie puede sostener que estamos mejor desde que Bonomi está al frente del ministerio del Interior.

Aparece pues un ministro distante de la realidad y de la ciudadanía. Donde el enojo de la gente resulta justificado, por cuanto es responsabilidad del gobierno devolverles la paz a los vecinos. La seguridad ciudadana es un servicio público esencial, responsabilidad exclusiva del Estado y todos los ciudadanos son merecedores de recibir dicha protección.

La seguridad se ha transformado en un área crítica. Finalizado el primer semestre del año y de acuerdo a los registros de Fundapro ocurrieron 137 homicidios en el referido período, de los cuales 130 fueron homicidios criminales y 7 homicidios justificados. Cifra significativamente alta, comparada con el promedio histórico que se registraba nuestro país.

Imprevistamente, antes de finalizar este primer semestre, el ministro del Interior, aseguró que en primeros meses del año bajaron algunos delitos, informando algunos porcentajes e incluso pronosticando con cifras, cuál sería el número de las rapiñas en los años 2017, 2018, 2019 y 2020 (2). Realmente increíble. Los ministros no se deben dedicar a hacer pronósticos (no son meteorólogos) sino a gestionar bien y a exhibir resultados, confiables, auditables y transparentes.

Otro aspecto destacable, es que el ministro atribuye la supuesta tendencia a la baja de algunos delitos, a la implementación del P.A.D.O. (sistema de patrullaje intensivo, en algunos puntos de determinados barrios). Es decir que descubrió después de 7 años, que si pone en una zona más policías a patrullar hay menos delitos en la misma. Realmente sorprendente.

Se trata además de una jerarquía que no genera en la gente, confiabilidad, ni credibilidad. Y es peor cuando sus datos delictivos, parecen no estar alineados con la realidad que la ciudadanía percibe diariamente. Qué bueno sería poder auditar como el Ministerio del Interior registra los delitos que se denuncian. Y poder tener una encuesta de victimización que relevara la llamada “cifra oculta”, es decir la cantidad de delitos que no se denuncian.

Por otra parte, el índice de reincidencia del sistema penitenciario en Uruguay es de más del 60% y sin embargo se señala que bajan los delitos. Algo no cierra. E incluso las autoridades han sostenido que “nadie logró bajar las rapiñas en un 30%”. Y tienen razón, ya que 1998 bajaron un 39,2%. Es decir que bajaron mucho más.

Sin dudas el ministro quiere llegar a esa baja del 30%, que fue comprometida por el presidente Vázquez en campaña electoral. Pero una cosa son los deseos y otra muy distinta, es la realidad. Parecería que miden el éxito por voluntad y deseos en lugar de por resultados y realidad.

Prohibir los termómetros no hace desaparecer la fiebre. De igual forma una eventual baja en las denuncias de los delitos tampoco los hará desaparecer. La realidad siempre se impone.

En tal sentido, recientemente, el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Jorge Chediak, dijo que “la tasa de homicidios y rapiñas no dejado de crecer”  Y advirtió, “nos hemos acostumbrado a un número de delitos cada vez mayor y de violencia asociada a esos delitos cada vez mayor”.

Chediak reconoció que el Ministerio del Interior maneja que existe una baja en las rapiñas pero sostuvo que: “no podemos decir eso hasta que tengamos tres años de estadísticas”(3).

Corolario. El gobierno del Frente Amplio hace anuncios de una supuesta bajan de algún delito violento respecto a sus propios malos resultados anteriores. Resulta imposible garantizar o establecer que la imperceptible reducción anunciada, represente una tendencia que se vaya a mantener a futuro, nada, ni nadie, lo puede predecir con certeza. Ojala a así sea, por el bien de todos los uruguayos.

Pero los hechos lo que indican, es que multiplicaron los recursos, pero no los resultados. Se hicieron más ineficientes y más caros. En el 2005 el presupuesto del Ministerio de Interior era de 241 millones de dólares mientras que el 2016 fue de 882 millones de dólares.

El relato de la mejora de la seguridad choca de frente con la realidad que sufre la gente angustiada y acosada cada día más por una delincuencia cada vez más violenta.

 


 

(1) http://www.cifra.com.uy/index.php/2017/04/05/el-desempeno-de-la-policia/
(2) https://www.minterior.gub.uy/images/stories/pdf/presentacion-adm-2017.pdf
(3)http://www.montevideo.com.uy/contenido/Para-Chediak-tasas-de-homicidios-y-rapinas-no-han-dejado-de-crecer–343952

 

grafico delincuencia

Guillermo Maciel

Autor: Guillermo Maciel

Doctor en Derecho y Ciencias Sociales. Doctor en Diplomacia. Docente de la Universidad de la República; de la Universidad de la Empresa y de otros centros de estudios superiores. Director General del Ministerio del Interior de la República Oriental del Uruguay de 1999 a 2005. También se desempeñó como asesor del Ministro del Interior durante 1998. Asesor del Comité Nacional de Calidad de la Presidencia de la República de 1996 a 1999. Director del Observatorio en Seguridad de la Fundación Propuestas. Consultor especializado en seguridad ciudadana; y autor de varios trabajos publicados sobre la materia.