Lunes, 2 de julio de 2018

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(In)tolerancia

“El derecho humano no puede fundarse en ningún caso más que en el derecho de la naturaleza y el gran principio, el principio universal de uno y otro, está en toda  la tierra: ‘No hagas lo que no quieras que te hagan’… Luego el derecho de intolerancia es absurdo y bárbaro; es el derecho de los tigres; es mucho más horrible aún, porque los tigres no se destrozan sino para comer, y nosotros nos hemos exterminado por unas frases.”[i]

 

 

Fue en 1916, momento en que se estaba desarrollando la Primera Guerra Mundial, que el gran director y pionero del cine David Wark Griffith realizó una de sus obras maestras –hoy película de culto- “Intolerancia”. En ella entrelaza cuatro historias entre las que se puede señalar un común denominador, el estar marcadas por la pasión del título: sucesos de Babilonia, la pasión de Jesucristo, las guerras religiosas en Francia y episodios ocurridos en la América de su época. Quiso señalar con su obra la intemporalidad de la intolerancia, presente en la existencia del hombre por un motivo u otro y que sólo sirvió para dividir y obstaculizar la convivencia humana. En manifestaciones de diferente dimensión a través del tiempo, aún hoy la intolerancia subsiste y sus efectos siguen siendo los mismos.

Acontecimientos ocurridos recientemente en nuestro país y vinculados al ámbito educativo, nos llevaron a reflexionar sobre el tema. Con la excusa de motivar a jóvenes para concurrir a la Marcha del Silencio, se llevó a cabo una intervención, por parte de un grupo de estudiantes, en el Instituto Alfredo Vázquez Acevedo (IAVA), donde se simuló un secuestro. No vamos a detenernos en este hecho, pues lo que realmente nos interesa analizar son los acontecimientos supervinientes que se sucedieron a partir de aquél.

Uno de los Consejeros del CODICEN, el Dr. Robert Silva, solicitó información sobre lo sucedido en el IAVA. Acción normal, legítima y enmarcada en las competencias que posee por razón de su cargo. Sin embargo, la Asociación de Docentes de Enseñanza Secundaria lo consideró anormal calificando la acción como un acto de autoritarismo y formalizaron una declaración de persona no grata con respecto al citado Consejero. Días después, en oportunidad de una visita de rutina que el Consejero Silva realizara al Liceo N° 32, se produce una reacción de un grupo de docentes en protesta por su presencia; se retiran de clase, abandonando a los alumnos quienes quedan desatendidos.

Estos son los hechos que nos interesa analizar. Intentaremos hacerlo lo más ordenadamente posible.

 

1.- Abandono de sus tareas por parte de los docentes. No existe duda del protagonismo absoluto del alumno en el proceso de enseñanza-aprendizaje, y el artículo 5° de la Ley General de Educación así lo especifica: “(Del sujeto de la educación).- Los titulares del goce y efectivo ejercicio del derecho a la educación, son los educandos”[ii] Esto es tan simple como decir que los alumnos, salvo contadas excepciones, no pueden ser desatendidos. Aún en caso de ausencia del docente, debe preverse como cubrir la misma para que la función de enseñanza-aprendizaje se cumpla. En el hecho invocado, los docentes involucrados dejaron el aula y los alumnos quedaron en libertad de acción, sin clases y sin contención.

El comportamiento de los docentes fue, a no dudar, abandono de sus funciones y lugar de trabajo. Conducta sancionable en cualquier ámbito laboral, sea público o privado. La Dirección del centro educativo, sin embargo, nada hizo. Las autoridades de la educación tampoco.

 

2.- De acuerdo al Diccionario de la lengua es el “celo de ganar prosélitos”[iii], entendiéndose por tal el “partidario ganado para cualquier facción, parcialidad o doctrina.” Este concepto se aplica tanto a lo religioso como a lo político.

Los docentes, con su actitud, le dieron tinte político a la presencia de una autoridad de la educación. Me intriga saber cuál fue la explicación que le dieron a sus alumnos. Tanto quienes abandonaron sus aulas como la Dirección del centro deben haber tenido una respuesta para dar a las decenas de estudiantes que, imprevistamente, vieron suspendidas sus clases y desaparecer a sus docentes. Si le explicaron el real motivo de su proceder –cosa muy probable-, se colocaron al límite de una actividad proselitista, si es que no realizaron proselitismo realmente. No estaría de más que los docentes –y por qué no, todos los funcionarios públicos-, hicieran una lectura, aunque sea rápida, del artículo 58 de la Constitución de la República: “Los funcionarios están al servicio de la Nación y no de una fracción política. En los lugares y horas de trabajo, queda prohibida toda actividad ajena a la función, reputándose ilícita la dirigida a fines de proselitismo de cualquier especie.”

