Jueves, 24 de noviembre de 2016

MENU

Jorge Batlle y el porvenir

Hace dos años atrás, cuando todavía los ciudadanos uruguayos no se habían expresado en las urnas para elegir al nuevo gobierno, el presidente Jorge Batlle tuvo la enorme deferencia de invitarme a su estudio en Montevideo para conocernos y conversar. Sorprendido y emocionado, concurrí a este dichoso encuentro.

Durante casi cuatro horas en aquella mañana soleada, hablamos sobre política e historia de las dos naciones rioplatenses, de Europa y Estados Unidos, de libros y autores, de ideas y, sobre todo, del porvenir. Me asombró sobremanera su vitalidad, su poderosa energía mental que atravesaba temas variados, sus conocimientos y gran interés por el futuro de Sudamérica en general, y de la República Oriental del Uruguay en particular.

En aquel diálogo fecundo acudimos a autores preclaros como Raymond Aron, Isaiah Berlin, F. A. Hayek y a los argentinos Alberdi y Sarmiento, recorriendo la amplia y variopinta gama de escritores liberales. Transitamos las mismas coordenadas de pensamiento y acción, reflexionando sobre cómo llevar adelante acciones en distintos campos de actuación cívica para detener al populismo y devolver optimismo en las instituciones representativas y el Estado de Derecho.

Al terminar aquella larga conversación, el presidente Batlle me obsequió un libro sobre las corrientes de la Ilustración en Escocia, Francia y los Estados Unidos. Luego hablamos telefónicamente en varias ocasiones, comentándonos artículos y novedades del ajetreo político.

De aquel encuentro salí esperanzado, ya que aquel hombre que había ocupado la primera magistratura de su país, aún seguía pensando y actuando en pos de transmitir ideas y experiencias a generaciones posteriores, viajando incansablemente por la geografía oriental en defensa de sus convicciones. Su inteligencia y buen humor estaban acompañados de lecturas intensas, una característica lamentablemente cada vez más extraña en el mundo de la política. Y es que, si los actores políticos no leen, ¿cómo nutren su humus de ideas? ¿Cómo dialogan, interpelan y reflexionan sobre el mundo dinámico en el que estamos viviendo? ¿Cómo pueden formular interpretaciones coherentes –no petrificadas- que les sirvan de herramientas conceptuales para afrontar los desafíos del gobierno? El presidente Jorge Batlle sabía articular esos mundos magistralmente, no pretendiendo ser profesoral en la tribuna, ni un orador de barricada en el diálogo con otros actores políticos, académicos y miembros de la sociedad civil.

El futuro, ese que vamos forjando con nuestras acciones del aquí y ahora, y que a pesar de ello se nos escurre de las manos, que nos resulta esquivo y difícil de adivinar siquiera en sus grandes rasgos, era su preocupación vital. De aquella jornada salí enriquecido y entusiasmado, más comprometido con la necesidad de acercar el mundo académico al universo de la política, saliendo de su espléndido aislamiento.

Ricardo López Göttig

Autor: Ricardo López Göttig

Profesor y Doctor en Historia, Doctorando en Ciencia Política. Profesor en la Universidad ORT Uruguay y Profesor Titular en la Universidad de Belgrano (Buenos Aires). Consejero académico de CADAL.