Martes, 21 de marzo de 2017

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La Caja de Pandora

La mitología griega nos brinda la historia de Pandora, la primer mujer, creada por Hefesto por orden de Zeus. Éste, buscando vengarse de Prometeo, acusado de robar el fuego y dárselo a los humanos, le presentó a su hermano Epimeteo a Pandora, con quien se casó. Como regalo de bodas, Pandora recibió una tinaja ovalada, que es en general mencionada como una caja, con la instrucción de no abrirla bajo ningún concepto. No pudiendo vencer su curiosidad, Pandora decidió abrirla para conocer su contenido. Al abrirla, todos los males del mundo salieron de ella. Al lograr cerrarla, sólo quedaba en su interior Elpis, el espíritu de la esperanza.

La mención a la caja de Pandora es habitual en los tiempos modernos para describir situaciones que parecen generar una serie compleja de acontecimientos no conocidos.

Probablemente éste sea el caso de los hechos provocados por el descalabro constatado en Maldonado como consecuencia de los negocios del Cambio Nelson y de su titular Francisco Sanabria que han salido a la luz.

Ni lerda ni perezosa, la dirigencia frenteamplista avizoró la oportunidad de golpear duramente al Partido Colorado. Desde ministros a dirigentes varios, pasando por los legisladores apuntaron sus baterías a dicho objetivo. Sin embargo, la rápida reacción de la bancada de legisladores colorados, solicitando la creación de una comisión investigadora que incluya tanto los negocios del Cambio Nelson como otra serie de negociados que han venido siendo objeto de sospecha en los últimos tiempos por sus vínculos con el oficialismo, cambió el foco de la cuestión. El tema ahora pasó a ser si se investiga o no. Los diputados frenteamplistas no estuvieron dispuestos, con lo cual, se genera de esta manera, para cualquier observador objetivo, una clara presunción de culpabilidad o complicidad o por lo menos negligencia. Por otra parte, las acciones tomadas por el Partido Colorado encaminadas a la expulsión del protagonista de los hechos mencionados, dejó más en evidencia aún una ya larga lista de acontecimientos vinculados a la justicia que desde el partido de gobierno se prefirió soslayar por corresponder a la acción de militantes del mismo.

Pero hay más elementos que abonan la alegoría mitológica. Lo primero que se hizo evidente, fue la utilización de instrumentos ilícitos por parte de destacados ciudadanos fernandinos. A la sazón, dirigentes de primer orden, universitarios ellos, con profesiones que les obligan a tener especial atención en el fiel cuidado de las formas, reconocieron ser parte, de alguna manera de maniobras indebidas. Todo ello bajo el manto de explicaciones ambiguas que buscaban quitar importancia a la gravedad de los hechos. Reina la sensación de ser muchos, y de diversas filiaciones quienes participaban de las maniobras.

Sin embargo, el silencio campea.

Pasando los días, la situación se encaminó a generar una verdadera guerra civil en la interna frenteamplista de Maldonado. Las acusaciones cruzadas entre los principales dirigentes del departamento no repararon en todo tipo de calificativos, provocando una disputa tal que seguramente tendrá consecuencias futuras.

Parece curioso que mientras se amontonan acontecimientos que provocan sospecha de actos corruptos, la caja de Pandora parece haberse abierto justamente por sucesos de gran gravedad sí, pero que forman parte de la actuación entre privados y persistentemente se ignoran aquellos que atañen a sospechas sobre la actuación de agentes públicos y sus obligaciones para con los bienes de la sociedad en su conjunto.

En Uruguay siempre nos ufanamos de nuestro bajo nivel de corrupción en especial si lo comparamos con la región.

Sin embargo, también nos enorgullecíamos de nuestra democracia hasta que un día se quebró la institucionalidad. Nos jactábamos del nivel de nuestra educación y ésta va cayendo año a año sin solución de continuidad pese a las promesas oficiales.

Dijo Theodore Roosvelt: “Detrás del gobierno visible se halla entronizado un gobierno invisible que no debe lealtad a nadie y no reconoce ninguna responsabilidad hacia el pueblo. Destruir este gobierno invisible, denunciar la blasfema alianza entre la corrupción económica y la corrupción política, es la principal tarea del estadista de nuestros días”.

¿Haremos la vista gorda a los indicios de corrupción que comienzan a romper los ojos? ¿Actuaremos tan irresponsablemente como cuando dejamos que se nos lleven la democracia o como ahora que dejamos que se nos lleven la educación de las próximas generaciones?

Cuando Pandora cerró su caja, quedaba en ella el espíritu de la esperanza. Abracémonos a ella. Pero eso no basta. Tenemos la obligación de actuar con la responsabilidad que los tiempos nos imponen.

Max Sapolinski

Autor: Max Sapolinski

Es Contador Público egresado de la Universidad de la República, integró la Asesoría Económico Financiera del Ministerio de Transporte y Obras Públicas, Director General de Secretaría del Ministerio de Turismo, Subsecretario del Ministerio de Economía y Finanzas y del Ministerio de Turismo. Entre 2006 y 2008 fue Presidente de la Comunidad Israelita del Uruguay. Gerente del Seguro del CASMU y entre 2010 y 2012 fue Director de la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (URSEA).