 

3.-  Ideología. Giovanni Sartori sostiene “La ideología en el conocimiento abre un debate epistemológico y de teoría del conocimiento; la ideología en política remite a un análisis funcional. En el primer contexto la ideología significa doctrina ideológica; en el segundo basta con que el referente sea una mentalidad ideológica (el ideologismo)”[iv]

En el campo de la educación, como sostuviéramos supra, no es factible el desempeño del docente en función de la ideología que éste posea. Lo prohíbe la Constitución. A lo dicho respecto del proselitismo agregamos la laicidad, principio rector en nuestro sistema. La posición ideológica se evidencia no sólo con la palabra sino también con la conducta en general. Las actitudes que un individuo asume pueden transparentar cuál es su posición política. Si ese individuo es un docente, debe tener la precaución de que las opiniones o actos en los que pueda quedar manifiesta su ideología, se produzcan fuera del entorno en los que se desempeña. El accionar de los docentes del centro educativo al abandonar el aula tuvo color político y dejó en claro la ideología de los mismos. Ello es grave. Más lo es la inoperancia de las autoridades.

Igualmente grave es lo siguiente: ¿qué conceptos de respeto, disciplina, pluralismo y obediencia que le están transmitiendo a los educandos, cuando con su actitud están desconociéndolos expresamente?

 

4.- Voltaire titula el capítulo XXXI de su libro “Sólo la tolerancia puede hacer soportable la sociedad”, iniciándolo con la siguiente frase: “Es una pasión muy terrible el orgullo que quiere forzar a los hombres a pensar como nosotros…”[v] Somos totalmente contestes con tal afirmación. Y la complementamos con otro aserto del autor: “… la mutua tolerancia es el único remedio a los errores que pervierten el espíritu de los hombres de un extremo al otro del universo.”[vi]

En nuestro país se está dando tal situación en la que el orgullo por parte de las autoridades frenteamplistas de querer forzar al otro a pensar como el partido de gobierno prevalece sobre el concepto de mutua tolerancia. Ya es común por parte del sector gobernante el aceptar y tolerar al “compañero” ideológico, justificando lo injustificable tanto en los internacional (posición condescendiente asumida, tanto ante la dictadura cubana como ante los exabruptos autoritarios bolivarianos, adoptando la práctica del avestruz frente a la flagrante violación de los derechos humanos en ambas realidades), como en lo interno, sometiendo a la desacreditación y el agravio a quien no comulga con su pensamiento.

La actitud de las autoridades de la educación frente a los hechos que motivaron esta columna es un claro ejemplo. Docentes que dejan el aula por discrepancias con la presencia de un Consejero, haciendo abandono de sus funciones (omisión en el cumplimiento de los deberes del cargo, posible actitud proselitista y eventual violación de la laicidad, en función del motivo que los llevó a la conducta; inoperancia de la Dirección del centro educativo; PPP (profundo y prolongado silencio) de las autoridades del Ministerio de Educación y Cultura y un inaceptable mirar hacia el constado de los demás integrantes del CODICEN. Éstos no tomaron medida alguna. No queda claro si es por complicidad y tolerancia con los que piensan como ellos o por temor a las reacciones del gremio. Porque no podemos olvidar que el corporativismo compañero tiene poder y ha demostrado, en reiteradas ocasiones, que es quien manda.

Se aplica la tolerancia plena con los acólitos del gobierno y la intolerancia para con los que disienten. La apertura mental no existe, el dogmatismo domina. Sartori, recogiendo la posición de Rokeach nos dice: “El sistema de creencias de una persona es abierto o cerrado… en la medida en que la persona puede recibir, seleccionar y actuar en base al mérito intrínseco de la información relevante”. Y la mente cerrada se caracteriza según él como un estado cognitivo en el cual la persona no distingue la información sustantiva de la fuente de la información. Por lo tanto, cuanto más cerrado es un sistema de creencias de un sujeto, menos sabrá valorar ese sujeto el valor de la información relevante. La esencia de la cuestión es la siguiente: la mente cerrada se confía a una autoridad absoluta, y no está en condiciones de escoger y de controlar sus propias autoridades cognitivas.”[vii]

Lo sucedido con el Consejero Silva ha sido una demostración de la bipolaridad de la mentalidad frenteamplista donde la tolerancia se transforma fácil y rápidamente en intolerancia por ideologismo. Nadie, desde las autoridades de gobierno, perdió un minuto de su tiempo en considerar las legítimas razones que fundamentaron el accionar del referido Consejero; se abroquelaron en una indignante y progresista complicidad con quienes actuaron indebidamente. Una vez más la intransigencia, la soberbia y la tolerancia mal entendida dominaron la mentalidad de las autoridades del partido gobernante. Espero que sean conscientes que han sentado un peligroso precedente. Pues si mañana, ante la eventual presencia de una autoridad frentista en un centro educativo, a aquellos que, por no comulgar con su ideología, abandonaren sus puestos de trabajo y se retiren, nada se les podrá reclamar. ¿O será que, por no ser compañeros, predominará la mentalidad intolerante y se pretenderá sancionarlos?

