Sábado, 1 de julio de 2017

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Intendencias ¿agencias de colocación?

“Dos de cada tres nuevos empleados ingresan por designación directa”. En el mes de abril, en este mismo espacio, publiqué un artículo con ese titular, acompañado de algunos (alarmantes) números sobre el ingreso de personal en los gobiernos departamentales[1]. Hace unos días La Diaria publicó un interesante artículo, donde retoma el análisis de la selección de personal a nivel departamental, haciendo especial hincapié en los cargos de confianza de las intendencias[2]. Otro dato interesante que se desprende del informe de la ONSC que publica La Diaria es que el 50% del ingreso de personas en calidad de funcionarios público, corresponden a designaciones directas.

Esos datos son muy consistentes con los que aporté hace unos meses, tomando los contratos por tipo de vínculo contractual en el período 2010-2015. Se corrobora la importancia de poner el foco en el nivel subnacional, demandando la misma responsabilidad y accountability que se le exige al gobierno nacional.

Al Visibilizar estos problemas que presenta nuestra democracia, podemos estar dando información más completa a la ciudadanía. Podemos mejorar la capacidad para que pueda evaluar a los representantes. Difícilmente un sector político pueda sostener la promesa de “mejorar la gestión”, si carga a cuestas con procesos típicos del patronazgo político a nivel departamental. De hecho, lo más sano de este tipo de ejercicios, es que podemos comparar discursos y gobiernos para los principales partidos del sistema, ya que estos están al frente de alguna administración departamental.

Este tipo de prácticas van a contrapelo del diagnóstico que se implantó sobre el sistema político nacional. A menudo se habla de la transparencia en los mecanismos de ingreso al estado. Hay que reconocer que existieron avances en ese sentido. Pero en distintos niveles de gobierno también persisten las formas discrecionales de acceso al empleo público.

Mientras los políticos tengan la posibilidad de gestionarlo a discreción, lo harán. El empleo público seguirá siendo un recurso estratégico que tienen los dirigentes políticos para construir y mantener apoyos electorales. Pero eso no es visibilizado. Por el contrario, se deifica el discurso de “acá no pasa nada”. En ámbitos académicos, por ejemplo, las referencias al patronazgo y el clientelismo político terminan siempre en un viaje al Uruguay pre dictadura. Cuando no, remiten a los casos de las provincias del norte argentino, algunas de ellas, verdaderos feudos políticos.

Sin embargo, a la luz de estos datos, ese parece ser un diagnóstico a medias, quizás un diagnóstico que termina reproduciendo lo que el elenco político pretende que se reproduzca. Este paneo es muy general, pero ofrece indicios preocupantes.

En el análisis del período 2010-2015 hay siete intendencias que superan el 90% del ingreso de personal bajo la modalidad de contratación directa. El artículo de La Diaria corrobora esta problemática para el 2016. Pero como era de esperar, no reciben respuesta de los intendentes. En tiempos en que se habla tanto de “gestión”, esto es una suerte de paradoja.

 


 

[1] http://eltelescopio.com.uy/empleo-publico-2-en-las-intendencias-dos-de-cada-tres-nuevos-empleos-fueron-por-designacion-directa/
[2] https://ladiaria.com.uy/articulo/2017/6/las-intendencias-los-organismos-con-mas-designaciones-directas-y-cargos-de-confianza/

Alejandro Guedes

Autor: Alejandro Guedes

Politólogo. Egresado de la Faculta de Ciencias Sociales.Se encuentra cursando la maestría en Ciencia Política (UdelaR). Integrante del Programa de Estudios Parlamentarios del Instituto de Ciencia Política.