Es en la actitud de las autoridades y no del Consejero Silva donde queda evidentemente identificado el más puro autoritarismo. ¿Acaso es esto lo que el partido de gobierno entiende como democracia?

Cierro esta reflexión recogiendo un pensamiento de Alexis de Tocqueville: “Concibo una sociedad en la que todos, contemplando la ley como obra suya, la amen y se sometan a ella sin esfuerzo; en la que la autoridad del gobierno sea respetada como necesaria y no como divina; mientras el respeto que se tributa al Jefe de Estado, no es fruto de la pasión, sino de un sentimiento razonado y tranquilo. Gozando cada uno de sus derechos, y estando seguro de conservarlos, así es como se establece entre todas las clases sociales una viril confianza y un sentimiento de condescendencia recíproca, tan distante del orgullo como de la bajeza.”[viii]

 

 


 

[i]VOLTAIRE: Tratado de la tolerancia, 1976, pp. 42-43, Grupo Editorial Grijalbo, Barcelona.
[ii] LEY GENERAL DE EDUCACIÓN, N° 18.437, 12 de diciembre de 2008.
[iii] DICCIONARIO ENCICLOPÉDICO UNO COLOR, 1999, p. 1319, Océano Grupo Editorial, Barcelona.
[iv] SARTORI, Giovanni: Elementos de teoría política, 2010. p. 115, Alianza Editorial, España.
[v] VOLTAIRE: Tratado de la tolerancia, 1976, p. 154, Grupo Editorial Grijalbo, Barcelona.
[vi] ÍDEM, p. 172.
[vii] SARTORI, Giovanni: Elementos de teoría política, 2010. p. 120, Alianza Editorial, España.
[viii] DE TOCQUEVILLE, Alexis: La democracia en América, 1996, p. 36, Fundación de Cultura Universitaria, México.

Juan José Villanueva

Autor: Juan José Villanueva

Doctor en Derecho y Ciencias Sociales y Doctor en Diplomacia egresado de la UDELAR. Profesor egresado del INET. Ha cursado la Maestría Educación y Sociedad de la UCUDAL y es Experto Universitario en Administración de la Educación (UNED). Ha realizado diversos cursos vinculados con el área educativa y jurídica. Fue docente de Educación Media Técnica (1974 – 2009), Docente del Instituto de Profesores Artigas y del INET. Coordinador de los Bachilleratos Tecnológicos de UTU, Director del Programa de Administración, Comercialización y Servicios y Secretario Docente del CETP – UTU (1996 – 2004). Coordinador Nacional de Derecho del Consejo de Formación en Educación (2009 – 2011) Ha asesorado y asesora a entidades educativas privadas y desempeña en funciones de Dirección. Es docente de Sociología en instituciones terciarias y universitarias privadas desde el año 2007 y ha realizado diversas publicaciones sobre temas educativos.

  • Manuel Patrón Mederos

    Sicarios del pensamiento

    Y ahora le tocó el turno al actor,director y escritor Franklin Rodríguez.
    Informa Leonardo Haberkorn en El Observador que el Teatro El Galpón declaró persona no grata a Rodríguez.La medida de neto corte fascista se adoptó debido a declaraciones que hizo el actor al semanario Voces el 16 de junio.

    Ya se volvió parte del paisaje nacional que ciudadanos que dicen ser del Frente Amplio y cercanos al poder se dedican a perseguir,acosar y defenestrar a otros ciudadanos por pensar distinto.
    Lo que no debería formar parte del paisaje nacional es la naturalización de estas prácticas nefastas y dictatoriales.

    En 1985 el dirigente ruso Mijaíl Gorbachov comenzó a poner en práctica la perestroika y la glásnost.Fue el preámbulo de la implosión de la Unión Soviética.
    En Uruguay,32 años después,la nomenklatura del pensamiento vive y lucha.No tiene suficiente poder ni están dadas “las condiciones objetivas y subjetivas”.De lo contrario,tratarían de emular a Nicolás Maduro y a Daniel Ortega.

    Aún así,pensar distinto al poder se volvió más peligroso que caminar solo y desarmado a las dos de la madrugada en Casavalle.◘

  • Manuel Patrón Mederos

    La cachetada
    De mal en peor

    Franklin Rodríguez declaró en las últimas horas a El País:“No podés opinar libremente sobre un hecho,sin que te nombren persona no grata,como si fueras el hijo de Gavazzo”.

    La intolerancia provoca intolerancia o algún lapsus linguae.
    Si Franklin Rodríguez no fuera él y se llamara Rossana Gavazzo,en la misma situación,tampoco correspondería declararla persona no grata por pensar distinto y/o por ser “hija de…”.◘